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TRASTORNO
POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD.
CONSENSO
DE EXPERTOS.
MORELOS
2002

La
Academia Mexicana de Pediatría, como "órgano consultor"
de la Secretaría de Salud, promovió el desarrollo del
"consenso sobre tratamiento farmacológico del Trastorno
por déficit de Atención con hiperactividad (TDAH)",
en el cual participaron especialistas en neurología
pediatrica, psiquiatría y pediatría, representantes
de diversas instituciones y universidades de la República.
Del
19 al 21 de julio del 2002 en Cuernavaca Morelos, bajo
la coordinación de los Dres, Matilde Ruiz García, Saúl
Garza Morales y Oscar Sánchez Guerrero, se reunieron
30 especialistas con el objetivo específico de revisar
las características de los grupos farmacológicos útiles
en el manejo del TDAH así como el establecimiento de
algoritmos de tratamiento para las diferentes variedades
de TDAH y su co-morbilidad.
Los
resultados de este consenso se presentaron en la reunión
mensual de la Academia Mexicana de Pediatría del 29
de agosto del año en curso, en la presentación del SIMPOSIUM
SOBRE EL TRATAMIENTO DEL TRASTORNO POR DE DÉFICIT DE
ATENCIÓN, con la participación de:
- Dr.
Arturo Loredo Abdalá. Presidente de la Academia Mexicana
de Pediatria. Coordinador.
- Dr.
José Eduardo San Esteban. Profesor de tiempo completo
de la FES Zaragoza de la UNAM. Vocal ejecutivo del
Programa Específico de Trastorno por déficit de atención.
Impacto Epidemiológico del Trastorno por déficit de
atención en México.
- Dr.
Eugene Arnold. Psiquiatra. Profesor Emérito de Psiquiatría
de la Universidad de Columbia en Ohio. Integrante
del proyecto multicéntrico sobre tratamiento multimodal
(MTA) para el trastorno por déficit de atención en
Estados Unidos de Norte América. Resultados del proyecto
MTA.
- Dra.
Matilde Ruiz García. Académica de Número. Jefe de
Servicio de Neurología y Clínica de Servicio. Instituto
Nacional de Pediatria. Presentación
de los resultados del "Consenso Morelos" sobre manejo
farmacológico del trastorno por déficit de atención.
La
medicina mexicana vive un momento de transición epidemiológica
que impacta necesariamente a las neurociencias. Por
un lado existe una elevada frecuencia de eventos traumáticos,
postinfecciosos e hipóxicos que afectan negativamente
el desarrollo estructural y funcional del encéfalo y
por otro emerge un grupo poblacional, cada vez más numeroso,
de niños sanos, expuestos a exigencias sociales y académicas
intensas y de alta competitividad.
En
este contexto se hace presente el trastorno por déficit
de atención (TDAH) en México, como un problema de salud
pública; afecta el 4 ó 5% de la población escolar, lo
que implica que en México existen alrededor de 1,500,000
niños portadores de TDAH.
Esta
entidad tiene una repercusión definitiva sobre el desarrollo
social, escolar y familiar de quienes lo padecen, no
solo, como alguna vez se consideró en la etapa escolar,
sino en forma persistente en la vida, de una proporción
variable de adolescentes y adultos.
Aunque
muchos de los aspectos fisiopatogénicos aún no están
bien definidos; existe evidencia suficiente sobre la
base genética del TDA y de la participación de neurotransmisores,
especialmente de la dopamina, en circuitos neuronales
específicos que involucran entre otras, a las vías frontoestriadas.
Las
controversias en relación al diagnóstico y tratamiento
subrayan la importancia del TDAH en el quehacer de la
investigación médica contemporánea, toda vez que es
considerado como el trastorno neuropsiquiátrico más
común de la infancia.
El
diagnóstico de TDAH se realiza en bases clínicas. Se
utilizan los criterios diagnósticos vigentes que propone
el Manual de Enfermedades Mentales ( DSM-IV) o la Clasificación
Internacional de las Enfermedades Mentales y del Comportamiento
(CIE 10).
