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Esposas Desesperadas
Consejos prácticos para las esposas de hombres con TDAH
by Ellen Kingsley
Traducción y adaptación al Castellano por Víctor M.
González
trabajo voluntario para AMDAHTA /
www.deficitdeatencion.org
Cuando Ana María conoció a Juan Manuel fue amor a primera
vista. Él era muy simpático, divertido y estaba siempre
dispuesto a lo que sea, sin mencionar que era atlético y
guapo. Cuando él le dijo a Ana María que padecía el
Trastorno de Déficit de Atención, ella ni se inmutó.
“Cursaba la carrera de abogado con excelentes promedios y
el TDAH no parecía tener mayor impacto en él o en lo que
hacía”. Pero Ana María pronto sentiría el impacto del TDAH
en su matrimonio. Esto se debió a la manera en que José
Manuel se las arreglaba para vivir con TDAH, lo que lo
mantenía estrictamente organizado y rodeaba su vida de una
rígida estructura que le permitía mantener el control de
su vida y de sus cosas. Desde su escritorio hasta el cajón
de los calcetines, había un lugar para cada cosa y cada
cosa debía estar en su lugar. “Sus llaves siempre estaban
en el mismo lugar y si yo las dejaba en cualquier otro
lado, se molestaba conmigo y algo para mí tan sin sentido,
se convertía en motivo de pleito y enojo”. Lo mismo
ocurría con la cuenta del banco, “antes de que comenzara
el mes, todo estaba presupuestado y registrado. Yo
necesitaba saber exactamente cuánto iba a gastar cada mes
en cada cosa o se ponía todo tenso y se veía venir la
bronca”. A Ana María, profesionista de treinta y tantos
años, acostumbrada a su independencia, le pareció
especialmente molesto el asunto del dinero. “Si de pronto
gastábamos en algo que no estaba programado y nos salíamos
del presupuesto se ponía insoportable” comenta, “al grado
que me daba miedo decirle, por ejemplo, que me habían
impuesto una multa de tránsito de $700 pesos.” “Si algo no
cambiaba pronto, ese matrimonio se iba a ir al traste”.
Así lo expresa Lynn Weiss, médico psiquiatra y experta en
relaciones de pareja en que se involucra al TDAH. “A las
chicas, por lo general les fascinan los hombres con TDAH
como novios, ya que son muy activos, alegres, listos para
la acción y es divertido estar con ellos, pero cuando una
se mete a la compleja tarea de compartir el hogar, de
vivir y ver cómo funcionan las cosas tras la cortina del
escenario, sentir en carne propia como se las arreglan
para enfrentar la vida diaria, la historia cambia”, dice
Weiss. “Si de por sí hay complicaciones en una pareja, las
diferencias entre hombres y mujeres pueden convertirse en
un abismo cuando él tiene TDAH”. De acuerdo con la Dra.
Weiss, la mujer tiende a personalizar cualquier aspecto
dentro de la relación y el hombre tiende a desconectarse
emocionalmente, por lo que a continuación entenderás
estas implicaciones.
Si el marido se comporta de cierta manera que pudiera
expresar esta desconexión emocional (digamos que se le
hace tarde para pasar por ella para llevarla al cine) la
esposa puede interpretar y sentir que lo que pasa es que
ella ya no es tan importante para él. Cuando el TDAH está
involucrado en una relación, ese tipo de situaciones
ocurre con mucha frecuencia.
Para
enfrentarse al “Mmm Ajá”
La esposa dice, “¿Corazón, podrías sacar la basura (de la
cocina al bote del patio)? Y el marido con TDAH responde
“Mmm Ajá”, 3 horas más tarde la basura sigue ahí.
Inmediatamente la esposa personaliza la situación y
piensa, “Se está haciendo guaje leyendo el periódico y no
me hace caso. Lo hace a propósito, quiere que todo lo haga
yo”, y eso la enfada. Se ve venir la bronca y será la
primera de muchos enfrentamientos. “Las esposas de hombres
con TDAH necesitan entender que cuando les hablan a sus
maridos y ellos están haciendo otra cosa, la atención que
les prestan a ellas y a su comentario es completamente
superficial,(además de que ya deberían saber que se les
dificulta hacer 2 cosas al mismo tiempo), tanto así que no
registran realmente lo que ellas les dijeron, aunque
contestaron positivamente. Él no lo está haciendo a
propósito, pero una vez que ella comienza a personalizar
este tipo de comportamientos, el matrimonio está en
problemas”.
