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Circuitos
sobrecargados: Porqué la gente inteligente se desempeña
mal.
por Edward M. Hallowell
LA VIDA MODERNA EN LA
OFICINA Y UNA CONDICIÓN CADA VEZ MÁS COMÚN LLAMADA "RASGO
DE DEFICIT DE ATENCIÓN" ESTÁN CONVIRTIENDO A LOS
EJECUTIVOS EQUILIBRADOS EN SERES FRENÉTICOS DE DESEMPEÑO
DEFICIENTE.
David tamborilea con los
dedos sobre su escritorio mientras recorre con la vista el
correo electrónico en la pantalla de su computadora. Al
mismo tiempo, habla por teléfono con un ejecutivo que se
encuentra al otro lado del mundo. Su rodilla salta de
arriba abajo como un martillo neumático. Intermitentemente
se muerde el labio y con la mano alcanza a su constante
compañera, la taza de café. Está tan profundamente inmerso
en sus múltiples tareas que ya olvidó la cita que su
calendario de Outlook le recordó hace 15 minutos.
Jane, una vicepresidenta
senior, y Mike, su CEO, tienen oficinas contiguas para
poder comunicarse con rapidez; pero la comunicación nunca
parece producirse. "Cada vez que entro a la oficina de
Mike, la luz de su teléfono se enciende, mi celular suena,
alguien golpea a la puerta, súbitamente él mira su
pantalla y escribe un email, o me habla sobre un nuevo
asunto del que quiere que me ocupe", se queja Jane. "Estamos
trabajando al máximo sólo para mantenernos a flote y no
logramos que se concrete nada importante. Me estoy
volviendo loca?'
David, Jane y Mike no
están locos, pero ciertamente están enloquecidos. Su
experiencia se está volviendo la norma para ejecutivos
desbordados de trabajo que padecen como muchos de nuestros
colegas, y posiblemente como usted un fenómeno neurológico
muy real, pero no reconocido, que yo llamo rasgo de
déficit de atención, o ADT (por sus siglas en inglés).
Causado por una sobrecarga del cerebro, el ADT es hoy una
epidemia en las organizaciones. Los síntomas centrales son
una tendencia a la distracción, el desasosiego interno y
la impaciencia. Las personas con ADT tienen dificultad
para permanecer organizadas, fijar prioridades y
administrar el tiempo. Estos síntomas pueden socavar el
trabajo de un ejecutivo talentoso. Si David, Jane, Mike y
millones como ellos se concibieran a sí mismos en términos
neurológicos, podrían gestionar activamente sus vidas en
lugar de reaccionar a los problemas a medida que surgen.
Como psiquiatra que ha
diagnosticado y tratado a miles de personas durante los
últimos 25 años por una condición llamada trastorno de
déficit de atención o ADD (ahora conocido clínicamente
como trastorno por déficit de atención/hiperactividad), he
observado de primera mano cómo un segmento rápidamente
creciente de la población adulta está desarrollando esta
nueva condición relacionada. La cantidad de personas con
ADT que llegan a mi consulta clínica se ha multiplicado
por diez en la última década.
Desgraciadamente, la
mayoría de los remedios para la sobrecarga crónica
propuestos por los consultores de gestión del tiempo y por
los coaches ejecutivos no abordan las causas subyacentes
del ADT. ,
>> EN MODO DE
SUPERVIVENCIA, EL EJECUTIVO ES DESPOJADO DE SUS
FLEXIBILIDAD, DE SUS SENTIDO DEL HUMOR, DE SUS CAPACIDAD
PARA LIDIAR CON LO DESCONOCIDO. QUIERE DESESPERADAMENTE
MATAR AL TIGRE METAFÓRICO.
A diferencia del ADD, un
trastorno neurológico que tiene un componente genético y
que puede ser agravado por factores ambientales y físicos,
el ADT es enteramente producto del entorno. Como el
embotellamiento de tránsito, el ADT es una creación de la
vida moderna. Es provocado por las exigencias sobre
nuestro tiempo y atención que han explotado en las últimas
dos décadas. A medida que nuestras mentes se llenan de
ruido eventos sinápticos sin propósito ni significado, el
cerebro pierde gradualmente la capacidad para ocuparse
total y exhaustivamente de cualquier cosa.
