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PROGRAMA DE ESTRATEGIAS PREFERENCIALES
Por el Licenciado Rubén O. Scandar ( Director de Docencia e
Investigación):
Objetivos
Los alumnos con ADHD deben alcanzar las metas de aprendizaje establecidas pero
para ello es necesario realizar ciertos movimientos de
acomodación entre sus capacidades y los requerimientos
curriculares establecidos ya que no habiendo déficit
intelectual, deben ser educados en clases regulares.
Modelo de Estrategias
Preferenciales
Un buen número de las Secretarías
(Agencies) de Educación de diferentes estados de Estados
Unidos han recomendado el uso del Modelo de Estrategias
Preferenciales (MEP) para el logro de estos objetivos. El
Modelo de Estrategias Preferenciales tiene como objetivo
facilitar y/o lograr el aprendizaje a través de una
metodología con las siguientes características: pequeños
acomodamientos en el proceso de aprendizaje, simpleza,
sistematicidad, integración, colaboración, actividad y
abordaje en equipo (H. Parker, 1992).
Pequeños acomodamientos
Las intervenciones están destinadas a que el ambiente
educativo y el currículo realicen simples acomodamientos.
Estos "movimientos" conducen a cambios significativos en
el comportamiento cognitivo y conductual del niño.
Sistematicidad
Estos pequeños acomodamientos sólo obtienen tal eficacia
si se integran dentro de un plan de trabajo sostenido en
el tiempo y con objetivos definidos operacionalmente.
Integración y actividad
La metodología es integradora en la medida en que procura
mantener al niño en el contexto de clases regulares y
favoreciendo la creación de encuentros, sociedades y
consensos entre docentes, padres y alumnos. Los docentes
deben tener un rol activo en la detección de problemas y
en la organización, ejecución y evaluación de las
soluciones.
Abordaje en equipo
La realización de todas estas tareas debe hacerse a través
de equipos de trabajo. Cada área importante y problemática
de la actividad escolar debería estar cubierta por un
equipo de trabajo. Estos equipos formados por docentes,
psicólogos y/o asistentes educativos (si los hubiera) son
muy útiles.
Interviniendo con
rapidez
La mayoría de las dificultades que motivan que un niño con
TDAH sea enviado a la consulta psicológica o pedagógica,
por ejemplo, cuando tiene 8 ó 9 años ya estaban claramente
presentes a los 5 ó 6 años. Esta dilación daña la relación
del niño con la escuela, con el aprendizaje mismo, con sus
pares y con su autoestima.
SINOPSIS DE LA PROBLEMATICA ESCOLAR DEL
NIÑO CON ADHD
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad
(Véase Introducción al TDAH) afecta a un 3-5% de los niños
en edad escolar y la escuela es, fuera del hogar, el
contexto en el que más dificultades evidenciarán estos
niños debido a la estructura de las instituciones
educativas. La tríada diagnóstica de inatención,
impulsividad e hiperactividad produce una serie de
desajustes:
"(...), porque estos niños a menudo tienen problemas para
mantener la atención en el curso de tareas que requieren
un esfuerzo significativo y para completar sus trabajos
independientes en el salón de clase. Su performance en el
salón de clase puede comprometerse por falta de atención a
las instrucciones que posibilitan la ejecución de las
actividades. Son otros posibles problemas asociados con la
inatención la pobre ejecución en test; deficientes
habilidades de estudio, cuadernos, escritorios y entregas
escritas desorganizados y falta de atención a la
exposición del docente y/o discusiones grupales."
"Los niños con TDAH a menudo perturban las actividades en
el salón de clase y de esta manera perjudican el
aprendizaje de sus compañeros. Por ejemplo, la
impulsividad de ellos puede exhibirse de formas variadas,
incluyendo frecuentes expresiones en voz alta y sin
autorización, hablando a sus compañeros en momentos
inapropiados, enojándose cuando deben enfrentar
reprimendas o tareas frustrantes. La precisión en las
tareas, tanto en el aula como en el hogar, también puede
ser dañada debido a un estilo impulsivo y descuidado de
abordar estas tareas."
