¿Cómo puedo mejorar mis habilidades de manejo del tiempo?


Autor: Arthur Robin, Ph.D

Bill invitó a su esposa a acompañarlo a la comida, solo para descubrir, después de que su esposa lo esperaba en el restaurant, que tenía una junta con su jefe. Sandra estuvo despierta trabajando por dos noches seguidas terminando un reporte de ventas que le habían pedido tres meses antes, y llegó tarde a la junta. Peter anduvo haciendo diversas cosas durante el día, sintiendo que no terminaba nada.

Ellos son tres aultos con TDAH que experimentan problemas significativos con la administración del tiempo. Los síntomas principales del TDAH (falta de atención e impulsividad) predisponen a los adultos con TDAH a tener dificultades en la planeación, organización y administración del tiempo. Para los adultos más ocupados que no tienen TDAH, un elemento clave en la efectiva administración del tiempo es utilizar una agenda. Muchos de ustedes, al estar leyendo esto, pueden lamentarse: “He tenido cientos de agendas, calendarios, etc. Y nunca puedo organizarme para usarlas, nunca las encuentro”. Esto quizás se deba a que estás utilizando la agenda de una manera equivocada, a la mejor estás anotando más cosas de las que puedes realizar.

Olvídate de esas fallas en el pasado. Sácalas de tu mente. Te voy a dar un enfoque simple, paso por paso, para la utilización exitosa de un planeador diario o agenda, y que te hagas cargo del tiempo en lugar de que el tiempo pase sobre de ti. La clave de este enfoque es dar un paso a la vez. Continúas con ese paso por una o dos semanas hasta que te sientas cómodo con él. Cuando hayas dominado cada paso, tomarás el siguiente. Puedes hacer una lista de premios o privilegios con los cuales te premiarás a ti mismo por cada pequeño éxito. El premio puede ser una actividad especial o comprarte algo. Después de que hayas llevado a cabo cada paso de este programa por una semana, escoge alguna actividad de tu lista y premia tu esfuerzo.

Si te das cuenta que es muy difícil cumplir con estos pasos, pide a tu cónyuge o algún amigo que te ayude. Si esto no es suficiente, busca la ayuda de un coach o un terapeuta, que puedan ayudarte a confeccionar este tipo de programa para tu situación específica.

1.     Selecciona una agenda compatible. Como mínimo, una agenda es un instrumento que debe incluir un calendario, espacio para escribir tus listas de “cosas por hacer”, y un espacio para escribir números telefónicos, direcciones, y alguna otra información básica de identificación y referencia. Puede ser un modelo de “lápiz y papel” como los planeadores marca Franklin. O puede ser algo más sofisticado, como una agenda electrónica tipo las Palm Pilot, o puedeser un software de administración del tiempo en una computadora de escritorio o portátil. Los organizadores electrónicos tienen muchas ventajas: son compactos, te proveen de alarmas que sirven de recordatorios, y pueden guardar y organizar más información más eficientemente que las agendas de papel; adicionalmente, es más fácil llevar la información contigo e intercambiar información entre las computadoras de la oficina y la casa. Si eres una persona que le gusta utilizar este tipo de instrumentos y aprende la tecnología fácilmente, escoge una agenda electrónica. Si no tienes esta orientación a la tecnología, escoge una agenda de papel. Ve a una tienda donde venden artículos de oficina, y revisa cuidadosamente cada una para escoger aquella con la que te sientas más cómodo. Tienen diferentes tamaños, colores, formas, diferentes tipos de planeadores diarios, semanales, mensuales. Inspecciona con cuidado los diferentes tipos de páginas. ¿agendas reuniones cada hora, o cada media hora? Entonces necesitas una visión clara de cada día. ¿Haces listas de pendientes, pero no agendas muchas reuniones? Quizás necesites una vista semanal, con mucho espacio para tus listas.

2.     Encuentra un lugar accesible para guardar tu agenda. Después de seleccionar tu agenda, el siguiente paso es mantenerla en un mismo lugar en casa y en el trabajo, para que siempre sepas donde encontrarla. El lugar que escojas, debe ser visible desde la distancia, incluso en un cuarto desordenado o en un escritorio lleno de papeles. Los lugares que recomiendo son: al lado del teléfono, en una mesa cerca dela puerta de salida, sobre el escritorio, junto a la computadora. Si la agenda tiene una correa, quizás la puedas colgar en un gancho al lado de la puerta, o donde cuelgas las llaves. Carga siempre con tu agenda de la casa al trabajo y de regreso, y practica el mantenerla en los lugares que designaste por una semana.

3.     Escribe la información básica en tu agenda. Ahora estás listo para introducir la información básica en tu agenda. Reúne los nombres, direcciones y teléfonos de las personas con quienes más te comunicas. Escribe los nombres en la agenda, en la sección alfabética. Considera qué información vital te puede ser útil como números de pólizas de seguros, contraseñas de tu computadora, números de serie de equipos, cumpleaños y aniversarios, y escribe esta información.