Los síntomas del ADT se
instalan en la persona gradualmente. El afectado no
experimenta una única crisis, sino más bien una serie de
emergencias menores mientras trata con cada vez mayor
dificultad de seguir el ritmo. Cargando con la
responsabilidad de "tragarse" y no quejarse del creciente
volumen de trabajo, los ejecutivos con ADT hacen lo
imposible por manejar una carga que simplemente no pueden
absorber como quisieran. Sienten por lo tanto un constante
bajo nivel de pánico y culpa. Enfrentados a una avalancha
de tareas, los ejecutivos que padecen ADT se vuelven cada
vez más presurosos, bruscos, perentorios y desenfocados,
mientras pretenden que todo está bien.
Para controlar el ADT,
primero tenemos que reconocerlo. Y si queremos ser
eficaces como individuos y como líderes organizacionales,
debemos controlarlo. En las páginas siguientes ofreceré un
análisis de los orígenes del ADT y entregaré algunas
sugerencias que podrían ayudarle a manejarlo.
DÉFICIT DE
ATENCIÓN EMPARENTADOS
Para entender la naturaleza y el tratamiento del ADT,
es útil conocer un poco sobre su pariente, el ADD.
Normalmente visto como una discapacidad de aprendizaje en
los niños, el ADD también aqueja a alrededor de 5% de la
población adulta. Empleando imágenes de resonancia
magnética, investigadores han demostrado que las personas
con ADD presentan un volumen levemente disminuido en
cuatro regiones específicas del cerebro que tienen
distintas funciones, tales como modular la emoción (especialmente
la ira y la frustración) y asistir al aprendizaje. Una de
esas regiones, compuesta por los lóbulos frontales y
prefrontales, genera pensamientos, toma decisiones, fija
prioridades y organiza actividades. Si bien los
medicamentos empleados para tratar el ADD no cambian la
anatomía del cerebro, sí alteran la química cerebral, lo
que a su vez mejora la función de cada una de las cuatro
regiones y refuerza dramáticamente el desempeño de quienes
lo padecen.
El ADD confiere ventajas
y desventajas. Las características negativas incluyen la
tendencia a postergar y a fallar los plazos. Las personas
con ADD luchan contra la desorganización y la lentitud;
pueden ser olvidadizas y divagar mentalmente en mitad de
una conversación o mientras leen. Su desempeño puede ser
inconsistente: brillante en un momento e insatisfactorio
al siguiente. Quienes padecen ADD también tienden a
demostrar impaciencia ya perder foco a menos, extrañamente,
que estén bajo presión o manejando múltiples
requerimientos "normales" y quienes padecen ADT, los
estudios han demostrado que, a medida que al cerebro
humano se le pide procesar cantidades abismales de
información, su habilidad para resolver problemas con
flexibilidad y creatividad disminuye y el número de
errores aumenta. Para descubrir por qué, emprendamos un
breve viaje neurológico.
Bendecidos con la mayor
corteza cerebral de toda la naturaleza, los dueños de este
órgano de billones de células actualmente ponen especial
presión sobre los lóbulos frontales y prefrontales, a los
que me referiré en este artículo simplemente como lóbulos
frontales. Esta región gobierna lo que se llama,
acertadamente, el funcionamiento ejecutivo (EF, por sus
siglas en inglés). El EF guía la toma de decisiones y la
planificación; la organización y jerarquización de la
información y las ideas; la administración del tiempo, y
varias otras tareas ejecutivas sofisticadas y
distintivamente humanas. Mientras nuestros lóbulos
frontales permanezcan a cargo, todo estará bien.
