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¿Ayudan las
tutorías (los maestros particulares) a los niños que tienen problemas de
atención?
Para los niños con TDA-H, el
lograr el éxito académico es a menudo especialmente difícil. De hecho, un gran
número de estudios documentan que el bajo rendimiento académico es una de las
consecuencias más frecuentes de este trastorno.
Existe una gran variedad de razones por
las cuales esto puede suceder. Primero, los métodos de instrucción tradicionales
durante la escuela primaria pueden
no ser favorables para fomentar el aprendizaje en muchos estudiantes con
TDA-H.
Segundo, hay un
porcentaje importante de niños con TDA-H que tienen algunas incapacidades
específicas de aprendizaje; la presencia de una incapacidad en esta área puede
hacer todavía más difícil para un niño adquirir las habilidades académicas
básicas para lograr el éxito en la escuela.
Aún cuando no estén presentes algunas
dificultades específicas de aprendizaje, los problemas para atender dentro del
salón de clases pueden interferir con la adquisición de habilidades académicas y
con el conocimiento. Esto se ha demostrado claramente en un gran número de
estudios publicados, y podemos imaginar fácilmente que una criatura que lucha
con la atención en clase fallará en dominar estas habilidades así como a los
compañeros, aún cuando el niño sea igualmente capaz intelectualmente. Como
resultado esta criatura estará menos preparada para tener éxito en grados
subsecuentes y podría empezar una espiral descendente.
Una propuesta razonable para prevenir que esto ocurra
sería identificar a los niños con dificultades de atención durante el primer
grado y proporcionarles ayuda extra de manera que puedan adquirir habilidades
críticas necesarias para lograr el éxito académico. Por ejemplo, ya que los
problemas de atención pueden interferir para dominar sus habilidades de lectura
temprana, probablemente las tutorías especializadas les ayudarían a aprender
cosas que de otra forma se perderían y en consecuencia se les estarían
proporcionando bases para obtener un éxito académico más sólido.
Esta fue la premisa de un estudio
que desarrollamos mis colegas y yo y que registramos el año pasado en el
Diario de la Psicología del Niño
Anormal (Journal of Abnormal Child Psychology)
(Rabiner, Malone, et al,
2004). El impacto de las tutorías en los logros durante la lectura temprana en
niños con y sin problemas de atención.
Diario de la Psicología del Niño
Anormal, 32, 273-284 (Journal of Abnormal Child Psychology, 32,
273-284.) Los participantes en este estudio fueron 581 niños que
formaron parte de un estudio más grande diseñado para prevenir el desarrollo de
problemas de conducta serios en niños en riesgo de este resultado debido a sus
dificultades de comportamiento tempranas..
Los niños fueron asignados al
azar a un grupo de tratamiento y otro de control; aquellos en el grupo de
tratamiento recibieron un número de intervenciones comprehensivas diseñadas para
prevenir el desarrollo de problemas de conducta. Fue de particular relevancia
para este estudio que durante todo el año se les proporcionaron 90 minutos de
instrucción de lectura individual. Los niños que fueron asignados al grupo de
control no recibieron dicha ayuda.
Todos los participantes hicieron
una evaluación estandarizada de habilidades de lectura antes y después del
primero grado. En niños pequeños, con dicha evaluación se examinó la habilidad
para reconocer las letras, el conocimiento de las combinaciones de los sonidos
de las letras, y para leer palabras simples. Los niños que obtuvieron una
puntuación baja en esta medida, previo, al primer grado eran aquellos que
empezaban a mostrar evidencia de dificultad en la adquisición temprana de
habilidades importantes de lectura. Esta evaluación llevada a cabo al final del
año nos permitió determinar cuanto progreso en la lectura había logrado cada
niño.
Además de estas evaluaciones de
lectura, los maestros llenaron un sistema estandarizado de puntuación para medir
a cada niño al final del primer grado. Dentro de los rubros a medir se
encontraban síntomas de inatención
del TDA-H. Este sistema no estaba diseñado con la intención de proporcionar un
diagnóstico formal para ningún niño, sino que simplemente cuantificaba el nivel
de las dificultades de atención durante el año que se estaba
observando.
