Piden senadores sancionar a quienes condicionen su estancia en escuelas

Discriminan a menores con TDAH

Lorena Ríos

Reformas a la Ley General de Salud y de Educación pretenden evitar el rechazo de niños y adolescentes que padecen esta enfermedad, además de asegurar que el diagnóstico sea realizado sólo por especialistas y la farmacoterapia sea decisión de los padres.

Guillermo Mendoza, de nueve años, no tiene amigos. En el hospital ya lo reconocen por sus constantes visitas: fractura de un brazo, luxación de una pierna, un fuerte golpe en la cabeza. Todas estas lesiones han sido producto de su impulsividad. Él no se explica por qué lo rechazan sus compañeros de escuela ni sus bajas calificaciones. En casa sus vecinos le rehuyen y su familia poco a poco lo abandona. La única persona solidaria es su madre, quien con dolor observa su sufrimiento y lo alienta a seguir adelante, pese a su enfermedad, la cual favorece que lo discriminen: Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (tdah).
En México, según datos de la Secretaría de Salud existen cinco millones de personas con este trastorno. Sin embargo no son más de 500 los especialistas en pediatría, neurología y siquiatría capacitados para atenderlos. Además, los fármacos y terapia combinada implican gastos familiares que van de dos mil hasta 12 mil pesos mensuales, pues a los pacientes se les administran cocteles para aminorar sus síntomas. Pero lo peor es que sufren discriminación en la escuela, el trabajo, la sociedad y la familia.
Se trata de niños y adolescentes que no parecen escuchar cuando se les habla, no logran terminar las tareas o deberes y no pueden organizar sus actividades. Además juegan con las manos y los pies o se retuercen en su asiento. Corren o se trepan en momentos no apropiados. Les resulta difícil jugar o participar en actividades de entretenimiento en forma tranquila. Actúan como “movidos por un motor”, situación que resalta cuando ingresan a la escuela y no forman parte de la media.
Para ayudarlos diputados federales de las comisiones de Educación y Salud aprobaron —el pasado martes 18— un dictamen que se turnó a la Cámara de Senadores para sancionar hasta con diez mil salarios mínimos a los educadores que mediquen, nieguen o discriminen a niños con problemas de atención.
Dichas comisiones determinaron que el maltrato o trato diferente a pacientes con tdah es discriminatorio, no debe ocurrir en las escuelas y menos ser razón para negarles el derecho a la educación.
Este logro es fruto del esfuerzo de organizaciones de padres de familia como la Asociación Mexicana para el Déficit de Atención, Hiperactividad y Trastornos Asociados (amdahta) que encabeza Adriana Pérez Legaspi. Expone que con la iniciativa se busca detener la discriminación y rechazo que sufren tanto los niños como los padres, quienes tienen que ir de escuela en escuela buscando lugar y ayuda pedagógica.
“ Se trata de niños lastimados en su autoestima, se sienten fracasados, son rechazados, nadie reconoce su talento, que sí tienen, sufren angustia porque desean portarse bien, pero no pueden controlar su impulsividad”, precisa.
Mientras observa a su hijo jugar con una pistola de agua añade que además de las reformas a la Ley General de Educación, en la General de Salud se plantea que el tdah es una cuestión de educación y salud que debe tratarse de manera integral, por lo que estará restringida la discriminación. Asimismo, destaca que se busca establecer la Norma Oficial Mexicana para el tratamiento del tdah para que sean los especialistas quienes diagnostiquen y no los educadores.
Otra de las metas que se ha planteado Pérez Legaspi es tener acercamientos con las empresas farmacéuticas Novartis, Jansen-Cilag y Eli Lilly para que reduzcan el precio de los medicamentos, ya que dicho trastorno es crónico y requiere de su uso en toda la etapa de aprendizaje de un niño. “Los infantes no toman un solo medicamento, sino que son cocteles de fármacos”.


