¿Cómo
sé si ir al psiquiatra o al
psicólogo?
Dr. José Roberto
Lizama/Médico psiquiatra y sexólogo
Esa pregunta nos la
hacen a ambos especialistas. No hay una respuesta
“blanco” o “negro”. El tema tiene un “gris” que me
merecerá muchos comentarios. Para elaborar este artículo
consulté psiquiatras y psicólogos, por lo que mi puesto
en la hoguera será
compartido.
“La psicología es
la rama de la ciencia que trata con la mente y los
procesos mentales, especialmente en relación con las
conductas humanas y animales.” Estudia la conducta
basada en sus principios. La conducta es la acción,
producto de lo que el sujeto piensa, cree y siente. De
ahí que exista la psicología clínica, comparativa,
deportiva, educativa, evolutiva, social, etcétera.
La psicología se
demarca bien, excepto en la “clínica”, pues “comparten”
—que no debe ser “compiten” —con la psiquiatría. “La
psiquiatría es la rama de la medicina que trata del
estudio, tratamiento y prevención de la enfermedad
mental.”
Es precisamente,
clínica, restaurativa y curativa. Sus bases son
principios anatómicos, fisiológicos, patológicos,
clínicos, farmacológicos; es decir,
médicos.
Los psicólogos
clínicos adquieren la capacidad para tratar enfermedades
mentales, dependiendo de su gravedad, donde el paciente
no requiere medicinas.
Tratan a una
víctima de robo que está conmocionada; usan pericias
para estimular tempranamente a un menor que sufrió una
complicación durante el parto; a un adolescente con
problemas académicos; a una persona cuya personalidad le
provoca angustia, sufrimiento y tristeza, entre muchas.
Los psicólogos
orientan sus intervenciones a facilitar el desarrollo de
estrategias y habilidades para que la persona resuelva
sus dificultades, de forma que no se enferme.
Un psicólogo
responsable lo referirá al psiquiatra si es
necesario.
Existen áreas con
las que el psicólogo colabora con el psiquiatra, como la
psicometría.
Esta mide
características psicológicas por medio de encuestas,
cuestionarios o dibujos que sirven para llegar a un
diagnóstico o modo de
tratamiento.
Cuando encontramos
a un psicometrista habilidoso lo atesoramos. Le da más
solidez a los hallazgos y confiabilidad al
diagnóstico.
Un psiquiatra puede
tener la habilidad para el manejo clínico-psicológico y
usar medicinas para tratar enfermedades mentales,
esquizofrenias, trastornos bipolares y de estrés
postraumáticos, depresiones mayores, trastornos de
déficit de atención, de angustia, demenciales,
etc.
Ordenamos exámenes
como electroencefalogramas, tomografías axiales
computarizadas del cerebro, resonancias magnéticas
cerebrales, entre otros.
Entendemos cómo los
medicamentos o las enfermedades afectan el
funcionamiento cerebral. También tenemos “grises” con
los neurólogos, pues hay enfermedades que ambos
tratamos, como algunas formas de epilepsia, secuelas de
daño neurológico, etcétera.
Creer que el
psiquiatra solo trata “locos” es tan falso como que el
oftalmólogo solo trata “ciegos”. Buscamos evitar las
consecuencias de las enfermedades mentales,
coincidentemente la peor es la locura. Por ello nos
actualizarnos, investigamos y compartimos experiencias
entre colegas y
disciplinas.
Hay “manzanas
podridas”, —psiquiatras o psicólogos— que desacreditan
al otro por lucro y egoísmo.
Constatar sus
estudios y preguntar es sensato. Cada disciplina tiene
su asociación gremial. Ser socio da fe de al menos
cuándo se inscribió y logró la formación
mínima.
rlizama@sexalud.com
http://www.laprensagrafica.com/vivir/563153.asp