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Cuando el medicamento afecta el
apetito
Ben Richardson es un niño de 10
años alto, robusto y musculoso – comparado con un niño de
8 años. Pesa 65 libras. Utiliza el
ritalín desde los cinco años, y ha mejorado en
todas las áreas de funcionamiento, excepto por su apetito.
Esto es debido a que el ritalín,
un estimulante del sistema nervioso central, también
trabaja en la parte del cerebro que controla el hambre.
“Nunca tengo hambre a la hora de la comida”, explica
Ben.
“Es como tomar una píldora para la dieta y luego sentarte
a comer en la mesa”, señala el Dr.
Larry Silver, Profesor
de Psiquiatría de la Universidad de Medicina de
Georgetown. “Tratar de que un niño coma regularmente
mientras está tomando Ritalín
o algún otro estimulante similar, no funciona”.
El Dr. Silver, como muchos
otros expertos, aconseja a los padres que procuren dar de
comer entre las dosis de medicamentos, pero a muchos niños
con TDAH como Ben, ésta
estrategia tampoco les funciona.
“Es una espada de doble filo” dice la mamá de
Ben, Michelle. “Tomando el
Ritalín, lo puedo llevar a la
mesa, pero no puedo hacer que coma. Sin el
Ritalín, al niño sí le da
hambre, pero no puede permanecer sentado en la mesa para
comer”.
La preocupación de Michelle es compartida por miles de
padres que se sienten frustrados porque los platos de
comida se quedan sin tocar, y porque lo que los niños se
llevan de lunch a la escuela
se queda también intacto. “El instinto de una madre es
proveer de comida y nutrición a su hijo” dice Michelle.
“No puedo forzarlo a comer, y las comidas siempre terminan
mientras yo le suplico que coma, o los dos nos peleamos
por que no come”.
Pero los nutriólogos que
estudian este asunto dicen que es tiempo de detener las
discusiones y comenzar a hacer ajustes. El primer paso es
aceptar que tu hijo no tiene hambre, y después dejar de
hacer comida como una medida de contención.
“Estos niños usualmente intentan compensar naturalmente
las comidas que no comen”, afirma el Dr.
Keith
Ayoob, Profesora asistente de la Universidad de
Pediatría Albert
Einstein en Nueva
York, y Directora de la
Clínica de Nutrición y del Centro de Evaluación y
Rehabilitación de Niños. “Nuestro trabajo como padres es
tener disponibles alimentos altos en calorías, con alta
densidad de nutrientes para los momentos en que los niños
tengan hambre, que no necesariamente será a las horas de
la comida del resto de la familia.”
Esto significa tener la cocina llena con alimentos
altos en proteínas, altos en calorías, tales como
queso, natillas, pudines, carne, frutas secas. “Las nueces
y pasas son excelentes” dice el Dr.
Ayoob. Procura no tener alimentos bajos en
nutrientes, tales como las gelatinas. “Estos alimentos les
proporcionan las calorías que necesitan, pero no los
nutrientes necesarios”.
El Dr. Ayoob enlista diez
estrategias fáciles para ayudar a que tu hijo hiperactivo
que toma ritalín crezca sano y
fuerte. La primera: Hacer del desayuno la comida más
importante del día, y servirlo antes de que la primera
dosis del medicamento surta efecto. Esto implica quizás
levantarse media hora más temprano, y prepararle un
desayuno no tradicional, que incluya los platillos
favoritos del niño, incluso los jóvenes hiperactivos
consumirán todo de sus platos.
El desayuno no tradicional, según el Dr.
Ayoob, implica prepararle
pollo firto, pasta con queso y
carne, hamburguesas, incluso alimentos que puedan
prepararse desde la noche anterior. Si a tu hijo le
encantan los omelets, puedes
hacérselos también. Pero en lugar de utilizar tocino y
salsa, los cuales le proveen muchas calorías con poca
nutrición, utiliza más queso” recomienda el Dr.
Ayoob.
También puedes ofrecerle un sándwich, utilizando pan
integral en lugar de pan blanco que tiene menos
nutrientes. “Queso, mantequilla de cacahuate, pollo—todos
estos alimentos tienen una alta densidad de nutrientes—y
puedes elaborarles ricos sándwiches. El Dr. También
sugiere desayunar pizza—cubierta con el queso y salsa
favorita de tu hijo. Para tener elementos más nutritivos,
puedes ponerle extra queso, pollo, o albóndigas.