Evitar la discriminación
La
diputada María Cristina Díaz Salazar, del pri, fue la encargada de presentar la iniciativa de reforma al artículo 77 de la Ley general de Salud, así como las adiciones a las fracciones xii y xiv al artículo 7 de la Ley General de Educación, para promover el tratamiento del tdah en menores. Además pretende procurar la atención inmediata de quienes presenten alteraciones de conducta y aprendizaje que permitan suponer la existencia de enfermedades mentales.
Destaca que corresponde a la Secretaría de Salud emitir la norma que establezca las características, especificaciones, criterios o procedimientos que permitan proteger y promover la salud de los educandos con problemas de atención y conducta como el tdah y otras alteraciones del comportamiento. Dicha norma deberá contener las previsiones necesarias para coadyuvar a que el personal docente de los centros educativos identifique y reconozca esos comportamientos a efecto de orientar a los padres de familia para que, en su caso, acudan a las instituciones del sector salud para que sus hijos sean diagnosticados y reciban los tratamientos correspondientes sin condicionar el sitio donde puedan recibir la atención.
En la reforma al artículo 7 de la Ley General de Educación, que el Senado está por aprobar, se espera que indique en su fracción xiii: “Vigilar el derecho de las niñas y niños a no ser discriminados en los planteles de educación básica públicos y privados, por causa de actitudes, conductas diferentes, tdah y otros trastornos del comportamiento, durante su proceso de aprendizaje, evitando se atente contra su dignidad humana; y considerar que debe hacerse una derivación oportuna hacia médicos del sector salud que establezcan un diagnóstico y en su caso, bajo la responsabilidad de los padres, recibir un tratamiento oportuno multidisciplinario”.


Sistema educativo obsoleto
Al respecto la diputada perredista Angélica de la Peña, presidenta de la Comisión Especial de la Niñez, Adolescencia y Familias de la Cámara de Diputados, celebra la iniciativa y resalta que “ningún niño debe ser discriminado de cualquier plantel educativo, tanto en el sector público como el privado. Nos preocupa que en algunos planteles se les condicione la estancia si los padres no los medican con fármacos que aparentemente puedan resolver el tdah y sus problemas de aprendizaje o hiperactividad”.
La legisladora comparte que padres de familia manifestaron su preocupación por la actitud que algunos maestros han tomado respecto de niños con tdah. “Lo que tiene que hacer el sistema educativo nacional es capacitar a los profesores sobre las características que puedan reflejar que un menor tenga algún tipo de trastorno, si se trata de hiperactividad o es parte de su personalidad. Los niños sanos son activos y extrovertidos, por lo que es necesario evitar confusiones en ese sentido”.
De la Peña va más allá al comentar que “los maestros no quieren batallar con niños extrovertidos. Ahí hay un gran prejuicio. Los niños sanos quieren hacer muchas cosas y creo que el sistema educativo es obsoleto. Hay que cambiar el prejuicio de que los niños no deben correr, hablar, gritar; literalmente les dicen que no se muevan. El sistema educativo tiene que estar acorde a los tiempos modernos, a la evolución de la ciencia y el progreso de la humanidad”.
El problema que podría presentarse si una madre hiciera caso de lo que le recomiendan en la escuela, sin diagnóstico médico especializado, es que medique a un niño que no lo necesita, a fin de que conserve su lugar en la institución escolar. “Si condicionan su estancia en un colegio, siempre y cuando sea medicado el niño que no lo requiere, entonces estamos ante un problema verdaderamente grave y con consecuencias terribles para el menor”.
Destaca que solamente las autoridades especializadas pueden determinar con base en estudios y análisis clínicos si efectivamente está frente a un trastorno neurológico o sencillamente se trata de un niño inquieto que se aburre en
la escuela.
“ Así
como tenemos niños que son discriminados porque presentan un ligero retraso y necesitan educación especial, también hay quienes son discriminados porque tienen un desarrollo intelectual y cognoscitivo más avanzado que lo normal; entonces si tenemos que equilibrar este tipo de cuestiones en función del interés superior de la infancia, no se puede tratar a todos igual porque hay características de personalidad, inclusive hasta de alimentación y desarrollo cognoscitivo que nos hace distintos unos de otros”, señala.


Punto de vista científico
Para el neurólogo pediatra y coordinador del Grupo de Expertos Nacionales para el Estudio del tdah (genpetdah), Eduardo Barragán Pérez, con la iniciativa se evita que los menores sean discriminados y se impide que en forma obligatoria los padres mediquen a sus hijos. “Estamos contra esto. Los únicos que pueden decidir sobre sus hijos son los padres. Ellos tienen el derecho de otorgarles la salud como consideren necesario”.
El autor de El niño y el adolescente con tdah, su mundo y sus soluciones, menciona que la medida busca también ayudar a los niños y a los padres a entender el trastorno neurobioquímico que afecta dos de los principales neurotransmisores a nivel cerebral —la dopamina y la norepinefrina o noradrenalina— que al presentar disfunción provocan desconcentración, impulsividad o hiperactividad.
Este trastorno, añade, se manifiesta igual en niños de México que de Australia, Japón, Estados Unidos o Somalia. “No importa la condición socioeconómica ni color de piel. Lo que hacen los medicamentos es una regulación de los neurotransmisores”, menciona.
Hay grupos que han sembrado dudas sobre la existencia de este trastorno, porque aseveran que no hay estudios que lo demuestren; sin embargo, hay casos de personas con migraña que no soportan los dolores de cabeza, que es la causa más frecuente de ausencia laboral en el mundo. Tenemos la certeza de que es una enfermedad porque conocemos la fisiopatología, los neurotransmisores que están involucrados, los síntomas y los tratamientos específicos; en el tdah es igual. Y algo que se persigue con la nom es que el diagnóstico y tratamiento sean realizados por médicos especializados”.