Hasta el momento no se ha podido identificar un marcador
biológico en esta entidad. Es importante realizar una
evaluación pediátrica cuidadosa que descarte la presencia
de entidades en las que la inatención puede ser un síntoma
predominante, destacan: la hipoacusia, el retraso mental,
el autismo, la ansiedad y depresión, la desnutrición
grave, enfermedades crónicas, manejo continuo de dosis
elevadas de simpaticomiméticos, utilización de benzodiacepinas
y barbitúricos, entre otros.
Para establecer el diagnóstico se requiere que el paciente
tenga síntomas de impulsividad, inatención e hiperactividad
por al menos 6 meses. Algunos síntomas pueden estar
presentes antes 6 años y deben condicionar disfunción
en al menos 2 de los ambientes en los que se desenvuelve
el paciente.
La
inatención se caracteriza por la interrupción prematura
en la ejecución de actividades, tareas inconclusas,
olvidos frecuentes y pérdida de objetos, lo cual impacta
negativamente en el desenvolvimiento escolar de los
pacientes.
La
hiperactividad involucra una actividad motora excesiva
semipropositiva que no tiene un fin definido y que impide
al niño estar sentado en situaciones que así lo requieren.
Las manos y los pies están en continuo movimiento, son
taquilalicos y verborreicos.
La impulsividad se manifiesta por dificultad para seguir
el orden y mantener la disciplina, hay desinhibición
social, falta de precaución ante situaciones de riesgo,
precipitación en respuestas y actividades. La interrupción
e intromisión en las actividades de los compañeros y
la incapacidad para esperar turnos, condiciona frecuentemente
el rechazo social.
Existen
diversos grados de severidad en el TDAH; se han descrito
4 variedades:
- A)
la mixta, que se presenta en el 60% de los pacientes.
En esta variedad la presencia de los 3 síntomas es
equivalente.
- B)
la predominantemente inatenta, que representa un 15
a 20%. Esta es la variedad más común en las niñas
y a diferencia de la anterior la hiperactividad e
impulsividad son síntomas prácticamente inexistentes.
- C)
la impulsiva, en la cual el síntoma pivote es la impulsividad
y en la cual las dificultades sociales son predominantes.
-
D) la no clasificada, en la cual no puede establecerse
el tipo de TDAH.
Hasta
el 65% de los pacientes con TDAH tienen co-morbilidad
asociada, ya sea con trastornos específicos del aprendizaje,
de la motricidad, trastorno de ansiedad, depresión ó
trastorno disocial, lo cual implica, la necesidad de
realizar una valoración integral e individual en cada
paciente.
El
manejo de los pacientes requiere de un diagnóstico específico
y puntual y debe favorecer la participación e interacción
entre la familia, la escuela, el médico y el ó los terapeutas
involucrados.
El
tratamiento farmacológico es una parte importante de
las necesidades en estos pacientes. Los medicamentos
estimulantes de la atención son los fármacos de primera
línea, seguros y eficaces en el tratamiento del TDAH
y que los antidepresivos tricíclicos, inhibidores de
recaptura de serotonina y atípicos son los de 2º línea.
Otros medicamentos como los alfa adrenérgicos y los
estimulantes del alerta son también útiles en el tratamiento.
La selección del fármaco y su posología deben realizarse
en forma individualizada con un seguimiento estrecho
por parte del médico que permita identificar el beneficio
obtenido y los efectos secundarios.
La
discusión, difusión y aplicación de los algoritmos para
las diferentes variedades de TDAH y su co-morbilidad
permitirá que los pacientes con TDAH reciban un tratamiento
más racional y eficaz.
Se
establecieron las siguientes conclusiones:
- Es
necesario realizar una valoración clínica cuidadosa
que permita establecer el diagnóstico, específico
del TDAH con o sin co-morbilidad.
-
Existen modalidades terapéuticas no farmacológicas
que forman parte del tratamiento integral del TDA.
- Los
algoritmos, deben considerarse como una guía, modificables
por la introducción y eficacia comprobable de nuevos
medicamentos en el mercado.
-
El tratamiento farmacológico debe individualizarse,
son una opción segura y eficaz.
Dra.
Matilde Ruiz García Académica de Número Coordinadora
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