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PRINCIPIOS
PARA LOS PADRES DE ADOLESCENTES CON TDAH
Por Arthur. L. Robin, Ph. D.
Con la traducción voluntaria de Roxana
Alanis Villalón para AMDAHTA Abril 2004
Los
adolescentes con TDAH presentan desafíos para los padres
más experimentados. Los padres se sorprenden del comportamiento
del adolescente o sus actitudes, lo que les provoca
dificultad para saber cómo responder en el momento y
con frecuencia reaccionan impulsivamente basados en
sus instintos o en sus emociones. Algunas reacciones
pueden empeorar la situación. El Dr. Rusell Barkley
(1995) ha argumentado que los padres necesitan una serie
de principios generales para mantenerlos en el camino
correcto cuando se atraviesa el laberinto que significa
la crianza de un niño con TDAH. Definió una serie de
principios, basado en sus investigaciones y su experiencia
clínica. He personalizado y extendido estos principios
para la crianza de adolescentes con TDAH. Los principios
delineados a continuación son una guía general, no reglas
rígidas. Funcionarán algunas de las veces, pero ciertamente
no siempre. Sugiero que las consideren especialmente
cuando estén perplejos por las acciones de sus adolescentes,
y esto puede cambiar su reacción hacia ellos, tomando
alguno de estos principios en lugar de reaccionar impulsivamente.
Los lectores que deseen mayor información sobre el ser
padres de adolescentes con TDAH, pueden consultar el
libro: ADHD in Adolescence: Diagnosis and Treatment
(Robin, 1998).
1.
Facilitar una apropiada búsqueda de independencia.
Dado que los individuos con TDAH necesitan una guía
extra y aprender trucos para adquirir nuevos comportamientos,
los padres necesitan buscar oportunidades para dar a
los adolescentes gradualmente más libertad en respuesta
a su demostración de responsabilidad. Una manera de
hacerlo, es estableciendo una meta de comportamiento,
y dividirla en pequeñas unidades, con el objetivo de
ir modelando cada comportamiento antes de dar el siguiente
paso después de que el adolescente demostró su responsabilidad.
Por ejemplo. Estar fuera de casa hasta las 10:30, luego
hasta las 11:00, luego hasta las 11:30, entonces se
llega a la meta de poder estar fuera hasta las 12 de
la noche. El adolescente tiene que cumplir con cada
una de las horas durante un tiempo establecido de común
acuerdo (alrededor de 6 semanas), para lograr poder
llegar a casa más tarde la próxima vez. Si el adolescente
regresa a casa más tarde de la hora convenida, los padres
pueden regresar a la meta anterior, para volver a dar
el siguiente paso hasta que cumpla con su responsabilidad.
2.
Mantener una adecuada estructura y supervisión.
Los padres se preguntan con frecuencia cuándo pueden
relajar la estructura que han creado para monitorear
el desempeño académico del adolescente y su comportamiento
en casa. La respuesta es que se necesita mantener la
estructura y supervisión por más tiempo del que pensaban.
Los individuos con TDAH necesitan ser monitoreados más
cerca por toda su vida, pero nosotros esperamos que
ellos aprendan a auto monitorearse y /o pasarle la estafeta
a los esposos y otras personas significativas para que
monitoreen sus actividades en la adultez. Lo ideal sería
que los padres facilitaran la transferencia del monitoreo
al adolescente durante la adolescencia, pero la realidad
es que la mayoría de los padres continúa con la estructura
extra hasta que el adolescente se gradúa de preparatoria,
o incluso hasta después.
Parte de la estructura involucra el monitoreo activo
del comportamiento del adolescente fuera de la casa.
Los padres deben conocer siempre la respuesta a cuatro
preguntas básicas:
1)
¿Con quiénes está mi hijo?
2) ¿Dónde están?
3)
¿Qué están haciendo?
4)
¿A qué hora regresa a la casa?.
Las investigaciones muestran que los padres que no pueden
contestar consistentemente estas preguntas, tienen adolescentes
en riesgo de andar de vagos con el grupo de amigos,
o caer en el abuso de sustancias y delincuencia. Los
padres deben desarrollar también “reglas de la calle”
para que los adolescentes sepan claramente qué se espera
de su comportamiento fuera de casa.
Otro
aspecto de la estructura y el monitoreo es planear cómo
enfrentar las situaciones problemáticas antes de que
ocurran. Muchos conflictos entre padres y adolescentes
son altamente predecibles, por lo que los padres deben
aprender a anticipar y planear cómo manejar estas situaciones.