Para enfrentar esta situación del “Mmm Ajá” conque
contesta, la esposa necesita entender de qué se trata el
asunto: él tiene dificultad para captar y poner atención a
otra cosa (en este caso su petición o comentario) mientras
está haciendo algo distinto (ya sea leer o ver la TV u
otra cosa). Esto es típico de las personas con TDAH. Se
parece mucho a esa situación que todos vivimos al
despertar de un sueño, tenemos muy claras las imágenes y
la trama de ese sueño pero al primer estímulo que nos
distrae de pensar en eso, una llamada telefónica o algún
comentario de nuestra pareja, olvidamos completamente los
detalles y si acaso, solo recordamos que tuvimos un sueño
muy agradable que se trataba de... Así, la persona con
TDAH puede recordar que mientras leía cierta noticia su
esposa le comentó algo, ¿De qué? Mmm... ¿Quién sabe?
Entendiendo y aceptando este hecho de la vida, lo que ella
necesita hacer es buscar la manera de pedirle las cosas de
tal forma que penetre lo suficientemente profundo en su
atención para que le caiga el veinte, escuche la solicitud
y la atienda. ¡Es como en los antiguos teléfonos públicos
de monedas, hasta que el veinte no cruzaba la ranura y
llegaba a cierta parte del mecanismo en donde hacía click
y nos daba la señal de marcar (tuuuuuu), no podíamos picar
el número, ya que sabíamos que no se iba va a registrar!
Igualito. Pues bien, Weiss sugiere una estrategia de 4
pasos para hacer click.
-
Toca a tu marido cuando le pidas algo.
Las personas con TDAH perciben mejor la información
cuando se involucran varios sentidos. Organiza tu
método, acostúmbrate a hacerlo (si quieres que te haga
caso) y haz contacto físico, visual (frente a frente,
cara a cara, como cuando narraban las peleas de box) y
verbal, para ganar su atención y lograr que se registre
tu mensaje.
-
Haz contacto visual con los ojos de tu esposo e inicia
una conversación.
Dile algo como “Gracias bodoquito, de verdad aprecio que
vayas a tirar la basura de la cocina al bote del patio.
Eres lo máximo, mua”, y espera a que responda. Si nada
más emite un gruñido o algún monosílabo es muy factible
que ese veinte no haya caído todavía. Arráncale una
respuesta con alguna travesura, algo inesperado,
muérdele la oreja, jálale juguetonamente de las greñas,
pícale el ombligo, pellízcale una nalga, jugando hazlo
reaccionar.
-
Dale un tiempo límite para efectuar la tarea.
Si no pones límite de tiempo, es que estás dispuesta a
aventarte las 3 caídas en una batalla campal, como en la
lucha libre. Mejor dile algo así, como “chaparrito,
necesito que saques la basura antes de las 2 de la
tarde, corazón, plis.” (Nótese la utilización del
lenguaje positivo y la motivación afectiva.) Y, otra vez
trata de involucrarlo en la conversación, preguntándole,
“¿Cómo ves, tesoro?”, para ver si le cayó el veinte,
siempre verifica el click. No olvides los pasos
anteriores.
-
Recuérdaselo.
En buen plan y de buena manera, a veces necesita ese
empujoncito extra. No te enojes, siempre es mejor por
las buenas a menos que estés buscando bronca.
La Dra. Weiss comenta que muchas mujeres
batallan para seguir esta estrategia y alegan que mejor
ellas van a tirar la basura o que ese tipo de acciones
suponen tratarlo como niño chiquito. Malo el asunto. “Si
la estrategia se envuelve de condescendencia, con ese
airecillo de superioridad, se generarán problemas
adicionales”. “La esposa tiene que entender que si las
conductas como escuchar, organizarse y dar seguimiento son
comportamientos de personas maduras, el matrimonio va a
sufrir”, ya que si él no lo hace, no es porque no haya
aprendido esos comportamientos maduros, sino que el TDAH
le impide realizarlos. En pocas palabras, no se debe
juzgar moralmente el comportamiento característico de TDAH
del marido. Una se debe responsabilizar de balancear la
ecuación y hacer su parte. Éste es el hombre del que te
enamoraste lo suficiente como para decidir casarte con él.
Le debes a ambos el esforzarte por aprender lo más posible
acerca del TDAH y desarrollar las herramientas para
resolverlo juntos.