Como mencionamos más arriba,
la mitad de los niños recibió tutoría de lectura durante el primer grado. Esto
era una intervención intensiva que consistió de tres sesiones de 30 minutos a la
semana durante todo el año. El programa de tutoría enfatizaba una propuesta
orientada a dominar las bases de la fonética para el desarrollo de las
habilidades iniciales de la lectura. Las tutorías fueron proporcionadas por para
profesionales quienes recibieron un entrenamiento de 40 horas en el programa y
que fueron supervisados muy de cerca durante dicho año.
Nuestro interés particular en
este estudio era examinar si la presencia de dificultades de atención daba como
resultado que la tutoría había sido de menos ayuda para niños con y sin
evidencia de problemas tempranos de lectura. La cuestión más importante de
interés era si los beneficios en los niños provenían de la tutoría dependiendo
del nivel de los problemas de atención. Nuestras predicciones fueron las
siguientes:
1) Los niños sin problemas
para la lectura temprana pero con problemas de atención se quedarán atrás en la lectura si no
reciben tutoría; esta hipótesis se baso en hallazgos previos acerca de que los
problemas de atención interfieren con la adquisición de habilidades para la
lectura temprana.
2) Los niños sin problemas de
lectura temprana pero con problemas de atención que reciben tutorías harán un
progreso adecuado en la lectura durante el año; esta hipótesis reflejó nuestra
creencia de que la tutoría podría proporcionar a estos niños las habilidades que
de otra forma se perderían y los capacitaría para mantener la marcha mientras
van leyendo.
3) Los niños con problemas en
la lectura temprana pero sin problemas de atención que reciben tutorías harán un
progreso excelente durante el año; esta hipótesis refleja el hecho de que éste
fue un programa de tutoría bien validado que podía ayudar a los niños que luchan
durante su desarrollo en la lectura temprana.
4) Los niños con problemas en la
lectura temprana y con problemas de atención que recibieron tutorías progresarán
menos, pero de todas formas mostrarán signos claros de progreso relativo a un
niño similar que no haya recibido tutorías; esta hipótesis reflejó nuestra creencia
de que aunque las dificultades de atención pueden de alguna manera socavar los
efectos benéficos de las tutorías, estos beneficios podrían todavía ser visibles
dentro de este grupo.
RESULTADOS
¿Podría ser que los
beneficios en los niños derivados de las tutorías hayan dependido de su nivel de
problemas de atención?
Los resultados que obtuvimos
indicaron que la respuesta a esta pregunta es claramente un SI. Específicamente,
encontramos que en niveles bajos de dificultades de atención, los niños que
recibieron tutorías obtuvieron puntuaciones de logros sustancialmente más altas
después del primer grado que los niños que no tuvieron tutorías. A medida que
las dificultades de atención en los niños alcanzaban el nivel que a menudo se
observa en el TDA-H, no obstante, los efectos benéficos de las tutorías se
redujeron sustancialmente. Debido a que controlamos un número de otros factores
que pudieron haber influenciado los logros de los niños en la lectura,
incluyendo el IQ, el interés de los padres en la escuela, existe una base fuerte
para concluir que las dificultades de atención
fueron el factor crítico en el hecho de que las tutorías fueron
benéficas. ¿Qué hay de los resultados de nuestras hipótesis
específicas?
Hipótesis 1 – Los
niños sin problemas en la lectura temprana pero con problemas de atención se
quedaran rezagados en la lectura si no reciben tutoría;
Esta hipótesis está respaldada. Al final
del primer grado, los niños sin problemas en la lectura temprana pero que
estaban inatentos durante el primero grado obtuvieron puntuaciones de sus logros
que estaban por debajo de los de otros niños.
Hipótesis 2 – Los niños sin problemas en la lectura
temprana pero con problemas de atención que recibieron tutoría harán un progreso
adecuado en la lectura durante el año;
Encontramos respaldo parcial para esta
hipótesis. Estos niños no se quedaron tan atrás como los niños con problemas de
atención que no recibieron tutoría, pero tampoco hicieron tanto progreso como
los niños sin dificultades de atención. De hecho, si la tendencia que hemos
observado hubiera continuando otro año, ellos se habrían quedado muy
atrás.
Hipótesis 3 – Los niños con
problemas en la lectura temprana pero sin problemas de atención que recibieron
tutoría harán un excelente progreso durante el
año.
Esta hipótesis estaba sólidamente
respaldada – de hecho, al final del año, las puntuaciones de la lectura para
estos niños ya no estaban tan por debajo del porcentaje. Esto nos proporcionó
clara evidencia de que el programa de tutoría fue muy eficiente para los niños
que entraron al primer grado con signos tempranos de dificultades en la lectura
pero que no estaban inatentos.