En una familia en la que ocurre una guerra por la tarea
diariamente, los padres pueden elaborar un convenio
con el hijo para regular todos los aspectos de la tarea
(lugar, hora, premios). Si el problema es el continuo
incumplimiento de la hora de llegada a casa, los padres
deben saber qué van a hacer cuando el hijo llegue a
casa a las 2:00 A.M., dos horas tarde. Sin tener esto
planeado, los padres y adolescentes reaccionarán basados
en emociones y causarán daño a su relación por el calor
de la discusión.
3.
Establecer las “reglas fundamentales” para vivir en
la casa y reforzarlas constantemente. En relación
a la disciplina, los padres necesitan dividir las cosas
que pueden negociarse y las que no. Hay una diferencia
importante entre las cosas que pueden manejarse democráticamente
y las que no. Cada padre tiene una serie de aspectos
referentes a reglas básicas para vivir en una sociedad
civilizada, valores, moralidad, legalidad, los cuales
no están sujetos a negociación. Esto incluye entre otras
cosas la cuestión del uso de drogas, alcohol, aspectos
de sexualidad, religión. Se debe hacer una lista clara
y enseñarle al adolescente que estas cosas no son negociables.
Los padres necesitan reforzar las reglas alrededor de
estos aspectos constantemente, a través del uso de las
consecuencias (Ver el principio número 5).
4.
Negociar las reglas que no son fundamentales con el
adolescente: Los padres necesitan involucrar a sus
adolescentes en la toma de decisiones acerca de las
reglas que pueden negociarse. Este es el principio más
importante al ser padres en la adolescencia, y es uno
de los métodos para ir formando los comportamientos
de independencia responsable. Hay más posibilidades
de que los adolescentes cumplan con las reglas y regulaciones
que ayudaron a establecer. Adicionalmente, los adolescentes
pueden tener novedades y una perspectiva creativa en
algunas cosas debido a su juventud o al lugar que ocupan
en la familia. A veces su perspectiva los lleva a sugerir
soluciones nuevas. Los padres deben recordar, sin embargo,
que ese involucramiento en la toma de decisiones no
significa que los padres y los hijos sean iguales. En
algunos casos, los padres pueden quedarse con la opción
de vetar algunas decisiones. En otros casos, los adolescentes
pueden ser iguales a los padres. Los padres deben ir
incrementando gradualmente el grado de involucramiento
que les dan a los hijos en la toma de decisiones, a
través del proceso de formación.
5.
El sabio uso de las consecuencias. Los padres necesitan
convertirse en expertos de la administración del comportamiento,
con el objetivo de reforzar sus reglas fundamentales,
monitoreo y estructura efectivamente, y la disciplina
consistentemente. Barkley (1995) ha delineado una serie
de aspectos sobre el uso efectivo de las consecuencias
cuando el hijo tiene TDAH.
1.
Dar al adolescente retroalimentación inmediata y consecuencias:
Para los adolescentes con períodos cortos de atención
y con tendencia a posponer las cosas, es más fácil seguir
haciendo su tarea cuando reciben una retroalimentación
positiva inmediata, dependiendo del desempeño en el
cumplimiento de sus tareas, y complementado con las
consecuencias negativas por dejar de hacerla. Los castigos
después de una larga discusión son inefectivos.
2.
Dar al adolescente retroalimentación frecuente.- Los
adolescentes con TDAH se benefician de escuchar cosas
agradables acerca de sus acciones y su apariencia, tanto
como de recibir retroalimentación frecuente y correcciones
para sus errores. Hay muchas cosas negativas en la vida
del adolescente promedio con TDAH que pueden bajar su
autoestima, ellos necesitan desesperadamente escuchar
con frecuencia qué están haciendo bien. Necesitamos
enseñar a los padres ocupados maneras creativas de recordarles
que deben darle a los adolescentes retroalimentación
frecuente.
3.
Utiliza incentivos antes que castigos. Es una reacción
natural de los padres el castigar al adolescente (sin
salir) hasta el fin de la siguiente entrega de calificaciones,
después de recibir el reporte con reprobadas, hasta
el fin de mes en que entreguen la siguiente boleta de
calificaciones. Los padres tienden a poner una inmensa
cantidad de castigos, en los que gastan todas sus municiones,
y el adolescente tiene poco qué perder por mal comportamiento.
Cuando los padres desean modificar un comportamiento
como el salir mal en los estudios, necesitan entrenarse
para preguntarse primero qué comportamiento positivo
les gustaría ver en el desempeño del adolescente y preguntarse
cómo pueden reforzar ese comportamiento positivo. Solamente
después de dar ese paso pueden seleccionar un castigo
para los comportamientos negativos. También se ha notado
en algunos casos, especialmente en los de comportamiento
oposicionista, que los incentivos solos no son suficiente
consecuencia; los padres deben administrar los castigos.
4.
Ser consistentes.- Los padres de un adolescente con
TDAH con frecuencia se rinden fácilmente en las intervenciones
para cambios de comportamiento al primer signo de falla.