4.     Carga tu agenda todo el tiempo.  Ahora que tienes información en tu agenda, debes acostumbrarte a llevarla contigo todo el tiempo. Muchos de mis pacientes me dicen que traen su agenda consigo todo el tiempo, pero que olvidan la gran idea que tuvieron cuando estaban comprando algo. Todo el tiempo, significa que nunca la dejarás en el coche para ir a la tienda, o que la dejarás en el escritorio mientras vas a una junta. Trabaja una semana, en esta cuestión de llevar contigo la agenda todo el tiempo.

5.     Consulta tu agenda con regularidad. Muchos adultos con TDAH escriben cosas en sus agendas, y luego no consultan lo que escribieron, dejando todo a su memoria, con consecuencias desastrosas. Antes de utilizar tu agenda como un calendario o “listas de pendientes”, necesitas desarrollar el hábito de revisarla con regularidad. Debes comenzar por checar tu agenda un mínimo de tres veces al día- en la mañana, para revisar los eventos que tienes pendientes, al mediodía, para realizar cualquier corrección que haya habido en el transcurso del día y refrescar tu memoria de los eventos que aún te quedan pendientes, y por la noche, para revisar los eventos del día siguiente. ¿Qué puedes hacer para acordarte de revisar tu agenda? Primero, tienes que tener un reloj de pulsera con alarma, o alarmas en tu agenda electrónica, que te avisen en intervalos regulares cuándo debes revisar tu agenda. Segundo, puedes asociar el revisar tu agenda con actividades habituales que siempre realices a las mismas horas, por ejemplo, las comidas, vestirte en la mañana, o estar listo para acostarte en la noche. Al llegar o antes de salir de la oficina, etc. Tercero, puedes dejarte notas que te recuerden revisar la agenda en lugares estratégicos, tales como el escritorio en la oficina, el espejo del baño, algún pizarrón en tu casa. Debes realizar este paso al menos una semana, antes de continuar con el siguiente.

6.     Utiliza tu agenda como calendario. Ahora estás listo para utilizar tu agenda como un calendario. Haz una lista en papel de todas las citas que tengas agendadas para el futuro. Después, escribe estas citas en los días y horas que correspondan en la agenda. Revisa las citas agendadas cada vez que revises tu agenda (3 veces al día). Trae contigo la agenda todo el tiempo, para que anotes cada cita en cuanto la realices. Usa así tu agenda durante toda la semana.

7.     Elabora tu lista de pendientes y chécala varias veces. Las listas de pendientes, son listas de cosas que necesitas realizar. Primero debes tener éxito en utilizar tu agenda para las citas, antes de empezar a usarla como “lista de pendientes”.  Muchas agendas tienen un espacio para las listas de pendientes junto al calendario de cada día. En la primera revisión de tu agenda en la mañana, haz una lista de todas las cosas que necesitas realizar en el día. Haz una lista corta, de 5 a 8 cosas, para que puedas sentir el éxito de haber realizado todo lo que anotaste. Escribe las cosas de manera que seas claro y específico con lo que necesitas hacer. Por ejemplo, “comprar flores para mi esposa”, es más claro que poner solamente “portarme bien con mi esposa”. Examina la lista y decide cuánto tiempo designarás a cada trabajo durante el día. Escribe esto en los tiempos designados. Trata de realizar todo conforme lo agendaste, en el tiempo y con la duración que designaste. Consulta tu lista varias veces a través del día, y marca cada tarea completada al realizar la revisión. Al final del día, revisa el porcentaje de cosas de la lista que realizaste, analiza las razones por las cuales no pudiste realizar alguna de las tareas. Si te faltaron unas cuantas cosas por terminar, muévelas para el día siguiente. Sin embargo, si tienes demasiadas cosas sin terminar, necesitas considerar si estás siendo realista con las expectativas de qué tanto puedes hacer en un día. Tendrás que revisar estas expectativas y buscar alguna otra manera de hacer tu lista de manera que completes más tareas. (delegar, eliminar, etc).

8.     Establece prioridades para tu lista de pendientes. Ahora estás listo para priorizar las cosas en tu lista de pendientes. Hay muchas maneras para hacerlo. Puedes numerar todas las cosas en orden descendiente de acuerdo a la prioridad. Alternativamente, puedes clasificar la lista en tres categorías: “Esencial” “Importante”, y “Hacerla sólo si me sobra tiempo”. Escoge el método que se adapte mejor a tu estilo. Lo importante es que empieces a darle prioridad a las cosas. Conforme va transcurriendo el día, ve realizando las cosas en el orden de prioridad. Si eres como la mayoría de los adultos con TDAH, con frecuencia estarás  tentado a ignorar tus propias prioridades. Para evitar esto, te paso algunas sugerencias: asegúrate de que estás tomando la dosis suficiente de medicamento durante el día. Pon alarmas en tu reloj, o en tu agenda electrónica, o en tu computadora de escritorio, o utiliza alguna alarma que suene a intervalos regulares como una señal para recordarte el estar siguiendo las prioridades. Utiliza tu voz interna para evitar distracciones. Entrénate a ti mismo para repetir recordatorios tales como “me mantendré concentrado” “tengo que seguir mis prioridades” “no cambies de tarea ahora, hasta que la hayas terminado”.