Hipótesis 4 – Los niños con problemas claros en la
lectura temprana y con problemas de atención que reciban tutoría progresaran
menos, pero de todas formas mostrarán signos claros de progreso relativo a niños
similares que no las reciban.
Los resultados que obtuvimos aquí fueron
realmente inesperados. Para nuestra sorpresa, encontramos que para niños tanto
con dificultades en la lectura temprana como con problemas de atención, no había
evidencia de ningún beneficio por la tutoría. Esto es, los niños con estas
características se encontraban todavía muy por debajo del promedio en la lectura
al final del primer grado, sin importar si habían recibido tutoría. De hecho,
aquellos que recibieron tutoría no alcanzaron una puntuación más alta que
aquellos que no la recibieron.
EXPOSICION
Dimos inicio a este estudio esperando
poder documentar que al identificar niños con problemas de atención durante el
primer grado, y proporcionándoles tutorías especializadas, se les capacitaría
para hacer buen progreso en la adquisición de las habilidades para la lectura
temprana. Para nuestra sorpresa
y desilusión, sin embargo, esto no fue el caso. Aunque la tutoría fue de gran
ayuda para los estudiantes con buenas habilidades de atención, encontramos que
los niños con dificultades de atención se beneficiaron mucho menos. De hecho,
entre los niños con
problemas de atención y dificultades en la lectura temprana, no encontramos
evidencia de ningún beneficio por la
tutoría.
Existen varios rezones por
las que estos resultados no deben ser interpretados para afirmar que las
tutorías así como otras formas de ayuda especializada académica son una pérdida
de tiempo para los niños con TDA-H. Primero, no estábamos trabajando con una
población diagnosticada. Segundo, los participantes en este estudio tenían
también altos niveles de problemas de comportamiento, el cual no es el caso para
una gran mayoría de niños con
TDA-H. Tercero, nuestra muestra estaba restringida a niños de primer
grado de primaria y es muy probable que la tutoría en niños mayores con
dificultades de atención sea más benéfica. Cuarto, la tutoría que proporcionamos
estaba restringida únicamente a la lectura, y la tutoría en otras materias
académicas habría sido de más ayuda. Quinto, y el más importante, es posible que
el programa específico de tutoría que utilizamos necesite modificaciones para
proporcionar mayores beneficios a los estudiantes que luchan con las
dificultades de atención.
Debido a estos resultados, no es,
definitivamente, el caso que los padres y los educadores deban dejar de
proseguir con esfuerzos para proporcionar ayuda académica extra para los
estudiantes con TDA-H. El hacerlo representará un fuerte error de interpretación
de nuestras conclusiones en este estudio.
Lo que estos resultados sugieren
claramente es que no podemos asumir que las intervenciones académicas que son de
gran ayuda para los estudiantes con problemas académicos pero con buenas
habilidades de atención probarán que son igualmente benéficas para los
estudiantes que luchan con las dificultades de
atención.
Estos
resultados muestran la imperante necesidad de desarrollar intervenciones de
investigación alternativas que puedan ser más eficientes para promover el éxito
académico para estudiantes con dificultades de atención. De hecho, una verdad
desafortunada en la literatura de investigación actual es que no existe hoy en
día una intervención para los niños con TDA-H que haya demostrado de manera
concluyente la promoción de ganancias a largo plazo en los logros académicos.
Como resultado de este estudio he
decidido llevar adelante investigaciones acerca de intervenciones alternativas
que impulsen los logros académicos en estudiantes con dificultades de atención.
Actualmente estoy conduciendo un estudio en el cual pondremos a prueba si el
entrenamiento para la atención por computadora así como las instrucciones
computarizadas en las habilidades académicas básicas ayudarán a los niños
inatentos de primer grado a lograr un mejor progreso académico. Los resultados
de este estudio están por lo menos a 2 – 3 años de distancia, y tengo la
esperanza de poder obtener resultados promisorios a partir de investigaciones
similares que se publicarán dentro de ese tiempo. De ser así, seguramente los
habré de incluir en la Actualización de las Investigaciones de Atención (Attention Research Update.)
ATTENTION
RESEARCH UPDATE sept 2005
Traducción
realizada de manera voluntaria para A>MDAHTA® por Leticia
Eugenia
Barrera Pérez.
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