Enfrentando al súper estructurado
controlador.
La descripción del marido de Ana María,
desconcertado y rabiando porque las llaves están fuera de
su lugar o por salirse del presupuesto planeado, nos
presenta la enorme ansiedad de perder el control de su
entorno, de su vida. Las personas con TDAH, quienes
adolecen de la habilidad interna para mantenerse
organizados y en control de su universo, se enfrentan a la
vida diaria creando entornos altamente estructurados a su
alrededor. “Realmente sienten que si pierden una sola
cosa, que a nosotros nos puede parecer insignificante, el
mundo se les desmorona, y la gente que no tiene TDAH debe
aprender a respetar esa situación”, dice la Dra. Weiss.
Una vez más, debemos partir de que un matrimonio consiste
de 2 personas que requieren trabajar en equipo. He aquí
algunos consejos que podrían ayudar:
PARA ELLA:
No te metas con sus cosas, no las cambies de lugar y mejor
ni las toques. Cada cónyuge debe tener espacios separados
para trabajar o para dejar sus cosas personales. Si al
cónyuge con TDAH le molesta que le re-arreglen sus cosas
porque siente que pierde el control sobre ellas, trata de
ni tocarlas.
PARA ÉL:
Debes ser dueño de tu comportamiento. Necesitas entender
que tus hábitos súper estructurados y sobre-controladores
son un sistema de compensación a tu condición y que el
hacer berrinche no se vale, ni es aceptable. Ayuda mucho
el desarrollar el sentido del humor enfocado a tus propias
limitaciones, por ejemplo poder verbalizar algo así como
“si no sigo mi ritual diario al llegar a casa de dejar
cartera y llaves en el mismo lugar de siempre, en la
mañana, con las carreras de salir al trabajo, tardaría
horas corriendo de una lado a otro pensando porqué rompí
la rutina y donde más podría haber dejado esas cosas,
seguramente con un humor de perros que me duraría todo el
día. Por eso dejo mi cabeza siempre en el mismo lugar ”.
Es toda una bronca vivir con personas sobre-controladoras,
sin embargo, un esposo consciente de esta situación y con
un buen sentido del humor puede hacer que su esposa se
sienta mucho mejor.
Enfrentando al tipo del comportamiento
errático y sin dirección.
Imaginemos que hoy es sábado y tienen un
itinerario justo, con 7 cosas que hacer en el día, y que
necesitan haber acabado para las 6 de la tarde ya que van
a salir y la película empieza a las 7:30 y quieren pasar a
cenar algo por ahí antes de llegar al cine. Hay que pasear
al perro a las 9 de la mañana y terminar de podar el pasto
para las 11:30, para poder llevar a tu hijo Arturito a su
partido de fut en la tarde. También necesitan comprar los
víveres para las 3 de la tarde y tener la cena de los
chicos lista para las 5, para que la recaliente Susana, la
hija de la vecina, una adolescente que te los cuida cuando
tienen oportunidad de salir; y por fin estar bañaditos,
“perjumaos” y listos para partir a las 6. ¿Entendido? Si
tienes TDAH, no creo.
La gente con TDAH tiene un sistema de
tiempo diferente al resto del mundo. “Las personas con
TDAH viven en cada proceso”, dice la Dra. Weiss, “la tarea
define ese tiempo.” Si este concepto es difícil de
imaginar, he aquí un ejemplo: Tu esposo ya acabó de pasear
al perro, vamos bien. Ahora toca podar el césped. A mitad
de la labor se le acaba la gasolina a la podadora. Se
dirige a la gasolinera en el coche. Ya estando ahí se
encuentra con un carro arreglado como el que tenía cuando
estudiaba la universidad y raudo y veloz se pone a
platicar con el dueño de que si el estéreo y que si las
bocinas, y que el quemacocos, y el volante, y los rines de
magnesio y ve tú a saber qué tantas cosas se les pueden
ocurrir. Para cuando llega a la casa 4 horas más tarde, el
césped sigue sin ser cortado, ya tiene un nuevo amigo que
lo paseó en su vehículo por media ciudad, todavía no
compran las cosas del mandado y para colmo, se le olvidó
traer la gasolina para la podadora. Siendo crítica podrías
gritarle que “¡Lo que pasa es que no sabes darle prioridad
a las cosas!”, pero gritar está por demás. Las personas
con TDAH no pueden controlar su tiempo y tienen una
habilidad muy limitada para discernir prioridades.