"Problemas relacionados con la sobreactividad pueden
evidenciarse al dejar los niños sus asientos sin permiso,
jugar con objetos inapropiados (por ejemplo, materiales en
escritorio no relacionados con la tarea en ejecución),
golpeteo con manos o pies y moverse o bambolearse en el
asiento" (G. DuPaul & G. Stoner, 1994)
Además de los problemas directamente vinculados con aquel
grupo de síntomas primarios, aparecen dificultades de otro
tipo aunque con frecuencia estadística algo menor (Véase
Introducción al TDAH):
"la escuela comienza demasiado a menudo con un fracaso...
y desde allí (el niño con TDAH) continúa cuesta a abajo"
(R. Reeve, 1994).
Por ello, sabemos que un niño con TDAH y de igual
capacidad intelectual que otro niño tiene más
posibilidades de fracasar en la escuela ya que es usual
verificar un rendimiento académico crónicamente por debajo
de sus posibilidades. (G. Weiss y col., 1971 y R. A.
Barkley, 1998). Si evaluamos el desempeño a la edad de 17
años, es probable que el ahora adolescente con TDAH ya
haya perdido un año escolar (B. Ingersoll, 1988) o que un
35% haya dejado la escuela (G. Weiss & L. T. Hechtman,
1993).
Además se ha verificado que a la edad de 11 años, el 80%
de los niños con TDAH tienen un retraso de 2 años en el
aprendizaje de habilidades relacionadas con la lectura, la
escritura, la ortografía, el cálculo y la resolución de
problemas matemáticos (S. Zentall, 1993); a pesar de que
la presencia de auténticos trastornos de aprendizaje
abarca, según el grado de estrictez de la definición que
tomemos, los siguientes porcentajes: dislexia entre el 8%
y el 38%, discalculia entre el 12% y el 30% y
Disortografías entre el 12 y el 27% (P. J. Frick, y col.,
1991).
No solamente los síntomas principales y secundarios son
responsables de este cuadro dramático. Aunque se acepta
que el niño con TDAH tiene un déficit inhibitorio que le
impide adaptarse, parcialmente, a los requerimientos de la
escuela tradicional en cuanto al nivel de atención,
autocontrol (R. A. Barkley, 1997) y de seguimiento de las
reglas que conducen al desarrollo de una capacidad
creciente de trabajar en forma organizada y autónoma (R.
Reeve, 1994 y S. Goldstein & M. Goldstein, 1992) también
es cierto que casi todos los especialistas coinciden en
aceptar que gran parte de las dificultades emergen por un
desajuste entre el niño y el contexto institucional (A.
Pelligrini, A., & M. Horvat. 1995). Sería muy apropiado
que el docente, además de conocer las características
neurocomportamentales del ADHD, identifique la forma en
que el niño entra en conflicto con el sistema escolar:
será sumamente provechoso pensar en términos de desajuste
social y no solamente en términos biológicos (R. Rossi, &
A. Montgomery, 1994).
Por lo tanto, modificaciones programadas del ambiente
escolar pueden ser extremadamente valiosas (N. Legters y
col., 1994 ). En tal sentido, se ha pensado el Modelo de
Estrategias Preferenciales.
CONSEJOS BREVES PARA EL DOCENTE
Fuentes
La serie de breves consejos que siguen ha sido redactada
luego de escrutar la principal bibliografía especialmente
dedicada al tema (E. D. Copeland & V. L. Love 1995; G.
DuPaul & G. Stoner, 1994; G. L. Flick, 1998; K. Nadeau &
E. Dixon, 1991; H. Parker, 1992; S. Rief, 1997; S. Rief,
1993; E. S. Shapiro & C. L. Cole, 1994 y P. A. Teeter,
1998).
Diez (10) necesidades
básicas que el maestro debe satisfacer.