Debajo de los lóbulos
frontales se encuentran las partes del cerebro dedicadas a
la supervivencia. Estos centros profundos gobiernan las
funciones básicas como el sueño, el hambre, el deseo
sexual, la respiración y el ritmo cardíaco, además de las
emociones positivas y negativas primitivas. Cuando uno se
desempeña bien y opera a nivel máximo, los centros
profundos envían mensajes de entusiasmo, satisfacción y
alegría. Aumentan nuestra motivación, nos ayudan a
mantener el interés y no interfieren con la memoria de
trabajo, la cantidad de puntos de información que se
pueden atender a la vez. Pero cuando uno se enfrenta a la
sexta decisión después de la quinta interrupción en medio
de una búsqueda de la novena pieza faltante de información
el día en que la tercera negociación fracasó y el
duodécimo requerimiento imposible apareció sin ser
solicitado en la pantalla de la computadora, el cerebro
entra en pánico y reacciona como si esa sexta decisión
fuera un tigre antropófago, sediento de sangre.
Como especialista en
discapacidades de aprendizaje, he descubierto que la
discapacidad más peligrosa no es una condición
diagnosticable formalmente, como la dislexia o el ADD. Es
el miedo. El miedo nos pone en modo de supervivencia y por
ende impide el aprendizaje fluido y el entendimiento
matizado. Ciertamente, si un tigre de verdad está por
atacamos, la supervivencia es el modo en que nos conviene
estar. Pero si estamos tratando de lidiar inteligentemente
con una tarea delicada, el modo de supervivencia es
sumamente desagradable y contraproducente.
Cuando los lóbulos
frontales se acercan a su límite de capacidad y comenzamos
a temer que no podremos seguir el ritmo, la relación entre
las regiones superiores e inferiores del cerebro da un
nefasto vuelco. Miles de años de evolución han enseñado al
cerebro superior a no ignorar las señales de auxilio del
cerebro inferior. En modo de supervivencia, las áreas
profundas del cerebro asumen el control y comienzan a
dirigir a las regiones superiores. Como resultado, todo el
cerebro queda atrapado en una absurda trampa neurológica.
Las regiones profundas interpretan los mensajes de
sobrecarga que reciben de los lóbulos frontales de la
misma forma en que interpretan todo: primitiva mente.
Disparan furiosamente señales de temor, ansiedad,
impaciencia, irritabilidad, enojo o pánico. Estas señales
de alarma investigan la atención de los lóbulos frontales,
forzándolos a ceder gran parte de su poder. Puesto que las
señales de supervivencia son irresistibles, los lóbulos
frontales quedan atrapados enviando mensajes a los centros
profundos que dicen: "Mensaje recibido. Estamos trabajando
en ello, pero sin éxito". Estos mensajes perturban aún más
a los centros profundos, que envían mensajes de auxilio
todavía más poderosos a los lóbulos frontales.
Mientras tanto, en
respuesta a lo que está ocurriendo en el cerebro, el resto
del cuerpo en especial los sistemas endocrino,
respiratorio, cardiovascular, muscular esquelético y
nervioso. periférico ha pasado a modo de crisis y cambiado
su fisiología base de la paz y la tranquilidad a la alerta
roja. El cerebro y el cuerpo están encerrados en un
circuito reverberante mientras los lóbulos frontales
pierden su sofisticación, como si se agregara vinagre al
vino. En este estado, el EF vuelve al cándido pensamiento
en blanco y negro; la perspectiva y los matices de gris
desaparecen. La inteligencia se atenúa. En un intento
inútil por hacer más que lo que es posible, el cerebro
paradójicamente reduce su capacidad para pensar con
claridad.
Este suceso neurológico
ocurre cuando un ejecutivo trata desesperadamente de
lidiar con más cosas de las que puede. En modo de
supervivencia, el ejecutivo realiza juicios impulsivos,
apurándose irritadamente por poner fin a cualquier materia
que tenga a mano. Se siente impelido a tener el problema
bajo control inmediatamente, a extinguir el peligro
percibido para que éste no lo destruya a él. Es despojado
de su flexibilidad, de su sentido del humor, de su
capacidad para lidiar con lo desconocido. Olvida la
perspectiva general y las metas y valores que representa.
Pierde su creatividad y su capacidad para cambiar de
planes. Quiere desesperadamente matar al tigre metafórico.