Para funcionar conforme al horario del
resto del mundo requieren de tu simpatía, de tu apoyo y
practicar ciertos procedimientos de control una y otra
vez. “Sin gritos ni sombrerazos, ellos necesitan hacerse
conscientes de que el manejo del tiempo y dar prioridad a
las cosas les representan un problema, por lo que
requieren pedir ayuda y apoyo”, dice la Dra. Weiss. He
aquí una alternativa de estrategia que puedes intentar.
Deben ponerse de acuerdo en comunicarse cada cierto
periodo de tiempo, digamos cada 2 horas, a las 11:00 y
luego a la 1pm. Esto le permite al esposo dividir el día
en unidades más manejables. Facilitar el cambio de
prioridades a medio camino. Si para las 2 de la tarde
solamente se ha terminado una tarea la persona con TDAH
requiere platicar y apoyarse con la persona que no tiene
TDAH para dar nuevas prioridades y reprogramar las
actividades del resto del día. De nada sirve enojarse, lo
que se requiere es ocuparse. El cónyuge con TDAH está
haciendo su mejor esfuerzo y lo puedes ayudar trabajando
juntos, en equipo. Al principio esto puede parecer como
una sobre carga para ti, pero una vez que se vuelve rutina
y con la práctica, él irá adquiriendo el entrenamiento
necesario para mejorar su habilidad de planeación y sacar
adelante su carga de trabajo.
Reforzar las rutinas.
La rutina no es algo natural y requiere ser verificada
periódicamente. Una vez habituado, es posible que tu
esposo vuelva a caer en los viejos patrones de conducta.
Acuerda con él, en cuanto esas fallas comiencen a ocurrir,
el re-establecer la rutina de estar verificando contigo en
tiempos y prioridades.
Hazte responsable de tus acciones, no de
las de tu marido.
Si te mantienes despegada en lo emocional, siendo objetiva
y cooperativa, la Dra. Weiss opina que no te ganará el
enojo a fin de cuentas. Y quiero decirles que Lynne Weiss
sabe de lo que habla. No solo ella tiene TDAH sino que
está casada con un hombre que también lo tiene. De hecho,
ella está especialmente orgullosa de la manera en que ha
aprendido a manejar la impuntualidad de su marido, lo que
la enfadaba tanto. “Él solía llegar tarde a casa para ir a
ver el juego de fut de nuestro hijo y a medio camino se
detenía a comer ya que lo había olvidado y ya tenía
hambre. Manejo del tiempo y prioridades.” La solución de
ella fue el irse por su cuenta. “Aprendí a desconectarme
de su impuntualidad y mejor nos quedamos de ver en el
lugar al que vamos. Me he dado cuenta que me molesto mucho
menos si él no me hace llegar tarde también”. La lección
fue, que si ella no pudo lograr que él fuera puntual, ella
puede minimizar los efectos del TDAH en ella y en su
relación. “Las parejas con TDAH son más exitosas cuando él
trabaja en sí mismo y sus problemas, y la esposa hace lo
propio. Paradójicamente, eso los ayuda a trabajar mejor
juntos, como equipo.” Ana María, que ahora está esperando
a su primer bebé en cuestión de semanas, no podría estar
más de acuerdo con eso. “En lugar de tratar de aguantar el
ritmo frenético que él lleva siempre, he aprendido a
mantener mi propio ritmo y cómo me siento más cómoda.”
“Por otro lado, él ha aprendido a entender como a veces
sobre-estima la cantidad de cosas que puede lograr hacer
en un día y hemos acordado mutuamente que cuando vamos en
automóvil a alguna parte juntos, yo manejo, dado que él se
pone tenso y maneja de forma muy agresiva.” En pocas
palabras, Juan Manuel a comenzado a apropiarse de su
comportamiento y por otro lado, Ana María ha aprendido a
aceptar que él tiene TDAH y a tomar las medidas al
respecto. “Todo gira alrededor de la aceptación, el
compromiso y la negociación”, dice ella, “pero tiene que
ver directamente con la comunicación honesta y
transparente. Si nos esforzamos en no dejar que esas
pequeñas cosas se empiecen a acumular, “hasta llenarnos el
buche de piedritas”, los sentimientos negativos se
desvanecen o por lo menos la bola de nieve deja de
crecer.”
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