Otro de los tips de
nutrición para los niños que toman estimulantes: A la hora
de la comida, sirve la comida que tiene proteínas primero
(carnes, pescado, pollo). Después sirve los vegetales, si
tu hijo tiene todavía hambre. Si la comida incluye pollo,
papas, chícharos, ensalada, sirve primero el pollo con las
papas, y luego ofrece el resto de la ensalada, cuando haya
terminado lo primero. “Recuerda que estos niños puede ser
que coman solamente seis bocados y ya, entonces, debes
asegurarte que esos seis bocados contengan la mayoría de
los nutrientes y calorías”. ¿Sufres
porque tu hijo no come vegetales” Olvídate de eso, dice el
Dr. Ayoob. “No trates de
aplicar las mismas reglas a estos niños que a otros. La
prioridad con ellos es que consuman proteínas y calorías.
Dale suplementos con vitaminas si lo crees necesario. No
atosigues a tu hijo con comida.
Los niños con escaso apetito se desaniman si tienen a la
vista un plato lleno, y es más probable que ni siquiera
empiecen a comer. Las porciones pequeñas funcionan mejor,
porque tu hijo no siente la comida como un trabajo
interminable. Si tu hijo tiene más hambre, puede pedirte
más comida. Otras formas de hacer parecer que hay menos
comida, es partiendo los sándwiches de forma diagonal o en
cuartos. Cuando le sirvas una hamburguesa, pártela a la
mitad, que se coma primero una mitad y te pida luego el
resto. No te preocupes por el consumo de azúcar de tu
hijo. “La creencia de que el azúcar pone a los niños más
hiperactivos es un mito” afirma el Dr.
Ayoob. “El azúcar proporciona
serotonina en el cerebro. Los
niños hiperactivos son hiperactivos porque tienen un
desorden neurológico, no debido a lo que comen”. Puedes
darle dulces verificando el contenido nutricional en el
paquete.
El pastel de zanahoria, o las galletas con mantequilla de
cacahuate, nueces y pasas, son excelentes opciones para
tener en casa, para cuando el niño tiene antojo. En esta
situación, no te preocupes por las grasas. Algunas veces
la grasa es necesaria para proveer las calorías
suficientes si el niño no puede comer porciones más
grandes. Modifica tus recetas para incrementar las
calorías y los nutrientes en la comida.
Si horneas, sustituye con leche evaporada la leche entera.
Así sirves la misma cantidad con el doble de nutrientes.
Agrega nueces y pasas a los muffins
y otras cosas que hornees. Utiliza harina integral en
lugar de la blanca. Elabora las malteadas con polvos de
vitaminas. Cuando elabores natillas, agrégale leche en
polvo. Si a tu hijo le gustan mucho las gelatinas, hazlas
con leche en lugar de con agua. No te preocupes por el
lunch de la escuela.
“Es algo sobre lo que no tienes control” dice el Dr.
Ayoob. “Y si tu hijo ha
desayunado muy bien en casa, lo que coma en la escuela no
importa”. Revisa las calorías de los vegetales, para que
escojas los que tienen más calorías. Puedes hacer un puré
de papa o preparar brócoli con queso. Si el resto de la
familia utiliza un aderezo bajo en calorías, reserva una
porción para tu hijo con TDAH y le agregas el aderezo con
más conteo de grasa y calorías.
Llena tu despensa y refrigerador con alimentos nutritivos.
Puedes tener un plato listo en el refrigerador, para
cuando a tu hijo le de hambre. Los niños que toman
Ritalín les
da hambre a las horas más
inesperadas. Puede ser que se levante en medio de la noche
a devorar su plato. Asegúrate de que esté lleno de cosas
nutritivas, como yogurt, pastel de zanahoria, o de
pasitas. Puedes incluso preparar un plato lleno con las
cosas que a tu hijo le gustan. Incluye carne, quesos,
pastas, pan, postre. Si lo pones en el refrigerador antes
de la hora de dormir, quizás no lo encuentres a la mañana
siguiente. Pon botes con pasas y nueces en diferentes
lugares de la casa—incluyendo el cuarto de tu hijo--.No
pelees con tus hijos por la comida. Les crearás una
asociación negativa con la comida, que solamente aumentará
el problema. En lugar de esto, dale un reforzamiento
positivo cuando coma. Recuerda que las reglas normales que
se utilizan con otros niños, no aplican cuando el niño
toma Ritalín. Anímalos a comer
lo correcto, comprando y sirviéndoles alimentos ricos en
nutrientes. Sé flexible y relájate. ¡Tu hijo no se rehúsa
a comer sólo por volverte loca!
Traducción voluntaria para AMDAHTA de
Roxana Alanís Villalón
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