En estos momentos es propenso a desmoronarse, a armar una
escena, a culpar a otros o a sabotearse a sí mismo. O
podría ir en la dirección contraria, cayendo en la
negación y en la total evitación de los problemas que lo
aquejan, sólo para ser devorado. Esto es el ADT en su peor
expresión.
Aunque el ADT no siempre
alcanza proporciones tan extremas, sí causa estragos entre
trabajadores angustiados. Puesto que cada cerebro es único,
algunas personas lidian con la condición mejor que otras.
Pero al margen de cuán bien los ejecutivos parezcan
funcionar, nadie tiene control total sobre su
funcionamiento ejecutivo.
MANEJAR EL ADT
Desafortunadamente, hasta ahora los altos ejecutivos han
mirado los síntomas del ADT a través del prisma deformador
de la moralidad o el carácter. Los empleados que parecen
incapaces de mantener el ritmo son vistos como deficientes
o débiles. Considere el caso de un eje cautivo que vino a
verme cuando estaba completamente sobrecargado. Le sugerí
que discutiera la situación con su superior y pidiera
ayuda. Cuando lo hizo, se le dijo que si no podía manejar
el trabajo, debería pensar en renunciar. Aun cuando sus
evaluaciones de desempeño eran estelares y había sido
elogiado como una de las personas más creativas en la
organización, se le dejó ir. Debido a que la empresa
buscaba preservar el mito de que nada podía doblegar a sus
empleados, no podía tolerar que un ejecutivo declarara que
estaba siendo doblegado. Una vez que se independizó, el
ejecutivo prosperó.
ADT, tanto en nosotros
mismos como en nuestras organizaciones? Mientras el ADD
muchas veces requiere medicación, el ADT ciertamente no.
Solamente puede ser controlado organizando creativamente
el propio entorno y la propia salud física y emocional. He
descubierto que las siguientes medidas preventivas
contribuyen mucho a ayudar a los ejecutivos a controlar
sus síntomas de ADT.
Promueva emociones
positivas. El paso más importante para controlar el ADT no
es comprar una súper poderosa BlackBerry y llenarla de
listas por hacer, sino crear un entorno en el que el
cerebro pueda funcionar de la mejor manera. Esto implica
construir un ambiente emocional positivo, libre de temores,
porque la emoción es el botón de encendido/apagado del
funcionamiento ejecutivo.
Existen razones
neurológicas por las que el ADT ocurre menos en ambientes
donde las personas están en contacto físico y confían y se
respetan entre sí. Cuando uno se conecta cómodamente con
un colega, incluso si se está frente aun problema
abrumador, los centros profundos del cerebro envían
mensajes a través del centro del placer al área que asigna
recursos a los lóbulos frontales. Aun cuando se está bajo
un estrés extremo, esta sensación de conexión humana hace
que el funcionamiento ejecutivo se active.
En contraste, las
personas que trabajan en aislamiento físico son más
propensas a padecer ADT, porque cuanto más aislados
estamos, más estresados nos sentimos. Presencié un ejemplo
dramático del peligro de un ambiente desconectado y del
poder sanador de uno conectado cuando asesoré a uno de los
departamentos universitarios de química más destacados del
mundo. En la dura cultura anterior del departamento el ADT
imperaba, exacerbado por una ética que prohibía a las
personas pedir ayuda y hasta expresar que algo estaba mal.
Las personas no confiaban unas en otras; trabajaban solas
en los proyectos, lo que llevaba a más desconfianza. La
mayoría sufría emocionalmente, pero implícita en la
cultura del departamento estaba la noción de que grandes
dolores conducían a grandes ganancias.
A fines de los años 90, uno de los estudiantes de pos
grado más talentosos del departamento se suicidó. Su nota
suicida culpaba explícitamente a la universidad por
presionarlo más allá de su límite. La cultura del
departamento era literalmente mortal.
En vez de tratar de
ocultar la tragedia, el director del departamento y su
sucesor actuaron con coraje y creatividad. Inmediatamente
cambiaron la estructura del sistema de supervisión para
que a cada estudiante de posgrado y posdoctorado se le
asignaran tres supervisores, en lugar de uno solo con un
severo control sobre la carrera del estudiante. El
departamento instauró cenas informales dos veces por
semana para que las personas pudieran conectarse (hasta el
químico más retraído salía de su escondite por comida, uno
de los grandes conectores de la vida). Los jefes del
departamento llegaron incluso a cambiar la arquitectura
del edificio principal, derribando paredes y agregando
áreas comunes y un café completo con un piano de cola.
