Estrategias para maestros

Por Stephen E. Brock, NCSP, CSU, Sacramento

 

Introducción

El trastorno de déficit de la atención (TDAH), que afecta entre un 3 a un 7% de la población, es uno de los más comunes entre los desórdenes de conducta en la infancia.  Asociados con síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad, existen una gran variedad de conductas disruptivas en el salón de clases (como gritar, levantarse de la silla, interrumpir las actividades, etc.). En consecuencia, no es para sorprender que estos niños, frecuentemente, requieran de intervenciones de conducta.

Las expectativas para el uso de las intervenciones de conducta con estudiantes que presentan TDAH se han generado por la Sección 504 del Acta Vocacional y de Rehabilitación de 1973 y del Acta de Educación de Individuos con Incapacidades de 1997 (IDEA, por sus siglas en inglés). La Sección 504 se ha utilizado para solicitar el desarrollo de enmiendas en los planes generales de educación. Estos planes se diseñan para asegurar que los estudiantes con TDAH sean provistos de una educación gratuita y apropiada. Entre las recomendaciones hechas para estos planes están una gran variedad de intervenciones en la clase (que incluye planes de intervención conductual), con un especial énfasis en modificaciones ambientales. De manera similar, la reautorización de IDEA, con sus requerimientos sobre la evaluación de conductas funcionales, ha incrementado la frecuencia con la que las intervenciones conductuales basadas en las conductas dentro del salón de clases son consideradas para estos estudiantes.

Recomendaciones Generales de Intervención Conductual

A pesar de que los estudiantes con TDAH tienen una gran variedad de problemas comunes, conforman un grupo bastante heterogéneo. En lugar de enfocarnos en los síntomas del TDAH por sí mismos, la intervención conductual deberá ser primeramente dirigida al problema específico de conducta. Después, una alternativa apropiada de conducta, incompatible con el problema de conducta, deberá ser seleccionada. Es importante mantener ambas conductas en mente. No sólo es importante identificar a los estudiantes por sus conductas inaceptables (las que no queremos que realicen), sino también es esencial dejar clara cuál es la conducta aceptable (la que queremos que realicen). Estas conductas deberán ser cuidadosamente definidas de modo que el profesor sea capaz de supervisarlas.

También es importante asegurar que el plan de la intervención conductual está basado en un análisis cuidadoso y funcional de las conductas. Los antecedentes y las consecuencias del problema y las conductas que reemplazarán a las anteriores, necesitan ser estudiados. Los antecedentes se utilizarán para sugerir cambios ambientales que establecerán el éxito o fracaso del alumno. El análisis de las consecuencias, por el otro lado, ayudará a identificar las contingencias ambientales que pueden reforzar ambas conductas, las deseables y las indeseables. El funcionamiento del problema conductual deberá servir como guía para los planes de intervención. Por ejemplo, si la conducta se mantiene por reforzamiento negativo, (que le permita evitar una tarea académica no deseada), la intervención deberá asegurar que este objetivo no se obtenga por el problema de conducta. Al mismo tiempo, la intervención deberá enseñar al alumno que si desarrolla la conducta deseable tendrá un desempeño deseable más efectivo.

Consideraciones ambientales

Mientras que es importante tratar a cada alumno como un individuo y diseñar intervenciones para cada reto específico de conducta, la investigación ha identificado diferentes estrategias que son potencialmente efectivas. Las estrategias específicas que promueven el éxito entre los alumnos con TDAH, incluyen los siguientes elementos:

DURACIÓN DE LA TAREA

Para adecuarse a los cortos períodos de atención, las tareas académicas deberán ser breves y recompensadas inmediatamente. Los proyectos más largos deberán ser fragmentados para manejarlos de una forma cómoda. Los límites cortos de tiempo para terminar las tareas deberán estar bien especificados y ser reforzados con cronómetros.

INSTRUCCIÓN DIRECTA

La atención en la tarea mejora cuando el alumno con TDAH está comprometido con el liderazgo del profesor, comparando con las actividades que se realizan de manera independiente, sentados en la banca. Además, aprender a tomar notas aumenta los beneficios de la instrucción directa. La comprensión y la conducta en la tarea, mejoran con el desarrollo de estas habilidades.

OBSERVACIÓN DIRECTA DEL TUTOR

Una observación directa del tutor durante la clase provee muchas de las variables instruccionales reconocidas como importantes en el logro del éxito de los alumnos con TDAH. Por ejemplo, provee de retroalimentación frecuente e inmediata. Cuando se combina con economía de fichas, la tutoría personalizada ha dado resultados altamente satisfactorios.

CALENDARIZACIÓN

Basados en la evidencia de que la conducta durante la realización de las tareas empeoran progresivamente a lo largo del día, se sugiere que la instrucción académica se realice en la mañana. Durante la tarde, cuando las destrezas de resolución son especialmente pobres, deberán programarse actividades de mayor actividad y de tipo no académico.