Muchas de las habilidades y características siguientes son
requerimientos básicos para cualquier docente y en
cualquier circunstancia.
|
1 |
Necesita un docente que partiendo de los aspectos
biocomportamentales sea capaz de razonar también en
términos psicosociales. |
|
2 |
Necesita un docente que no lo encasille y sepa usar el
diagnóstico como un trampolín para recursos y
posibilidades. |
|
3 |
Necesita un docente equilibrado, justo y ejecutivo en la
resolución de problemas. |
|
4 |
Necesita un docente claramente a cargo del aula. |
|
5 |
Necesita que el docente sea un líder democrático que
promueva procesos de aprendizaje activos y
participativos. |
|
6 |
Necesita un ambiente agradable, estructurado, seguro,
motivador. |
|
7 |
Necesita un nivel de estímulos controlado.
|
|
8 |
Necesita un docente que le preste atención positiva y le
brinde respeto y confianza. |
|
9 |
Necesita objetivos y reglas claras y explícitas.
|
|
10 |
Necesita un docente previsible y consistente.
|
Cincuenta (50) consejos básicos para el maestro.
|
1 |
Asegúrese de que el niño tiene TDAH. |
|
2 |
Construya una alianza de trabajo con los padres.
Desarrolle objetivos comunes, técnicas compartidas y
comunicación fluida. |
|
3 |
Busque trabajar en equipos y busque apoyo. |
|
4 |
Si el niño está medicado manténgase al tanto de los
efectos positivos deseados, de los posibles efectos
colaterales y de cualquier cambio que haya en el
tratamiento farmacoterapéutico. Mantenga contacto
estrecho con el médico tratante. |
|
5 |
Defina claramente sus objetivos con el niño: planifique
tanto en lo curricular como en lo comportamental y
social. |
|
6 |
Conviértase en el socio del niño. Asegúrese de que el
niño sabe cuáles son sus problemas y explíquele cómo
tratará de ayudarlo. |
|
7 |
Para asegurar y mantener la estructura del aula no
vacile en proporcionar listados de las reglas
básicas y/o colocar recordatorios a la vista del
niño. |
|
8 |
Asegúrese que el niño conoce el comportamiento positivo
solicitado: modele y/o utilice "juego de roles".
|
|
9 |
Controle el nivel de distractores y/o estímulos
presentes en el aula. |
|
10 |
Proporcione instrucciones breves, simples y claras. No
vacile en repetirlas. |
|
11 |
Proporcione instrucción multisensorial.
|
|
12 |
Obtenga la atención del niño antes (comportamiento pre-atentivo)
y durante la instrucción. Demande que sostenga
contacto visual con usted. |
|
13 |
Procure aumentar la información audio-visual para
mejorar la performance del niño en el análisis de
instrucciones escritas. |
|
14 |
Intensifique la fase motivacional de la instrucción.
|
|
15 |
Siente al niño en una posición próxima a la suya y
mantenga frecuente contacto visual.
|
|
16 |
Llegue a un consenso con los padres para que éstos
proporcionen un ambiente hogareño tranquilo cuando
el niño deba abordar sus tareas. |
|
17 |
Seleccione compañeros de trabajos y/o banco que sean
tranquilos y asertivos. |
|
18 |
Seleccione, si es posible, compañeros "tutores".
|
|
19 |
Organice los horarios de forma previsible y póngalos en
un lugar visible del aula. |
|
20 |
Diseñe un horario con códigos de colores por materia y
solicite que esos colores se respeten en el forrado
de los libros y carpetas respectivas.
|
|
21 |
Convenga con los padres que el niño tenga el Horario
Escolar en un lugar visible de su casa y de sus
cuadernos o carpetas. |
|
22 |
Llegue a un consenso con los padres para que establezcan
una moderada rutina en el hogar. |
|
23 |
Acorte los períodos de instrucción y/o fraccione la hora
de trabajo en dos o tres partes. Organice
"mini-recreos". |
|
24 |
Frecuentemente verifique el desempeño del niño.
|
|
25 |
Efectúe evaluaciones más cortas y más frecuentes.