Realizaron charlas y entregaron información escrita a
todos los estudiantes acerca de las señales de peligro del
agotamiento mental y ofrecieron procedimientos
confidenciales para los estudiantes que necesitaban ayuda.
Estas medidas, junto con reuniones regulares que incluían
a profesores titulares y administradores de la universidad,
llevaron a una cultura más humana y productiva en la que
los estudiantes y profesores se sentían plenamente
involucrados. El desempeño del departamento siguió siendo
de primer nivel, y la investigación creativa floreció.
La conclusión final es:
fomentar las conexiones y reducir el miedo promueven la
capacidad intelectual. Cuando nos hacemos el tiempo, al
menos cada cuatro o seis horas, para un "momento humano",
un intercambio cara a cara con una persona que nos agrada,
estamos dando a nuestro cerebro lo que necesita.
Cuide físicamente a su
cerebro. El sueño, una buena dieta y el ejercicio son
cruciales para ahuyentar el ADT. Aunque esto suena como
algo evidente, demasiados de nosotros abusamos de nuestros
cerebros al olvidar los principios básicos de cuidado.
>>EL PASO MAS
IMPORTANTE PARA CONTROLAR EL ADT ES CREAR UN ENTORNO EN EL
QUE EL CEREBRO PUEDA FUNCIONAR DE LA MEJOR MANERA
Se podría tratar de
lidiar con el ADT durmiendo menos, con la vana esperanza
de que así se logre hacer más. Esto es exactamente lo
opuesto de lo que debe hacerse, porque el ADT aparece
cuando no se duerme lo suficiente. Existe una amplia
documentación que sugiere que la privación de sueño genera
una variedad de problemas, desde la defectuosa toma de
decisiones y la creatividad reducida hasta el
comportamiento irreflexivo y la paranoia. No todos
requerimos la misma cantidad de sueño; un buen indicador
de que se duerme lo suficiente es si se puede despertar
sin un reloj despertador.
La dieta también juega un
rol crucial en la salud del cerebro. Muchas personas
trabajadoras habitualmente consumen carbohidratos, que
hacen que los niveles de glucosa en la sangre se
trastornen. Esto crea un círculo vicioso: las
fluctuaciones rápidas en los niveles de insulina
incrementan aún más el deseo por carbohidratos. El cerebro,
que depende de la glucosa para obtener energía, queda o
bien saturado o exhausto, lo que en ningún caso favorece
un funcionamiento cognitivo óptimo.
El cerebro funciona mucho
mejor si el nivel de glucosa en la sangre puede ser
mantenido relativamente estable. Para hacerlo, evite los
carbohidratos simples que contienen azúcar y harina blanca
(masas, pan blanco y pastas, por ejemplo). Prefiera los
carbohidratos complejos que se encuentran en las frutas,
los cereales integrales y los vegetales. Las proteínas son
importantes: en lugar de comenzar su día con café y una
rosquilla, pruebe el té y un huevo o un trozo de salmón
ahumado sobre una tostada de trigo. Tome una multivitamina
todos los días, así como un suplemento de ácidos grasos
omega 3, una excelente fuente de los cuales es el aceite
de pescado. Los omega 3 y los complejos E y B contenidos
en las multivitaminas promueven un funcionamiento
saludable del cerebro y podrían incluso evitar la
enfermedad de Alzheimer u otras inflamatorias (que pueden
ser el inicio de enfermedades graves como las cardíacas,
infartos, diabetes y cáncer). Modere también su ingesta de
alcohol, porque su exceso mata las células cerebrales y
acelera la aparición de pérdida de memoria e incluso
demencia. Al cambiar su dieta para promover la función
cerebral óptima y una buena salud general, su cuerpo
también perderá los kilos de más.
