El Déficit de Atención y las Funciones Ejecutivas

Autor: José J. Bauermeister

Varios estudiosos coinciden en señalar que las características principales del Déficit de Atención (DA) con hiperactividad estan asociadas a una dificultad para inhibir o "frenar" impulsos. Partiendo de estos hallazgos, el Dr. Russell A. Barkley (1998) ha postulado que esta dificultad en la inhibición de impulsos no permite que diversos procesos sicológicos, llamados funciones ejecutivas, puedan operar eficientemente.

Las funciones ejecutivas son actividades mentales complejas necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar, regularizar y evaluar el comportamiento necesario para alcanzar metas. Estas funciones empiezan a desarrollarse a partir del primer año de vida y continuan desarrollándose hasta la adolescencia. Por medio de ellas, por ejemplo, podemos responder más a un plan que a las actividades que distraen. Las funciones ejecutivas permiten guiar nuestras acciones más por las instrucciones que nos damos a nosotros mismos que por influencias externas. Es decir, estas funciones permiten autorregular el comportamiento para poder hacer lo que nos proponemos hacer (Barkley 1998).

En el caso de los niños podemos usar el ejemplo de hacer las tareas escolares. Todos los niños de 4 a 8 años necesitan de guías externas para hacer sus tareas. Es necesario protejerles de aquello que puede distraerles y enseñarles a no responder a la tendencia natural de hacer otras actividades (ver televisón, contestar el teléfono, hablar con su hermanito, sacar punta al lápiz, ir con sus amigos a jugar). Es decir, se les enseña a no responder a los estímulos que son más atractivos e influyentes para ellos. Poco a poco ellos aprenden a controlar los impulsos de involucrarse en actividades más interesantes, lo que se conoce como inhibir impulsos. Durante la tarea escolar también es necesario recordarles lo que tienen que hacer, darle instrucciones mientras trabajan, motivarlos, ayudarles a tolerar experiencias frustrantes ante la dificultad en alguna parte de la tarea y enseñarles a lidiar con los obstáculos que se presentan. Sin embargo, llega el momento en que los niños, quizá de 9 años en adelante, logran internalizar en buena medida estas guías externas, y las ayudas de los padres no son tan necesarias. Ya entonces, para alcanzar la meta de hacer la tarea escolar pueden frenar con mayor facilidad a hacer cosas más interesantes y logran recordar que es lo que deben hacer (buscar el cuaderno, hacer la tarea de matemáticas, guardar el cuaderno en el bulto o mochila), darse instrucciones ("después que termine podré jugar con mis amigos), protegerse de las frustraciones que naturalmente van a surgir ("este ejercicio es más difícil de lo que esperaba, pero puede hacerse") y ser creativos o flexibles para buscar la solución a los obstáculos que se presenten (llamar a un compañero para aclarar lo que la maestra pidió). Esto se logra por medio de las funciones ejecutivas.

1 Tomado del libro, Dicen que soy muy activo, impulsivo y distraído…!Mi futuro depende de tí ! Guías para padres, maestros y otros profesionales del Dr. José J. Bauermeister.

Una función ejecutiva importante es la memoria de trabajo, es decir, la habilidad para retener en la mente aquella información necesaria para guiar las acciones de la persona, al momento o más adelante (p.ej., llevar el libro de ciencias a casa, leer el capítulo 6 y preparar un resumen para entregar al día siguiente). Esta función ejecutiva es necesaria para recordar el hacer las cosas en el futuro cercano. En las personas con DA con hiperactividad, la dificultad para inhibir impulsos entorpece la función ejecutiva de memoria de trabajo. Como resultado, pueden ser distraídos, olvidadizos para hacer las cosas y desorganizados. Además, pueden ser vulnerables a no terminar las tareas que inician, a no darse tiempo para pensar en las consecuencias de una acción en particular, a no beneficiarse del recuerdo de experiencias pasadas para responder al futuro y a no manejar el tiempo tan bien como los demás (Barkley, Murphy y Bauermeister, 1998).

Otra función ejecutiva que tiene que ver con desarrollo de el lenguaje interno, es decir, la voz privada de la mente que se usa para conversar con uno mismo y dirijir o regir el comportamiento (p.ej., "tengo que fijarme en el signo del ejercicio para ver si es suma, resta o multiplicación"). Cuando el resultado de la dificultad para inhibir impulsos interfiere con esta función ejecutiva, se entorpece la autoregulación de la conducta, la habilidad para seguir reglas, la capacidad para seguir instrucciones cuidadosamente y la habilidad para dar seguimiento a los planes y a las cosas por hacer en el hogar y en la escuela (Barkley y colaboradores, 1998).

Otras dos funciones ejecutivas de importancia son la habilidad para autorregular las emociones y la motivación, asi como la habilidad para solucionar problemas. En la medida en que la dificultad para inhibir impulsos obstaculiza estas funciones las personas con el DA con hiperactividad son más propensas a frustrarse, a no controlar bien la expresión de las emociones, a no poder mantener la motivación para hacer diversas tareas en ausencia de recompensas inmediatas y frecuentes y a tener más dificultad para vencer o buscar alternativas para superar los obstáculos que se presentan (Barkley y colaboradores 1998)

En fin la capacidad disminuida para inhibir o "frenar" la tendencia a responder a lo inmediato o más atractivo interfiere con las funciones ejecutivas que son necesarias para desarrollar el autocontrol o dominio de sí mismo y dirigir la conducta hacia el futuro. Como resultado, vemos múltiples indicadores de falta de atención, impulsividad e hiperactividad en las personas con el DA con hiperactividad (Barkley 1998).

Los resultados de nuestras investigaciones con niños puertorriqueños con el DA con hiperactividad apoyan los planteamientos de esta nueva teoría. Los niños con este diagnóstico no solo demostraron tener más dificultad para inhibir impulsos sino que presentaron más dificultad para retener en la mente la información necesaria para planificar y guiar las acciones necesarias para hacer una variedad de tareas complejas eficazmente (memoria de trabajo) que los niños sin el diagnóstico.


El autor es Psicólogo Clínico, Catedrático de la Universidad de Puerto Rico y realiza investigaciones sobre el Déficit de Atención en niños de habla hispana.


Referencias

Barkley, R.A. (1998) Attention deficit hyperactivity disorder A handbook for diagnosis and treatment ( 2nd Ed.) New York Guilford Press.

Barkley, R.A., Murphy, K., Bauermeister, J.J. (1998) El trastorno por déficit de atención e hiperactividad: Un manual de trabajo clínico, New York Guilford Press.

Este artículo puede reproducirce sin autorización del autor para propósitos educativos.

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