|
|
26 |
Verifique la diferencia del rendimiento en pruebas
orales y escritas. Eventualmente, privilegie las
evaluaciones orales. |
|
27 |
Las tareas y proyectos deben ser fraccionados o con
entregas parciales. |
|
28 |
Facilite tiempo extra para la realización de sus
trabajos. |
|
29 |
Permita que los informes de trabajo hogareño sean
evaluados no sólo en forma escrita, sino también en
forma oral. |
|
30 |
En los casos de disgrafías severas se le puede solicitar
a un compañero que lo ayude a tomar notas, e incluso
que se use un papel carbónico. Completará o
terminará en el hogar y seguramente deberá recibir
tratamiento psicomotriz. |
|
31 |
Puede permitir el uso de un cuaderno borrador en clase,
o arrancar hojas de su cuaderno, e incluso dejar
espacios en blanco. |
|
32 |
No penalice los errores ortográficos, pero sí aliente la
autocorrección mediante el uso de un diccionario en
clase aún de naturaleza electrónica. |
|
33 |
Brinde asesoramiento en organización y planificación de
actividades. |
|
34 |
Brinde retroalimentación frecuente e inmediata al niño
sobre su comportamiento y su desempeño.
Preferentemente en forma positiva. |
|
35 |
Premie, aliente, apruebe y asista más que corregir y
castigar. |
|
36 |
Enseñe algoritmos para la resolución de problemas tanto
cognoscitivos como interpersonales.
|
|
37 |
Enseñe técnicas de estudio, planificación y
memorización. Supervise su uso a menudo.
|
|
38 |
Enseñe a tomar apuntes y a reorganizar el material de
estudio. Supervise su uso. |
|
39 |
Luche contra la impulsividad cognitiva exigiendo que
revise sus trabajos. |
|
40 |
Tolere los movimientos ociosos que no perturben el
trabajo propio y/o ajeno. |
|
41 |
Facilite el despliegue físico y salidas del aula como
forma habitual de "descompresión".
|
|
42 |
Manténgase atento a los indicadores de tensión, stress, excitación y/o
aburrimiento del niño para actuar en forma
preventiva. |
|
43 |
Otorgue cierta estructura a los momentos sin
instrucción. |
|
44 |
Ante las situaciones de disconducta intervenga más bien
rápido que tarde. |
|
45 |
Evite las escaladas y las negociaciones.
|
|
46 |
Evite reprenderlo sin un plan. Seleccione claramente sus
objetivos. |
|
47 |
Proceda con desatención selectiva. Ignore los
comportamientos que juzgue innecesario o
contraproducente corregir o sancionar por el
momento. |
|
48 |
Modestas y consistentes actitudes disciplinarias
producen una impresión y efecto superior que grandes
castigos pero menos frecuentes. |
|
49 |
Bríndele la oportunidad de evitar las consecuencias del
comportamiento inaceptable. |
|
50 |
Asegúrese que el niño conoce las consecuencias posibles
de su disconducta. |
Los diez (10) NO básicos para el maestro.
|
1 |
No se concentre en los aspectos negativos de su
comportamiento y/o desempeño. |
|
2 |
No prejuzgue al niño calificándolo de vago,
desinteresado o desidioso. |
|
3 |
No interprete, apresuradamente, que sus disconductas son
actos deliberados de desobediencia, rebeldía y o
desafío. |
|
4 |
No lo subestime; normalmente rinden por debajo de sus
posibilidades. |
|
5 |
No se aísle de los padres; colabore con ellos.
|
|
6 |
No cargue todo el problema sobre sus espaldas. Pregunte
a los expertos y procure formar equipos. |
|
7 |
No se "ate" a las formas tradicionales en que usted
resuelve problemas, pueden ser poco útiles en los
niños con TDAH. |
|
8 |
No vacile en realizar acomodamientos ambientales y
curriculares. |
|
9 |
No crea que el niño y/o su familia son todo el problema:
la escuela también es parte del problema.