Si usted piensa que no
puede destinar tiempo a hacer ejercicio, piense otra vez.
Estar sentado ante un escritorio durante horas disminuye
la agudeza mental, no sólo debido al menor flujo sanguíneo
hacia el cerebro, sino también por otras razones
bioquímicas. El ejercicio físico induce al cuerpo a
producir una gama de sustancias químicas que el cerebro
adora, incluyendo endorfinas, serotonina, dopamina,
epinefrina y norepinefrina, y dos compuestos recientemente
descubiertos: el factor neurotrópico derivado del cerebro
(BDNF, por sus siglas en inglés) y el factor de
crecimiento nervioso (NGF). Ambos factores promueven la
salud y el desarrollo celular en el cerebro, previenen los
estragos del envejecimiento y el estrés y mantienen el
cerebro en óptimas condiciones. Nada estimula la
producción de BDNF y NGF tanto como el ejercicio físico,
la que explica por qué quienes se ejercitan regularmente
hablan del aletargamiento y la pereza que experimentan
cuando la dejan por unos días. Usted más que compensará el
tiempo que invierta en la cinta para correr con mayor
productividad eficiencia. Para eludir los síntomas de ADT
mientras trabaja, levántese de su escritorio y suba y baje
las escaleras unas cuantas veces, o camine rápidamente por
un pasillo. Estos esfuerzos sencillos y rápidos
reactivarán su cerebro.
Organícese para
el ADT. Es importante desarrollar tácticas para
organizarse mejor, pero no en el sentido de las vacuas
resoluciones de Año Nuevo. Más bien, su meta es ordenar su
trabajo de una manera que le acomode, para que la
desorganización no le impida alcanzar sus metas.
Primero, diseñe estrategias para ayudar a sus lóbulos
frontales a permanecer en control. Esto podría incluir
dividir tareas grandes en otras más pequeñas y mantener
una parte de su espacio de trabajo o escritorio despejado
en todo momento (no es necesario tener toda su oficina
ordenada, sólo una parte de ella). Asimismo, podría tratar
de mantener una parte de su día libre de citas, email y
otras distracciones, de manera de tener tiempo para pensar
y planificar. Puesto que el email es una maravillosa forma
de postergar y al mismo tiempo de predisponerse para el
ADT, podría considerar reservarse "horas de email"
específicas, ya que no es necesario responder a todos los
mensajes de inmediato.
Cuando comience su día,
no se permita ser succionado por la vorágine del email o
el correo de voz ni se ocupe de tareas menores que
consumen su tiempo, pero no aportan nada. En lugar de eso,
ocúpese de una tarea crucial. Antes de terminar el día,
haga una lista de no más de cinco ítems prioritarios que
requerirán su atención mañana. Las listas cortas obligan a
priorizar y completar las tareas. Adicionalmente, mantenga
los torrentes de documentos a raya. Uno de mis pacientes,
un ejecutivo con ADD, emplea la regla "ocúpese de él una
sola vez". Si toma un documento, trabaja con él, lo
archiva o lo descarta. "No lo pongo en una pila", dice.
"Las pilas son como la hierba: si las dejas crecer, lo
invadirán todo".
Preste atención a los momentos del día en que sienta que
se desempeña mejor; haga su trabajo más importante
entonces y deje el trabajo rutinario para otros momentos.
Disponga su oficina de manera que ayude al funcionamiento
mental. Si se concentra mejor con música, tenga música (si
hace falta, use auriculares). Si piensa mejor de pie,
trabaje parado o camine frecuentemente. Si hacer garabatos
o tamborilear con los dedos le ayuda, encuentre una forma
de hacerlo sin molestar a nadie o tenga un juguete manual
para llevar a las reuniones. Estas pequeñas estrategias
parecen banales, pero combaten el demonio del ADT que
reside en los detalles que distraen.
Proteja sus
lóbulos frontales. Para mantenerse alejado del
modo de supervivencia y evitar que su cerebro inferior
usurpe el control, disminuya el ritmo. Tómese el tiempo
que necesite para entender lo que sucede, escuchar, hacer
preguntas y digerir lo que se haya dicho para no
confundirse y evitar que su cerebro entre en pánico.