¿ Enfermedad ficticia?
Para César Tort, especialista en Asesoría en Conflictos entre Padres e Hijos, la “epidemia” de tdah es una “confabulación de instituciones como la de Salud, la escolar, la familiar y del Estado. Cuando éramos niños esas cosas no existían. El tdah es nuevo y es una gran mentira. Es una epidemia creada por el poder económico de las empresas farmacéuticas. Hay que recordar la frase de Adolfo Hitler que decía que con una mentira pequeña la gente se da cuenta, pero una mentira tan grande como ésta todo el mundo la cree”.
Esta enfermedad, añade, no es como el vih —en cuyo caso se puede observar el virus en el laboratorio. Con el tdah no existen pruebas que demuestren su existencia. “Es una enfermedad inventada por los siquiatras en los años ochenta. De hecho, en 1987 fue incluido en el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales utilizado por los siquiatras, al año siguiente las ventas de Ritalín se elevaron y el número de casos también”.
Lamenta que a través de fármacos se quiera controlar y maniatar a los niños y adolescentes. “Los adultos no estamos obligados a asistir a una conferencia aburrida, somos libres, pero los niños tienen que ir a fuerza, es una agresión para ellos. Lamento que se quiera coaccionar la atención con drogas y hago severas críticas a la siquiatría y a la paidosiquiatría”, señala.
Advierte que en algunas instituciones escolares cuando los alumnos son hiperactivos se les envía al sicólogo, quien a su vez lo manda con el siquiatra que invariablemente le recetará fármacos “para aplatanar al menor”, pero no se dan cuenta de que los programas de estudio son demasiado aburridos, abordan temas ya vistos en alguna computadora o museo, por lo que buscan otra manera de distraerse.
Tort rechaza tajantemente el uso de fármacos y considera oportuno que los padres y maestros consideren que las personas de esas edades son activas, rebeldes, cuestionan todo y pocas veces pueden estar quietos. Por ello exhorta a los adultos a que antes de utilizar cualquier medicamento se cercioren que efectivamente se trata de una enfermedad biológica y no producto de
la personalidad.
“ Muchas
veces los padres represores, en confabulación con siquiatras, administran neurolépticos a sus hijos cuando son traviesos y rebeldes, aunque estén perfectamente cuerdos, y estas drogas de farmacia son más nocivas que la heroína y la cocaína. Millones de niños son drogados con una anfetamina (de nombre comercial Ritalín en América y Rubifen en España) sólo por distraerse o ponerse inquietos en las escuelas tradicionales o represivas”, añade.


Diagnóstico temprano
Para Adriana Pérez Legaspi el tdah es “como cualquier otra condición física, un trastorno real, orgánico, neurológico, neurobiológico, cuyo mejor pronóstico radica en que cuanto más temprano se atienda los niños desarrollarán herramientas que probablemente les permitirán deshacerse del fármaco después de la edad escolarizada básica.
“ Es necesario explicar a los padres que el niño necesitará varios años de medicación y que a lo mejor sí desarrollará habilidades si se le dota de herramientas, si el entorno ayuda y el contorno familiar lo apoya, y que quizá después de la secundaria pueda abandonar el fármaco.
Los padres con hijos hiperactivos “vivimos con gran cansancio y dolor. La vida de pareja se deteriora, las madres cargamos con culpas, se nos van las horas en perseguir a un niño todo el día y más allá de las 11 de la noche, porque con frecuencia tienen alteraciones del sueño. Además se afecta la economía, la vida social y familiar. Te das cuenta que te van aislando tus vecinos, amigos y familia; nadie quiere vivir sobresaltos con niños que a veces ponen en riesgo su vida y la de los demás, que no tienen control de sus impulsos y actúan sin reflexionar”.

lrios@revistavertigo.com

 http://www.revistavertigo.com/historico/29-4-2006/reportaje4.html

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