Qué hacer y Qué no hacer para fomentar las habilidades sociales

Extraído de “Teacher's Guide
Last One Picked... First One Picked On”
 
de Richard Lavoie
1994

Favor de considerar las claves al final de cada sugerencia
P = recomendado para padres
M = recomendado para maestros
P/M = puede ser utilizado por padres y maestros

Qué hacer

… Observar a tu hijo en una variedad de situaciones sociales (en el salón de clases, mientras juega con otros niños, cuando asiste a clases especiales). Esto te podrá ayudar a entender sus fortalezas y debilidades sociales. (P)


… Diseñar un sistema de señales para utilizar con el niño en situaciones sociales. Por ejemplo, si el niño tiende a perseverar (hablando solamente de un tema cuando los otros no están interesados en escuchar), acuerda con él una señal, como lo hacen los jugadores de béisbol (toca tu nariz con los dedos, cruza los brazos), de manera que el niño entienda que debe cambiar el tema de conversación o cerrar la discusión. De esta forma, puedes ayudarlo a mejorar su desempeño social y evitar problemas de comportamiento sin causarle vergüenza o conflicto (P/M)

… Establece con él un sistema de recompensas para reforzar y reconocer el comportamiento social apropiado. Debes estar dispuesto a reconocer y reforzar incluso el más pequeño signo de progreso y crecimiento (P/M).

... Involucra a tu hijo en actividades y pasatiempos de grupo. Cuando selecciones estas actividades, considera los intereses y habilidades del niño. Si estás temeroso de que el niño pueda ser rechazado por otros debido a su reputación negativa, involúcralo en actividades en otro vecindario, lejos de tu casa. De esta forma, el puede iniciar de cero. (P)

... Continuamente refuérzalo con información social. Muchos deficiencias en cuanto a las habilidades sociales son causadas por un vacío de información social básica (por ejemplo, decir “por favor” y “gracias”, indicarle cómo se numeran las casas en las calles, o que el correo llega una vez al día. Nunca pierdas oportunidad de enseñarle esta información invaluable a tu hijo. Puedes hacer de cada salida en el coche o cada ida a la tienda, una amena clase de información social. (P/M)

… Anima a todos los miembros de tu familia a participar en la creación de un grupo de apoyo para tu hijo.
Los hermanos juegan un rol particularmente importante en este sistema. Crea un ambiente no competitivo en casa, donde el niño pueda aprender a celebrar sus logros y triunfos. El niño debe aprender a ver su progreso comparado con la forma en que se comportaba antes, no con el comportamiento de los demás. (P).

... Haz que los cambios y las transiciones sean más fáciles para tu hijo. Los estudiantes con deficiencias en sus habilidades sociales con frecuencia tienen dificultad para cambiar de una actividad a otra. Esto es particularmente cierto cuando el cambio es de una actividad amena y divertida (como un juego) a alguna menos placentera, como la tarea (matemáticas). Para favorecer una transición más suave, puedes ir “cerrando la cortina” de la actividad amena, dándole al niño cierta señal algunos minutos antes de que termine la actividad, como en los partidos de fútbol americano tienen la pausa de los dos minutos antes de finalizar el partido. Conforme cada minuto pase, infórmale al niño el tiempo que le queda antes de que concluya la actividad. Esto le da la oportunidad de irse haciendo a la idea y disfrutar al máximo los últimos minutos, conciente de que acaba y sigo otra actividad. (P/M)


... Haz modificaciones y ajustes para ayudarle al niño con su problema.
Por ejemplo, si él no tiene habilidad para cumplir efectivamente en el programa de tareas porque constantemente olvida sus libros, simplemente dale dos textos con instrucciones, para que tenga uno en casa y otro en la escuela (M)

... Trabaja en un comportamiento o habilidad social a la vez. Enfocando la atención y el esfuerzo del niño en una sola habilidad por un periodo de tiempo, resultará menos confuso y obtendrás una mejor respuesta de tu intervención (P/M).

... Ayuda al niño a expresar verbalmente sus sentimientos durante las situaciones sociales cargadas de emotividad (por ejemplo, “estoy seguro de que te sientes enojado cuando Daniel va a pescar y no te invita” ) (P/M).

... Enséñale la empatía. Estimula al niño a entender mejor los sentimientos de los demás. Usa el juego de roles para ayudarlo a “caminar en los zapatos de otro”. (P/M).