Faculte a un asistente para que lo conduzca; insista en
que le diga que deje de mandar email, que cuelgue el
teléfono o que se vaya a su casa.
Si comienza a sentirse sobrepasado, intente los siguientes
trucos para aclarar la mente. Realice una tarea rutinaria
fácil, como actualizar el calendario de su reloj o
escribir un memo sobre un tema neutral. Si se siente
ansioso ante el comienzo de un proyecto, tome una hoja de
papel o abra su procesador de textos y escriba un párrafo
sobre algo no relacionado con el proyecto (una descripción
de su casa, de su auto, de sus zapatos; cualquier cosa que
conozca bien). También puede abordar la parte más fácil de
la tarea; por ejemplo, escribir sólo el título de un memo
sobre el proyecto. Abra un diccionario y lea un par de
definiciones, o destine cinco minutos a hacer un
crucigrama. Cada una de estas pequeñas tareas aquieta al
cerebro inferior, engañándolo para que suprima los
mensajes alarmistas y ponga a los lóbulos nuevamente al
mando.
Finalmente, esté preparado para el siguiente ataque de ADT
pegando el recuadro "Controle su ADT" cerca de su
escritorio, donde pueda verlo. Saber que se está preparado
disminuye la posibilidad de un ataque, porque no se es
susceptible al pánico.
QUÉ PUEDEN HACER LOS LÍDERES
Con demasiada frecuencia, las empresas inducen y exacerban
el ADT en sus empleados al demandar un pensamiento rápido
en lugar de un pensamiento profundo. También les piden
trabajar en múltiples proyectos e iniciativas superpuestos,
lo que se traduce en un pensamiento mediocre. Peor aún,
las empresas que piden a sus empleados que hagan demasiado
a la vez tienden a recompensar a quienes aceptan la
sobrecarga y castigan a los que optan por enfocarse y
dicen no.
Además, las organizaciones cometen el error de forzar a
sus empleados a hacer cada vez más con cada vez menos, al
eliminar el personal de apoyo. Estas empresas terminan
perdiendo dinero en el largo plazo, porque cuanto más
tiempo deba gastar un ejecutivo en ser su propio asistente
administrativo y cuanto menos pueda delegar, menos eficaz
será en realizar el importante trabajo de hacer avanzar la
organización. Además, las empresas que ignoran los
síntomas del ADT en sus empleados sufren sus efectos
nocivos: los empleados no rinden, generan desorden, toman
atajos, cometen errores irreflexivos y desperdician su
capacidad intelectual. A medida que las exigencias siguen
en aumento, un ambiente tóxico de fuerte presión conduce a
altas tasas de enfermedad y rotación de empleados.
Para contrarrestar el ADT
y sacar partido del intelecto de los empleados, las
empresas deberían invertir en comodidades que contribuyan
aun ambiente positivo. Una empresa que ha hecho un
excelente trabajo en este sentido es SAS Institute, una
importante firma de software en Carolina del Norte. La
empresa es célebre por ofrecer a sus empleados una larga
lista de beneficios: un gimnasio en el lugar de trabajo de
3.300 metros cuadrados; una jornada laboral de siete horas
que termina alas 5 p.m.; la guardería en el lugar de
trabajo más grande de Carolina del Norte; una cafetería
que proporciona asientos para bebés y sillas altas para
que los padres puedan almorzar con sus hijos; días de
licencia por enfermedad ilimitados, y mucho más. El
ambiente en SAS es cálido, cercano y distendido. El efecto
en la línea de resultados es profundamente positivo: la
rotación nunca es mayor que 5%. La empresa ahorra los
millones que otras empresas de software gastan en
reclutamiento, capacitación e indemnizaciones por despido
(que se estiman en al menos 1,5 vez el salario en la
industria de software). Los empleados devuelven los
favores con una alta productividad. Las fuerzas del ADT
que han destruido otras empresas nunca han prosperado en
SAS.