|
|
10 |
No sea pesimista; un buen docente puede hacer mucho por
un niño con TDAH. |
Por el Licenciado Rubén O. Scandar ( Director de Docencia
e Investigación):
COMENTARIO PRELIMINAR
En el Apartado siguiente trataremos los procesos de
acomodación más simples y ligados al funcionamiento
directo del aula. Aquí trataremos una serie de
intervenciones tanto cognitivas como comportamentales que
se han mostrado eficaces para el abordaje del niño con
ADHD en el ámbito escolar. Las intervenciones más comunes
son las siguientes: Contratos Comportamentales, Economía
de Fichas, Programas de Administración de Contingencias
para la Escuela y el Hogar, Automonitoreo, Tiempo afuera,
Modelamiento, Entrenamiento en la Resolución de Problemas,
y Enseñanza a cargo de un compañero (L. Braswell, L. & M.
L. Bloomquist, 1991; M. L. H. Parker, 1992 y G. L. Flick,
1998).
CONTRATOS COMPORTAMENTALES
Los contratos comportamentales establecen una relación
específica y explícita entre dos partes: el alumno y el
docente. El niño se compromete a realizar o no realizar
determinados comportamientos y el docente, si esto se
verifica, responderá de una forma específica. Suelen ser
escritos, abarcar no más de tres ítems, de aplicación
diaria y sencilla.
ECONOMIA DE FICHAS
Esta es una forma de contrato comportamental más complejo.
Normalmente el listado de comportamientos que pueden ser
premiados con una "ficha" es mucho más grande. Luego el
alumno puede cambiar la ficha por una serie de premios o
privilegios. El alumno debe aprender no sólo a comportarse
de determinada forma sino a desarrollar una estrategia
apropiada para obtener la cantidad de fichas correcta para
cada privilegio.
PROGRAMAS DE
ADMINISTRACION DE CONTINGENCIA PARA LA ESCUELA Y EL HOGAR
Estos programas están destinados a articular el
funcionamiento del niño dentro de la escuela con el hogar.
En estos casos es posible que el docente llene parte de la
planilla o tarjeta respectiva conforme al comportamiento
del niño y la entregue a los padres para que ellos
continúen con el programa en la casa. De hecho son
sistemas de economía de fichas en que el niño obtiene
"fichas" tanto en la escuela como en el hogar y se tiende
a depositar en los padres la administración de los premios
y/o privilegios que se intercambiarán por las fichas.
AUTOMONITOREO
El niño está acostumbrado a que otros lo supervisen y
controlen. Por medio de esta técnica se busca enseñar al
niño continuas conductas de autoevaluación y autocontrol
sobre su comportamiento. Estas técnicas son útiles para
conseguir una mejoría en la performance académica, en el
perfil atencional y el comportamiento impulsivo. (E. S.
Shapiro & C. L. Cole, 1994 y P. A. Teeter, 1998).
TIEMPO AFUERA
Se debe usar con cuidado ya que implica una forma leve de
castigo. Aunque los castigos no se han mostrado muy útiles
para corregir comportamientos disfuncionales, puede ser un
auxilio útil para mantener la estructura adecuada del
aula. Implica que el niño será emplazado en un lugar del
aula, de frente al grupo y verá restringida su
participación y libertad de desplazamiento.
MODELAMIENTO
El docente modela activamente el comportamiento requerido,
por sí, con la ayuda de otros y/o utilizando juego de
roles. Es una técnica altamente útil, en especial cuando
se la articula con autoinstrucciones verbales (D. H.
Meichenbaum, D., 1979). En esta técnica confluyen los
aportes de A. Bandura y los de A. R. Luria.
ENTRENAMIENTO EN LA
RESOLUCION DE PROBLEMAS
La organización en el ambiente escolar de "talleres" para
la resolución de problemas personales e interpersonales se
han demostrado muy eficaces en mejorar el comportamiento y
el desempeño social del niño (L. Braswell, L. & M. L.
Bloomquist, 1991). En los mismos, se entrena al niño
utilizando sistemas refuerzo, instrucción directa,
modelamiento y juego de roles a enfrentar las situaciones
problemáticas siguiendo un algoritmo. Por ejemplo, se le
enseña a detenerse para obtener una descripción y
comprensión del problema, luego a explorar soluciones
alternativas, etcétera.