… Utiliza ejemplos de la vida real o de  los programas de televisión para enseñarle habilidades sociales. Discute los comportamientos significativos de los personajes en los programas. (P)

… Dale al niño opciones siempre que sea posible. Por ejemplo, puedes decirle: Quiero que limpies tu cuarto ahora..¿quieres recoger los juguetes, o tender la cama primero? Este enfoque fomenta la independencia y le ayuda a desarrollar habilidades de solución de problemas. También incrementa la responsabilidad del niño sobre la tarea o actividad (P)

... Proporciona al niño un modelo positivo de habilidades sociales apropiadas. Puedes estar seguro de que tu comportamiento refleja las habilidades que le estás enseñando a tu hijo o alumno (por ejemplo, control de temperamento, escuchar con cortesía, etc.) (P/M)

Lo que debes evitar

… no desanimes al niño a establecer relaciones con estudiantes que sean un año o dos más chicos que él. Quizás él esté buscando su nivel de desarrollo apropiado. Al ser amigo de niños de menor edad, él puede disfrutar de un grado de estatus y aceptación que no experimenta con sus pares. (P/M).

… no forces al niño a participar en grupos grandes si él no está dispuesto a hacerlo. El niño responde bien cuando trabaja con otro estudiante, planea actividades en las que le des oportunidad de hacerlo. Luego agrega otra persona al grupo, y luego otra, hasta que su equipo de trabajo se vaya haciendo un grupo más grande (M)

... no expongas al niño a situaciones altamente competitivas. Esta es una fuente de gran ansiedad y frecuentemente falla para los estudiantes con problemas de aprendizaje. En lugar de esto, enfócate en la participación, contribución y satisfacción de las actividades competitivas. Haz énfasis en el desarrollo de habilidades y estrategias, no en lo importante que es ganar o lo feo que es perder. (P/M)

… no asumas que el niño entendió tus instrucciones orales porque él no preguntó nada. Pídele que repita las instrucciones en sus propias palabras antes de comenzar con la nueva actividad. (P/M).

… no regañes o reprimas al niño cuando te platique sobre confrontaciones sociales o dificultades que esté experimentando. Él responderá evitando compartir estos incidentes contigo. En lugar de esto, agradécele el compartir la experiencia contigo y discute estrategias opcionales que él pueda utilizar. (P)

… no intentes enseñarle habilidades sociales en tiempos de alto estrés. Mejor hazlo cuando el niño esté relajado y sea receptivo. (P)

…no uses los elogios como el único reforzamiento verbal. Muestra tu interés en su trabajo. Expresando un genuino y sincero interés en el niño puede ser tan motivante y positivo como un elogio. (por ejemplo, “te vi cuando estabas jugando fútbol en el recreo, ¿me parece que practicas en casa con tus hermanos, verdad?) (P/M)

¿y los castigos? (P/M)

No esperes que el castigo o el reforzamiento negativo puedan tener un impacto significativo para mejorar las habilidades sociales del niño. El castigo puede detener comportamientos específicos en situaciones específicas, pero el reforzamiento positivo es la mejor estrategia para hacer cambios significativos y duraderos que mejoren las habilidades sociales.

El utilizar castigos en exceso, puede no ser efectivo porque:

a)     No enseña comportamientos apropiados- el niño sólo aprende lo que no debe hacer-.

b)     El niño con frecuencia se vuelve pasivo ante el castigo y únicamente evita las situaciones similares a aquellas en las cuales comete errores de comportamiento social (por ejemplo, visitar a la abuela, ir a la tienda, etc;)

c)     El niño puede desarrollar un conjunto de comportamientos inadecuados tales como decir mentiras, hacer trampa, echarle la culpa a otros, con tal de evitar los castigos, lo cual resulta contraproducente.

d)     El niño puede adaptarse al castigo comportándose como que no le importa, lo que va a requerir que tú intensifiques el nivel y la severidad de los castigos.

Utiliza los castigos solamente para los comportamientos que son intolerables, peligrosos para el niño o para otros; y cuando aparente insensibilidad al enfoque de reforzamiento positivo. El castigo debe aplicarse inmediatamente después del comportamiento inadecuado y debe ser consistentemente aplicado. Para ser justos, debemos alertar al niño antes (por ejemplo, “si eructas de nuevo en la mesa, te irás a comer al patio”). Evita darle demasiada atención al niño cuando apliques el castigo y brevemente explícale que está castigado. Evita las amenazas y nunca le quites algo que le acabes de dar o le hayas dado como premio para reforzar un comportamiento positivo.

Es importante no dar explicaciones excesivas o caer en la tentación de iniciar un sermón sobre lo que se debe y no se debe hacer. Eso confunde al niño y naufraga con facilidad en el mar de palabras. El mensaje debe ser breve y preciso para que asocie el mal comportamiento con el castigo.

Traducido por Víctor Manuel González para AMDAHTA

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