9.     Realiza una sesión diaria de planeación.  Cuando hayas cumplido con los primeros ocho pasos, podrás realizar sesiones de planeación cuando relices tu lista de pendientes y le asignes prioridades. Este es un tiempo que dedicas especialmente para formalizar este proceso. Tu meta al hacerlo, es poder realizar una lista de las actividades que realizarás al día siguiente y desarrollar un plan de ataque para realizarlas. Además de la lista de prioridades y la revision de las citas agendadas, en la sesión de planeación deberás incluir los tiempos exactos que necesitas para que cada tarea sea realizada. ¿Qué materials vas a necesitar? ¿A quiénes vas a consultar? ¿Qué obstáculos puedes enfrentar? ¿Cómo puedes superar esos obstáculos? Deberás hacerte estas preguntas al tiempo que priorizas la lista de pendientes.  Al terminar la sesión de planeación, tendrás un mapa mental que te guiará en el cumplimiento de las tareas de tu lista. Cuando hayas llegado a esta parte del programa, felicítate. Habrás logrado dominar los pasos básicos para utilizar la agenda para mejorar tu manejo del tiempo. Continúa con los siguientes pasos. Conforme vayas logrando hacer el hábito, podrás considerar el intentar dominar el último paso, el cual brinca la brecha entre la planeación a corto plazo y la de largo plazo, pero entendiendo que esto es un reto mayor y que puede requerir la asistencia de un coach o un terapeuta.

10. Genera una lista de metas a largo plazo, divídelas en tareas más cortas, y ve poniendo estas tareas en forma mensual y semanal en tus sesiones de planeación. Primero, genera una lista de las metas a largo plazo. Estas son las que te llevarán algunos meses o incluso años para lograr. Luego, toma una de estas metas, y pártela en pedacitos, de manera que puedas asignar una pequeña sub-meta para cada mes del año. Al principio del mes, deberás realizar una sesión de planeación mensual, durante la cual decides cómo llegar a esa submeta en el transcurso del mes. Puedes asignar varias tareas cada semana. Y al principio de cada semana, efectuarás una sesión de planeación semanal, durante la cual decides cómo asignar aspectos de tu meta semanal en la lista diaria de pendientes. Durante cada sesión de planeación diaria, planearás los detalles para cada una de las tareas, para que la puedas cumplir durante el día. Por ejemplo, uno de mis pacientes adultos con TDAH tiene una meta a largo plazo, escribir un libro histórico. Actualmente, él tiene mucho material en el cual basará su escrito. Dividimos esta meta en las siguientes submetas para la cual asignamos tentativamente varios meses del año: 1.- Enero, delinear el libro, especificando los 10 capítulos y los tópicos. 2.- Febrero a Noviembre.- Escribir el primer borrador de cada capítulo durante el mes. 3.- Diciembre.- Revisar todos los capítulos y preparar el libro para enviarlo al publicista al final del año. Al comenzar el mes de enero, fuimos dividiendo las tareas para delinear pequeñas porciones a realizar durante cada semana; al principio de cada semana, el paciente decide las tareas específicas en las que va a trabajar en su lista de actividades diarias. Y continua de esta forma como recordatorio durante todo el año.
 


Conclución

Entiendo lo fácil que es para mí darte sugerencias en este artículo, y lo difícil que es para ti llevarlas a cabo. Por ello, insisto en que un paso importante es que necesitas pensar en una lista de recompensas importantes, para irte premiando de manera regular en cuanto cumples con uno de los pasos hacia llegar a tu planeación a largo plazo. Haz una lista de amigos y parientes que pueden elogiarte cada vez que cumples con uno de los pasos. Necesitarás pensar en una forma de animarte en cada paso para cambiar tu particular forma de dejar las cosas para después. Si experimentas alguna dificultad con estos consejos, no te rindas. Recuerda que te llevas toda una vida con el TDAH que te ha llevado al punto en el que te encuentras ahora; será un periodo más corto para que sientas los cambios significativos.

Referencias
Covey, S. (1990). Los siete hábitos de la gente altamente efectiva.
New York: Simon and Schuster.

 
Publicado en Attention Magazine, Traducción voluntaria de Roxana Alanís Villalón para AMDAHTA

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