En
México hay un mal diagnóstico del trastorno por déficit
de atención
Por:
Patricia Huesca
Jueves
24 de Agosto de 2006 | Hora de publicación: 10:09
Prevención.
Si no se tiene una terapia adecuada en la enfermedad
puede causar
farmacodependencia.
La
elección de fármacos para tratar el Trastorno por
Déficit de Atención (TDA), es uno de los mayores
conflictos que tienen los padres a la hora de elegir la
terapia adecuada pues en algunos casos existe el riesgo
de que desarrollen adicción.
Y es que
el TDA simple o con Hiperactividad
(TDAH), afecta ya a cinco millones de mexicanos, de los
cuales, 1.5 millones son niños de entre seis y 12 años,
de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud.
Uno
de los medicamentos más utilizados en el país es el
Rytalin, cuya principal sustancia es el metilfenidato,
componente análogo a la cocaína y las anfetaminas, según
la Junta
Internacional de Fiscalización de
Estupefacientes (JIFE), perteneciente a la Organización
de las Naciones Unidas.
Este fármaco no puede ser
empleado para tratar a adolescentes con TDAH que sean
adictos a alguna droga como cocaína o alcohol, porque
esa situación provocaría un mayor riesgo de continuar en
el consumo, revelan estudios realizados por
la
Organización Internacional Citizen
Commission on Human Rights.
El paciente que tiene
antecedentes de abuso de drogas tratado con
metilfelinato debe ser vigilado más estrechamente,
porque existe un riesgo aumentado de que cometa un abuso
de Rytalin, ya sea que lo tome de manera excesiva o por
otras vías de administración diferentes al oral como
pudiera ser por inhalación.
Edith Alva, profesora del
curso de neurología pediátrica del Centro Médico La Raza
explicó a Crónica que “efectivamente, el metilfenidato
es un derivado de la cocaína pero la sustancia activa no
tiene nada que ver con la cocaína”.
El metilfenidato
es un estimulante selectivo del sistema nervioso que se
utiliza en forma precisa y exclusiva para déficit de
atención.
Sin embargo, se ha abusado de la
prescripción y se han incrementado las dosis. Además,
reconoció la neuróloga pediatra, uno de los problemas
fundamentales es que existe un mal diagnóstico.
“De
cada 50 pacientes con TDA, 15 tienen epilepsia del
lóbulo temporal, es decir, una descarga del cerebro que
nos puede simular síntomas parecidos a trastorno de
conducta con agresividad e impulsividad sin ser
estrictamente TDA”.
Al respecto, la
Organización Internacional Citizen
Commission on Human Rights, ha venido informando que en
México son pocos los padres de hijos que padecen TDAH
que han sido alertados sobre los efectos secundarios que
produce el consumo de Rytalin.
Dicha Organización
precisa que este tipo de drogas psiquiátricas pueden
causar adicción, delirio, alucinaciones y disminución en
la intensidad de la expresión emocional, por lo que los
familiares del paciente deben de recibir toda la
información por parte de médico.
Por su parte, la
presidenta de la Asociación
Mexicana por el Déficit de
Atención Hiperactividad y trastornos
Asociados A.C. (AMDAHTA), Adriana
Pérez, destacó a Crónica la necesidad
de legislar en materia de hiperactividad para ayudar a
los niños que ahora sufren este
trastorno.
“Actualmente, dos terceras partes de los
afectados por el TDA son adultos que no fueron atendidos
a tiempo y están siendo afectados en todos los aspectos
de su vida, pues esta condición viene acompañada de
violencia, inestabilidad familiar, problemas económicos
y adicciones”, dijo Adriana Pérez.
“Este trastorno
puede presentarse con diferentes características. Si el
niño no manifiesta problemas de conducta nadie se da
cuenta que no está aprendiendo, simplemente lo califican
como flojo”, abundó.
Patricia Romano Vázquez
psiquiatra del Grupo Psiquiátrico Infantil explicó que
el TDA “es un problema neurobiológico, que se presenta
entre el siete y el 10 por ciento de la población en
general, donde se ven afectadas una serie de funciones
cerebrales, como la capacidad de fijar la atención,
medir las consecuencias y elaborar juicios sociales,
entre otras”.
Por lo general, el TDA se identifica a
través del desempeño académico del niño por ello, dijo,
“es necesario modificar el programa educativo. Sería
ideal que los maestros cambiaran su método pedagógico
desde que están en formación”.
Al respecto, la
presidenta de AMDAHTA reconoció la necesidad de que
incluso, los programas de los estudiantes de pedagogía
incluyeran más los aspectos de la conducta de los
niños.
Sólo hay 200 neuropediatras para atender a
los menores
Los especialistas que se necesitan para
atender el TDA son neurólogos y psiquiatras, en cuanto a
los médicos que cuentan con el registro ante la
Secretaría de Salud, México tiene alrededor de 200
neuropediatras y 300 paidopsiquiatras mientras en el
país existen 33 millones de menores de 14 años.
El
trastorno es caracterizado por tres aspectos
principales: impulsividad, hiperactividad y déficit de
atención. Durante muchos años fue considerado un castigo
del cielo, por lo que los niños eran vistos como
endemoniados o perturbados.
Hasta 1903 aparece una
clasificación médica que lo coloca entre las
enfermedades mentales. Además, existen trastornos
asociados que incluyen hiperactividad con ansiedad,
depresión, impulsividad severa e impulsos motores, de lo
que surge una nueva clasificación llamada cormovilidad,
que trata el padecimiento de forma particular.
El TDA
es un padecimiento de por vida, que suele aparecer entre
los tres y cuatro años, de tal forma que desde que
cursan preescolar, quienes lo padecen tienen problemas
de aprendizaje y adaptabilidad.
Pendiente,
legislar sobre el tema: SEP y SSA
El año pasado, la
fracción del PVEM (16 marzo 2005) presentó un punto de
acuerdo donde solicitó a la Secretaría de Educación
Pública establecer en los diferentes niveles de
enseñanza básica programas y acciones para orientar
detectar y canalizar adecuadamente a niños con trastorno
por déficit de atención e hiperactividad.
Además, la
propuesta incluía la creación de una Norma Oficial (por
parte del Sector Salud) que contemplara las previsiones
necesarias para coadyuvar a que el personal docente de
los centros educativos identifiquen o reconozcan esos
comportamientos a efecto de orientar a los padres de
familia para que, en su caso, acudan a las instituciones
del sector salud para los diagnósticos y tratamientos
correspondientes, sin condicionar el sitio donde puedan
recibir esa atención, sin embargo, la iniciativa fue
desechada.