Los adolescentes con TDAH incesantemente discuten con
sus padres, algunas veces hasta llegar al punto en que
los padres se rinden. Necesitamos ayudar a los padres
a continuar con sus intervenciones y demandas, por ejemplo,
manteniendo consistencia en el tiempo. Divide y vencerás,
es también el lema de muchos adolescentes con TDAH,
quienes han aprendido que si ven a Papá y Mamá en desacuerdo,
entonces ellos pueden evitar un castigo disciplinario.
El principio de Divide y Vencerás, es particularmente
común en familias en que los papás están divorciados
y vueltos a casar, donde la estructura natural cambia
y les da una oportunidad de oro a los adolescentes para
manipular el sistema.
5.
Actúa, no parlotees. Muchos padres hablan y hablan de
cuando los adolescentes fallan en cumplir con lo requerido.
Los adolescentes aprenden rápidamente que Papá y Mamá
son “puras habladas, no acciones”. El tiempo de hablar
es durante las juntas familiares y cuando se estén negociando
soluciones a los desacuerdos, pero después de que las
reglas y las consecuencias se han acordado, es tiempo
de actuar. Los padres deben aplicar las consecuencias
tal y como se definieron; lo que no debe hacerse con
gritos, sino proyectando autoridad, sin titubeos ni
vacilaciones.
6. Mantener buena comunicación. Los padres deben
estar disponibles para escuchar cuando los adolescentes
desean hablar, pero no esperar que los adolescentes
les confíen cosas regularmente. Tanto los padres como
los adolescentes tienen que aprender habilidades efectivas
para escuchar cuando el otro quiere expresar sus ideas
y sentimientos asertivamente, sin herirse el uno al
otro. Los padres deben ser claros y específicos al hacer
sus demandas y al dar retroalimentación.
7.
Mantén una perspectiva de la discapacidad, y practica
el olvido. Los padres deben recordar que sus adolescentes
con TDAH tienen una incapacidad neuro-biológica, y esto
tiene un componente de “no puedo” y “no quiero” en sus
acciones. Los padres deben refrenar sus reacciones exageradas
de ira cuando los adolescentes cometan errores. Parte
de tener una perspectiva de la discapacidad, significa
frenar la individualización del problema del adolescente
o su desorden. Los padres necesitan evitar maldecidse
a sí mismos o perder su sentido personal de mérito sobre
los problemas de la adolescencia. Los padres deben perdonarse
a sí mismos por los errores que inevitablemente cometerán
en la crianza de su adolescente con TDAH, y también
olvidar los errores que los jóvenes cometan. Los adolescentes
deben, sin embargo, ser responsables de sus acciones
y las consecuencias deberán ser administradas como se
planearon, y después, los padres no deben guardar rencores.
8.
Enfocarse en lo positivo. En la angustia del manejo
de conflictos con un adolescente oposicionista, es muy
difícil para los padres pensar positivamente. Sin embargo,
es importante recordar a los padres que deben ser los
animadores de su adolescente. Los adolescentes con TDAH,
necesitan el afecto incondicional de sus padres y concentrarse
en pasar un tiempo positivo con ellos. Estudios repetidos
han encontrado que los adultos con TDAH exitosos dijeron
que la cosa más importante que tuvieron durante su adolescencia
fue que tuvieron al menos un padre, o en algunos casos
un adulto fuera de la familia, que creyó realmente en
su habilidad para tener éxito. Los adolescentes con
TDAH necesitan que sus padres crean en ellos, que aplaudan
cada logro y que lo animen, que le echen porras. También
necesitan padres que dediquen su tiempo a ellos; los
padres ocupados quizás no tengan mucho tiempo disponible
para dar, pero es preferible la calidad sobre la cantidad,
al concentrarse en cosas que realmente importan. Para
los padres, un segundo aspecto de enfocarse en lo positivo,
consiste en alentar a su adolescente a construir sobre
sus fortalezas. Muchos adolescentes con TDAH reciben
muchas críticas, por lo que ellos comienzan a creer
que son flojos y desmotivados. Los adolescentes quizás
fracasen en la escuela y en las relaciones sociales
con sus compañeros, pero tienen al menos una cosa en
la que son excelentes.
Los
padres deben ayudar al adolescente a identificar sus
intereses, hobbies, habilidades artísticas o deportivas,
y ayudarlos a dedicarse a esas actividades en las cuales
son buenos, para facilitarles el camino al éxito.
Referencias
Barkley, R. (1995). Taking charge of ADHD. New York:
Guilford Press.
Robin, A. L. (1998). ADHD in adolescents: Diagnosis
and treatment. New York: Guilford Press.
Con
la traducción voluntaria de Roxana Alanis Villalón para
AMDAHTA Abril 2004
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