NOVEDAD

La presentación de materiales novedosos, interesantes y altamente motivacionales mejorará la atención. Por ejemplo, aumentar la novedad e interés de las actividades a través de un aumento de la estimulación (por ejemplo, a través del color, la forma, la textura, etc.) reduce el nivel de actividad, aumenta la atención y mejora el desempeño general.

ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN

Las clases deberán estar estructuradas cuidadosamente y los puntos más importantes deben ser identificados claramente. Por ejemplo, solicitar un resumen de una lectura es una herramienta útil que mejora la memoria y la obtención de las ideas centrales. Los alumnos con TDAH muestran mejoras en la memoria cuando el material está estructurado para ellos de manera más significativa.

REGLAS PARA RECORDAR Y GUÍAS VISUALES

Las reglas dadas a los alumnos con TDAH deberán estar bien definidas, ser específicas y reforzarse frecuentemente a través de modos de presentación visibles. Las reglas bien definidas con consecuencias claras son esenciales. Confiar en que los alumnos memorizarán las reglas no es suficiente. Los recordatorios visuales o claves deberán estar puestos por todo el salón. También es útil revisar las reglas antes de cambiar de actividad o de ir a recreo. Por ejemplo, los sistemas de economía de fichas son especialmente efectivos cuando las reglas para este programa se revisan diariamente.

GUÍAS AUDITIVAS

Proporcionar guías auditivas que favorezcan la conducta adecuada dentro del salón de clases es una estrategia útil para los alumnos con TDAH. Por ejemplo, el uso de una cinta con tonos puesta a intervalos irregulares para recordar a los alumnos revisar su conducta de elaboración de tareas se ha encontrado útil en la producción de aritmética.

ESTABLECIMIENTO DE TIEMPOS DE TRABAJO

Cuando sea posible, es útil permitir a los alumnos con TDAH establecer sus propios ritmos de trabajo para completar las tareas. La intensidad de la problemática de conducta del TDAH es menor cuando el trabajo se ha autorregulado en tiempo de entrega, en comparación con situaciones donde los tiempos de entrega los establecen otros.

INSTRUCCIONES

Debido a que los alumnos con TDAH tienen dificultades para seguir instrucciones múltiples o complejas, es importante que éstas sean cortas, específicas y directas. Lo que es más, para asegurar que han entendido, es útil que a estos alumnos se les pida que repitan las instrucciones en sus propias palabras. De manera adicional, los maestros deben estar preparados para repetir frecuentemente las preguntas y reconocer que los alumnos no han prestado la suficiente atención a lo que se explicó.

MOVIMIENTO FÍSICO PRODUCTIVO

Los alumnos con TDAH pueden tener dificultades para permanecer sentados. Debido a esto, el movimiento productivo deberá planearse. Es apropiado permitir al alumno con TDAH oportunidades para moverse controladamente. Por ejemplo, un viaje a la oficina, sacar punta al lápiz, llevar una nota a otro profesor, regar las plantas, alimentar a las mascotas de la clase o simplemente pararse junto al escritorio después de completar una tarea. La alternancia entre las actividades a realizar sentado y otras en las que se permite el movimiento es esencial. También es importante tener en mente que algunos días será más difícil para el alumno mantenerse sentado que otros. Así, los profesores necesitan ser más flexibles y modificar las demandas de acuerdo con la situación.

ENVOLVIMIENTO ACTIVO CONTRA ENVOLVIMIENTO PASIVO

En el mismo orden de ideas de proveer movimiento físico productivo, las tareas que requieren respuestas activas (contra las pasivas) pueden ayudar a los alumnos con TDAH a convertir las conductas disruptivas en respuestas constructivas.

DISTRACCIONES

Generalmente, la investigación no ha apoyado la eficacia de la eliminación completa de todos los estímulos irrelevantes dentro del ambiente del alumno. Como sea, estos estudiantes tienen dificultades en poner atención al inicio de una actividad. Por esto es importante que los trabajos alternativos a la tarea y que resultan atractivas se minimicen. Por ejemplo, los centros de actividad, los móviles, los acuarios y los terrarios no deben estar dentro del campo visual del alumno.

ANTICIPACIÓN

El conocimiento del TDAH y sus síntomas primarios es útil para anticiparse a ciertas situaciones. Es importante tener en mente que algunas situaciones serán más difíciles que otras. Por ejemplo, las tareas de resolución de problemas que requieren de un gran esfuerzo suelen ser problemáticas. Estas situaciones deben anticiparse para hacer los ajustes necesarios. Cuando se presenta una tarea que el profesor sospecha que rebasará la capacidad de atención del alumno, es apropiado reducir el tamaño de la tarea y hacer énfasis en la calidad de ésta, en vez de la cantidad.

Manejo de la contingencia:

ALENTANDO EL COMPORTAMIENTO ADECUADO

Aunque los cambios ambientales dentro del salón de clases pueden ayudar a reducir las conductas problemáticas y los problemas de aprendizaje, son insuficientes solos. Así, las contingencias necesitan estar disponibles para reforzar las conductas apropiadas o deseadas y para desalentar las conductas inapropiadas o indeseables.