Los líderes también
pueden evitar el ADT equiparando las habilidades de los
empleados con sus tareas. Cuando los ejecutivos asignan
metas que exigen demasiado a la gente o piden a los
trabajadores que se enfoquen en aquello en lo que no son
buenos en lugar de lo que hacen bien, aumenta el estrés.
En contraste, los ejecutivos que entienden los peligros
del ADT encuentran maneras de mantenerse a sí mismos y sus
organizaciones bien encaminados. David Neeleman, de
JetBlue, por ejemplo, ha identificado públicamente y sin
tapujos aquello en lo que no es bueno y ha encontrado
formas de lidiar con sus defectos, ya sea delegando o
facultando a su asistente para que lo guíe. Neeleman
también ejemplariza este comportamiento para todo el resto
de la organización. Su franqueza acerca de los desafíos de
su ADD autoriza a los demás a hablar de sus propias
dificultades de déficit de atención y obtener el apoyo que
necesitan. Además alienta a sus ejecutivos a asignar a las
personas las tareas que se ajusten a sus estilos
cognitivos y emocionales, entendiendo que ningún estilo es
mejor que otro. Neeleman cree que ayudar a las personas a
trabajar con sus fortalezas no es sólo una muestra de
gestión sofisticada; también es una excelente manera de
aumentar la productividad y la moral de los trabajadores.
El ADT es una amenaza muy
real para todos nosotros. Si no lo manejamos, nos manejará
a nosotros. Pero comprender al ADT y sus estragos nos
permite aplicar métodos prácticos para mejorar nuestro
trabajo y nuestras vidas. Al final, el paso más crítico
que un líder inspirado puede tomar para abordar el
problema del ADT es nombrarlo. Reconocer abiertamente el
ADT y describir sus síntomas remueve el estigma y elimina
la condena moral que las empresas por tanto tiempo han
imputado erróneamente a sus empleados sobrecargados. Al
dar a las personas permiso para pedir ayuda y al
permanecer atentos a las señales de estrés, las
organizaciones harán mucho por fomentar ambientes de
trabajo más productivos, equilibrados e inteligentes.
* * * * * *
CONTROLE SU ADT
En general
• Duerma
adecuadamente.
• Cuide lo que come. Evite los carbohidratos
simples azucarados, modere su ingesta de alcohol, agregue
proteínas, prefiera carbohidratos, complejos (vegetales,
cereales integrales, fruta).
• Ejercítese durante 30 minutos como mínimo, al
menos al día por medio.
• Tome una multivitamina diaria y un suplemento de
ácidos grasos omega 3.
En el trabajo
• Haga todo lo
posible para crear un entorno de trabajo conectado y de
confianza
• Tenga una charla amistosa, cara a cara, con una
persona que le agrade cada cuatro a seis horas
• Divida las tareas grandes en otras más pequeñas.
• Mantenga una parte de su lugar de trabajo o
escritorio despejado todo el tiempo
• Reserve un poco de “Tiempo para pensar” cada día,
libre de reuniones, e-mails y llamadas telefónicas.
• Deje de lado el e-mail hasta que haya terminado
al menos una o dos tareas más importantes.
• Antes de salir del trabajo diariamente, haga una
lista corta de tres o cinco ítems de los que se ocupará al
día siguiente.
• Trate de trabajar en archivar o descartar cada
documento que toque
• No permita que los papeles se acumulen
• Preste atención a los momentos del día en que
siente que está en su mejor forma,}; haga su trabajo más
importante entonces, y deje el trabajo rutinario para
otros momento.
• Haga lo que sea necesario para trabajar de una
forma más enfocada; ponga música de fondo, camine, y así,
• Pida a un colega o asistente que le ayude a
dejar de hablar por teléfono, mandar e-mail o trabajar
hasta muy tarde
Cuando se sienta
abrumado
• Baje el ritmo
• Realice una tarea rutinaria fácil: actualice la
fecha en su reloj, escriba una nota sobre un tema neutral
(como una descripción de casa), lea unas pocas
definiciones de diccionario, haga un crucigrama corto.
• Muévase: suba y baje escaleras o camine
rápidamente
• Pide ayuda, delegue una tarea o explore una idea
con un colega. En resumen no se preocupe en solitario.
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