ENSEÑANZA A CARGO DE UN
COMPAÑERO
Un compañero, bajo la supervisión directa del maestro,
procede a instruir a otro, en este caso al niño con ADHD.
El objetivo de esta asociación puede ser tanto la
realización de tareas académicas como sociales. La
duración y locación de esta actividad debe ser
estrictamente controlada y limitada.
EL DOCENTE Y LOS ABORDAJES FARMACOLOGICOS
Tratamiento Multimodal
El tratamiento indicado, según consenso científico,
debe ser multimodal (V. B. Van Hasselt, V.B. & M. Hersen,
M.,1990; R. A. Barkley, 1998). En los casos menos severos
y en los que no haya comorbilidades (Trastornos de
Aprendizaje, Trastornos de Conducta, Trastornos de
Ansiedad, etcétera) puede ser exitoso un abordaje que
combine psicoeducación con terapias cognitivas,
comportamentales y educacionales; sin embargo, cuando las
dificultades tienen cierta severidad y complejidad, suele
ser necesario el uso de terapias fisiológicas, en
especial, fármacos.
Fármacos
Se utilizan normalmente tres líneas de medicación:
estimulantes, antidepresivos tricíclicos y ciertos
remedios habitualmente utilizados habitualmente para
tratar la hipertensión arterial. Sin embargo, la línea
principal de abordaje es la que utiliza estimulantes.
Estimulantes
El tratamiento con estimulantes para el TDAH se conoce
desde fines de la década del treinta (W. Bradley, 1937)
pero recién en los años 50´ se extendió su uso. Sin
embargo, el uso de la dextroamphetamina, la pemolina y el
metilfenidato han estado sujetos a una serie de
controversias.
Los estimulantes son, según la agencia de los Estados
Unidos que regula el uso de fármacos y alimentos,
completamente seguros. De hecho, la creencia de que
podrían llevar al niño al abuso de drogas es infundada;
sin embargo y a pesar de la evidencia científica, la
controversia está instalada. La droga más usada e
investigada es el metilfenidato.
Los estimulantes no sedan ni excitan al niño. Su eficacia
no reside en ningún "efecto paradojal". Al parecer,
simplemente mejoran el funcionamiento de los sistemas
cerebrales responsables de regular el nivel de alerta (arousal),
de monitorear y controlar el comportamiento, a través de
un incremento de la disponibilidad del principal
neurotransmisor involucrado en tales funciones: la
dopamina.
Más del 80% de los niños con TDAH se beneficiarán en su
perfil atencional, en la regulación de su nivel de
actividad y en un mejoramiento del autocontrol. También se
han observado efectos sobre alteraciones motoras y
dificultades de aprendizaje tales como disgrafias y
dislexias.
Sin embargo, los estimulantes no tienen un efecto
prolongado y cuando el niño no está bajo sus efectos, los
síntomas se reinstalan. Tampoco mejoran "per se" el
desempeño social aunque pueden ayudar significativamente.
Otro aspecto desfavorable son los efectos secundarios.
Éstos hacen que en ocasiones no se recomiende su uso. Los
principales efectos colaterales son insomnio, pérdida de
apetito, dolores de estómago y rebote (fuerte incremento
de los síntomas al ceder el efecto).
Recomendaciones al
docente
Creemos que el siguiente listado de breves consejos puede
ser útil.
|
1 |
No se involucre en controversias sobre el uso de los
fármacos. No tiene que estar ni a favor ni en
contra. |
|
2 |
Solicite permiso a la familia para comunicarse con el
médico tratante y hágalo para evacuar todas sus
dudas. |
|
3 |
Si el niño necesita una dosis durante el horario de
clases, ayude y supervise para que el remedio sea
administrado en el horario correcto. Lleve una
planilla de ser necesario. |
|
4 |
No lo subestime; normalmente rinden por debajo de sus
posibilidades. |
|
5 |
Verifique el desempeño académico, comportamental y
social del niño para poder informar al médico
tratante y a la familia. |
|
6 |
Tome nota de los efectos colaterales.
|
|
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