REFORZAMIENTO EXTERNO

Primero, es importante considerar que las contingencias o consecuencias usadas con estos alumnos deben ser dadas de inmediato y más frecuentemente que lo que se acostumbra en otros alumnos. Además los reforzadores utilizados necesitan ser más poderosos y de una magnitud mayor que lo requerido por los alumnos sin TDAH. Los alumnos con este trastorno requieren de la obtención de criterios externos para tener éxito y necesitan un pago por mantener este desempeño. El apoyo con recompensas intangibles puede no ser suficiente.

Mientras que las prácticas corrientes hacen énfasis en el uso de reforzadores positivos, se ha sugerido el uso de ambos tipos, el positivo y el negativo para que el trabajo con niños que tienen TDAH sea efectivo. Antes de incluir los reforzadores negativos, deben desarrollarse incentivos apropiados y ricos para reforzar la conducta deseada. Es esencial ofrecer mucho aliento, elogios y retroalimentación porque estos chicos se desalientan con facilidad. Cuando se administran refuerzos negativos, deben ofrecerse en una forma que no avergüence o minimice a los alumnos. Además, es importante considerar que los premios usados con estos alumnos pierden su efecto de refuerzo rápidamente y deben ser cambiados o rotados con frecuencia.

ECONOMÍA DE FICHAS

Estos sistemas proveen estrategias conductuales para mejorar el desempeño tanto académico como conductual de los estudiantes con TDAH. Normalmente, estos programas contemplan que a los estudiantes se les den fichas (por ejemplo, cartas de póquer) cuando muestran una conducta apropiada. Estas fichas son cambiadas después por premios tangibles o privilegios en tiempos específicos.

PROGRAMAS DE RESPUESTA-TIEMPO

Estos programas ofrecen refuerzos negativos medios cuando se muestra una conducta negativa. Por ejemplo, un alumno puede perder puntos ganados o privilegios cuando rompe las reglas previamente establecidas. Existe evidencia de que estos programas disminuyen los síntomas del TDAH como la impulsividad. Se ha encontrado que un programa efectivo costo-respuesta consta de darles a los estudiantes un número específico de puntos al principio del día. Cuando se rompe una regla (cuando se presenta un problema de conducta), se retiran puntos. Así, para mantener los puntos, los alumnos deberán evitar romper las reglas. Al final del período o día, los alumnos están autorizados a cambiar los puntos que ganaron por premios tangibles o privilegios. Aunque estos procedimientos son efectivos con los alumnos que padecen TDAH, se recomienda que sean usados sólo con los que presentan las conductas más disruptivas de la clase y sólo cuando el personal ha sido cuidadosamente entrenado.

TIEMPO FUERA

Sacar al alumno de donde se encuentra el estímulo positivo, o darle un tiempo fuera, normalmente implica sacar al alumno de las actividades dentro del salón de clases. El tiempo fuera puede ser efectivo para reducir acciones agresivas y disruptivas dentro del aula, particularmente cuando estas conductas se utilizan para llamar la atención. El tiempo fuera no es útil cuando el problema de conducta resulta del deseo de un alumno de evitar la tarea escolar. El área de tiempo fuera deberá ser un ambiente neutro y el alumno será puesto en éste por un período corto de tiempo. La terminación del tiempo fuera se basa en un límite de tiempo predeterminado (y breve) y la aparición de una conducta adecuada de parte del alumno. Al final del tiempo fuera, se favorecerá una pequeña discusión entre el alumno y el profesor sobre lo que estuvo mal y la manera de prevenir este problema en el futuro. Como en el caso de los programas respuesta-costo, en tanto que estos procedimientos son útiles con niños que sufren TDAH, se recomienda que sólo sean utilizados con los casos más disruptivos de las conductas en el salón de clases y siempre que se tenga personal bien entrenado.

Corolario

Los alumnos con TDAH son un grupo heterogéneo. No existe intervención alguna (o un grupo de ellas) que mejore el funcionamiento dentro del salón de clases de todos los alumnos con este trastorno. Así, se sugiere que las modificaciones dentro del aula se adapten para las necesidades únicas de conducta de cada alumno. Para desarrollar estas intervenciones tal vez lo mejor sea empezar por examinar cómo el ambiente dentro del aula podría cambiar para aumentar la probabilidad de éxito para cada estudiante con TDAH. El siguiente paso es considerar la implementación de un sistema de administración de contingencias diseñado para ofrecer incentivos externos para conductas dentro del salón adecuadas. Para hacer esto es importante recordar que los programas de soporte conductual deben ser aplicados de manera consistente. Lo que es más, es esencial evitar un uso excesivo de estímulos negativos (como regaños y tiempos fuera) para evitar el uso de estándares irreales que limiten severamente las oportunidades de éxito. En otras palabras, es esencial que los alumnos sean reforzados frecuentemente por lo que queremos que hagan, más que sólo castigados por lo que no queremos que hagan.

Traducción con trabajo voluntario para AMDAHTA por Roxana Alanis Villalón

 

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