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Mas
allá de un Diagnóstico Oficial
Por: Enrique F. Gelpí Merheb, Ph.D.
Sicólogo Clínico
El Manual Diagnóstico y Estadístico en Salud Mental
(DSM), con sus distintas revisiones, ha sido pieza clave
en el estudio y conocimiento de diferentes condiciones
emocionales y conductuales.
En
el caso del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad
(TDAH), es mucho lo que se ha adelantado desde que se
conocía como síndrome de disfunción mínima cerebral
hace unos 50 años atrás.
El
establecimiento de criterios uniformes para el diagnóstico
del TDAH, definitivamente ha contribuido a procesos
de creación de conciencia, investigación rigurosa, cabildeo
político y de reforma educativa, entre otros
Lamentablemente, son esos mismos criterios uniformes
u "oficiales" los que han comenzado a minimizar
el alcance de esta condición.
Síntomas
descritos como "Habla excesivamente", "Tiene
dificultad para esperar su turno" y "Con frecuencia
no sigue instrucciones", son algunos de los 18
criterios establecidos para realizar el diagnóstico
de TDAH.
La descripción del TDAH bajo estos términos no hace
justicia a los procesos más complejos que motivan las
conductas relacionadas a este trastorno. Adicional a
esto, se facilita el que maestros, padres y profesionales
se acusen mutuamente reduciendo los síntomas relacionados
al TDAH a: "malas crianzas", "falta de
disciplina en el hogar", "poca estructura
en el salón", entre cientos de otras justificaciones.
Utilicemos por ejemplo el término de impulsividad. Popularmente
este se define como "hacer las cosas sin pensar
las consecuencias". Por otro lado, el DSM-IV lo
define en base a: "Precipita respuestas antes de
que la pregunta sea completada", "Tiene dificultad
en esperar su turno" y "Con frecuencia interrumpe
a otros".
Estas
descripciones de la impulsividad no hacen justicia a
las personas con TDAH porque no enfatizan las serias
deficiencias que pueden padecer en procesos de autocontrol
y la habilidad para inhibir respuestas negativas frente
a un estímulo.
Esta
concepción más integrada de lo que es ser impulsivo
no se limita únicamente al no pensar bien las cosas
e interrumpir con frecuencia.
Implica una incapacidad crónica para controlar una respuesta
aún cuando se pueda estar consciente de la consecuencia.
Es por esto que los criterios diagnósticos que se utilizan
para definir el TDAH tocan solamente la superficie de
dinámicas más complejas.
Las nuevas explicaciones conceptuales del TDAH establecen
que hay unos procesos mentales más formales que se encuentran
afectados en las personas con el trastorno. Por ejemplo,
Russell Barkley menciona el deterioro de varias funciones
ejecutivas de importancia.
Estas
van desde la memoria de trabajo hasta las habilidades
para controlar emociones, nivel de motivación y excitación.
Incluso, hay evidencia científica que asocia procesos
neuroanatómicos y bioquímicos irregulares en distintas
áreas del cerebro relacionadas a estas habilidades.
Por
lo tanto, cuando un niño se para sin permiso, se distrae
o no sigue instrucciones, no es solamente porque padece
de TDAH. Se debe a que existen unas deficiencias más
complejas y crónicas que lo predispone a tener dificultades
para hacer lo que se espera de él.
Por otro lado, estas deficiencias y conductas relacionadas
al TDAH se han validado en diferentes países alrededor
del mundo a través de estudios epidemiológicos.
Adicional,
investigaciones transculturales han evidenciado diferencias
en la intensidad y manifestación de los síntomas asociados
a la condición. Estos hechos aumentan la complejidad
de los rasgos asociados al TDAH.
Es por todas estas razones que los 18 criterios de corte
narrativo en muchas ocasiones no hacen justicia a la
compleja dinámica que subyace al diagnóstico tradicional
del TDAH.
El
autor es Psicólogo Clínico y miembro de la Junta asesora
al Departamento de Asuntos del Consumidor sobre Clasificación
de Programas de TV y Juguetes Violentos. Tel (787) 726-0184
Fax (787) 726-0159
REFERENCIAS
- American
Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical
Manual of Mental Disorders. 4th ed. Washington DC.
1994.
- Bauermeister
JJ, Canino G. & Bird H. Epidemiology of Disruptive
Behavior Disorders. Child & Adolescent Psychiatric
Clinics of North America. April 1994; 3-2; 177-194.
- NIH
Consensus Development Conference: Diagnosis and Treatment
of ADHD, Bethesda, MA. Nov 1998. Program & Abstracts.
- Scientific
American. Attention-Deficit Hyperactivity Disorder,
Barkley R. Sept. 1998. 66-71
- Zametkin
AJ, Ernst M. Problems in the Management of ADHD. New
England Journal of Medicine. Jan 1999. 340 No. 1;
40-46.
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