Coaching en el salón de clases

Por Steven Richfield

Uno de los muchos retos enfrentados por los maestros, consejeros y padres cuando enseñan habilidades emocionales y sociales a los niños, es cómo fomentar el uso de herramientas en el momento en que ellos las necesitan, por ejemplo, en el punto de desempeño. Muchos niños pueden aprender nuevas habilidades cuando se presentan en ambientes neutrales, fuera de presiones. Pero cuando la presión aparece y crece, cuando son molestados por los compañeros, o cuando el maestro ignora a los que levantan la mano, y las tentaciones del mal comportamiento.... resulta difícil para estos niños “convocar” el lenguaje interno que necesitan para la utilización de estas habilidades “en línea”, es decir, al momento en que necesitan aplicarlas.

Dirigiéndonos a los asuntos en el aula, nos enfocaremos hacia el entrenamiento en “habilidades de anticipación”, así los niños podrán prepararse a sí mismos para responder hábilmente a las presiones y demandas de su medio ambiente. Esto comienza con una explicación dada por el “coach” o entrenador, acerca de la importancia de la anticipación. Para ser prácticos, los ejemplos narrativos pueden ilustrarse en una variedad de formas para que el entrenador traduzca el modelo de “coaching” a las aplicaciones en el aula. (El “coaching en el aula no necesariamente es dirigido por un maestro, sin embargo asumimos que la instrucción será dada a varios niños a la vez). En este primer ejemplo, el maestro ofrece un marco para hacer la introducción a las habilidades de anticipación.

“Imagina que estás yendo de vacaciones con tu familia. Les va a llevar horas en carretera llegar ahí y ninguno de ustedes a estado en ese lugar nunca antes. Tus padres tienen instrucciones, pero necesitan más cosas para poder llegar a donde todos quieren ir. Piensa acerca de esto. ¿qué más puede necesitar la gente que conduce a lugares a los que nunca ha estado antes, y llegar sin perderse?” (se hace una pausa para las respuestas)

“ Aquellos que pensaron en las señales que hay en el camino, están en lo correcto. Los señalamientos ayudan a los conductores porque los dirigen hacia su destino. Los señalamientos nos dan información útil acerca de cuántos kilómetros faltan para llegar, a qué velocidad podemos ir, y además, podemos saber cómo es el camino. Los señalamientos nos van diciendo si vienen curvas, si se cruzan caminos, si hay luces que nos previenen de algún peligro, y si existe la necesidad de bajar la velocidad por alguna causa”

Este ejemplo de introducción, usa una metáfora para introducirnos en la materia. El “conducir” sirve como una analogía porque requiere de práctica, habilidad, y de muchos temas relevantes (leyes, accidentes, multas, etc) y tiene contrapartes en mundo de relaciones interpersonales de los niños (reglas, conflictos, consecuencias, etc.) Entonces, los coaches en el aula pueden ayudarse con la metáfora de “conducir” durante las discusiones de entrenamiento. Después, regresando a la narrativa, el maestro explicará las similitudes entre conducir un coche y la conducta de los niños:

“Los señalamientos nos permiten anticipar qué nos vamos a encontrar en el camino, así cuando lleguemos ahí, no estaremos sorprendidos. Por ejemplo, un señalamiento de salida le dice al conductor cuándo prepararse para bajar la velocidad, y cambiar de carril con el tiempo suficiente para que pueda salir con seguridad. Anticipar,  significa tener la habilidad para prepararnos a nosotros mismos para lo que se nos pueda presentar, ya sea manejando o haciendo alguna otra cosa...¿por qué la anticipación es importante para los niños? (pausa para respuestas).

“Como los límites de velocidad cambian dependiendo de donde estemos manejando, los niños van de lugar en lugar y muchas veces tienen que enfrentar diferentes reglas en diferentes lugares. En la escuela, las reglas cambian dependiendo de la hora: si estás en recreo, durante clases, en la biblioteca, o en una sesión de lectura de grupo en tu escritorio. En cada uno de estos lugares, las reglas son un poco diferentes, en algunos lugares puedes hablar o caminar o correr, levantar la mano, etc. Los niños que anticipan qué reglas estarán en cada uno de estos lugares, no tendrán problemas y podrán hacer un mejor trabajo al dirigirse ustedes mismos al cumplimiento de esas reglas”

“Algunas veces, las reglas en diferentes lugares están pegadas en las paredes, tal y como están los señalamientos en el camino. Pero la mayoría de las veces, las reglas no estarán pegadas para verlas y los niños no podrán usar las habilidades de anticipación para mantenerse a sí mismos dentro de las reglas”

Una vez que el entrenador del aula llevó la discusión hasta este punto, es tiempo de explicar cómo los niños pueden mejorar sus habilidades de anticipación, qué habilidades necesitan, y como “mantenerlas en mente” para usarlas cuando las necesiten. Este último concepto se refiere a la habilidad para usar “scripts mentales” o mensajes de voz interna, que puedan combinarse a las demandas específicas del medio ambiente. La meta, es que el niño pueda pensar y ver la señal correcta en el camino para el lugar y momento en que se encuentra, pero esto requiere de varios grados de asistencia y entrenamiento dependiendo de las necesidades de cada niño:

“Regresemos  un minuto al ejemplo de conducir un coche. Aunque los conductores usan los señalamientos para llegar a donde quieren ir, hay muchas reglas que no aparecen en los señalamientos. ¿Cómo saben los conductores lo que tienen que hacer?” (pausa para respuestas)

“Si comienza a llover, no hay ningún señalamiento que les diga que tienen que prender el limpia-parabrisas. Si ven un coche parado al lado del camino, no hay ninguna señal que les diga que bajen la velocidad porque alguien puede necesitar ayuda. La lluvia y el carro al lado de la carretera son como pistas que el conductor debe ver. Un conductor necesita ver cuidadosamente todas las pistas para anticiparse a lo que debe hacer. Y cuando una pista aparece, los conductores se dan a sí mismos instrucciones acerca de lo que tienen que hacer. Dentro de sus mentes, los conductores piensan acerca de lo que ellos deben hacer y a la vez, mantienen la vista en el camino”.

“Muchos niños hacen lo mismo. Ellos aprenden a buscar pistas que puedan ayudarlos a estar dentro de las reglas. Las pistas les ayudan a los niños a anticiparse a las reglas. Pero si los niños no se dan cuenta de que hay pistas, ellos no podrán anticiparse y saber qué hacer. Por ejemplo, si un niño está payaseando y entra caminando hacia atrás en el salón de clases, él no podrá ver a la maestra pidiéndoles a todos que estén callados al entrar. Supongamos que él se viene riendo fuertemente sobre algo que ocurrió en el recreo, repite la broma, y ups! Él voltea justo frente a la maestra. Ahora, éste niño ha caído en un camino lleno de baches...”

“¿Pero qué pasa si el niño hubiera estado atento a las pistas? Muchos niños se ponen a pensar “hacia atrás”, para cambiar comportamientos posteriormente. Si este niño recogió la pista, la puede usar para anticipar qué debe hacer. Posiblemente su voz interna le diga: “ya regresé a la escuela. Debo parar de reírme así y de actuar tontamente. Buscaré un mejor tiempo con mis amigos para contar esta broma”

“cuando los niños encuentran pistas son mucho mejores para saber lo que hay que hacer. Caminar en la escuela es sólo una pista. ¿Quién conoce otras pistas en la escuela que les pueden dar a los niños alguna instrucción? (pausa para contestar).

En este punto, los entrenadores pueden ofrecer una lista de pistas para ayudar a reforzar las habilidades de observación. A los niños se les puede mostrar cómo las pistas pueden ser auditivas, visuales, kinestéticas, o una combinación. Las pistas auditivas, pueden ser una instrucción verbal, un timbre en la escuela, etc. Las pistas visuales incluyen las expresiones faciales, las posturas del cuerpo, de las manos, etc. Las pistas kinestéticas incluyen caminar dentro de la escuela, puertas que se abren, etc. Dependiendo de las edades de los niños en el grupo, pueden agregar otras pistas a esta lista. Después, viene una discusión sobre la necesidad de darse “auto-instrucciones”:

“Una vez que los niños han recogido las pistas que encuentran alrededor de ellos, es importante que sepan qué van a hacer. Esto puede resultar complicado para algunos niños que no acostumbran darse este tipo de instrucciones a sí mismos. Pensemos de nuevo en el ejemplo del niño que iba caminando hacia atrás, ¿qué pudo haber pensado?” “Les voy a contar a mis amigos esta broma, no importa qué pase”. Todos sabemos que esa es una instrucción incorrecta porque él no se está anticipando que va a chocar directito con la maestra y sus reglas.

“Darte a ti mismo las instrucciones correctas es como si estuvieses viendo los señalamientos del camino puestos en el lugar en el que estás en cualquier tiempo. Algunas veces los señalamientos son simples de ver, como cuando te dicen “Permanece en silencio” o “ gracias”, o “LEVANTA TU MANO ANTES DE HABLAR”. Pero otras veces, los señalamientos son más difíciles de notar y necesitas poner atención a las pistas que encuentres. Por ejemplo, “RESPETA SU PRIVACIDAD” o “ACEPTA UN NO POR RESPUESTA”, o “YO NO PUEDO ESPERAR A QUE ME DEN MI TURNO SI SÉ LA RESPUESTA CORRECTA”.

“Estos señalamientos son más difíciles de comprender para muchos niños. Se requiere que los niños busquen las pistas. Algunas pistas provienen de observar a la gente alrededor tuyo y pensar qué hace las cosas más fáciles para ellos. Otras pistas vienen pensando qué pasó la última vez que nos enfrentamos a una situación de este tipo. La  forma en que los niños hacen o no hacen el trabajo en el pasado, les de pistas a los niños acerca de lo que deberían hacer la próxima vez que les ocurra”.

Los entrenadores pueden proceder de este punto con una discusión de los típicos mensajes de auto-instrucción que los niños pueden emplear para mejorar su funcionamiento social y emocional.

Traducción voluntaria de Roxana Alanís Villalón.

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