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¿No
se puede detener esta discriminación?
En
éste año escolar que recién comienza, un niño (a) de
cada salón será expulsado, discriminado o maltratado
psicológicamente en el sistema escolar público y privado
por padecer una discapacidad invisible.
Los maestros y maestras
simplemente no pueden con ellos, les gritan, los castigan,
los exhiben, les tienen poca paciencia y quieren que
aprendan de la manera que todos los niños aprenden.
Sus inteligencias van
desde las regulares e incluso un poco inferiores hasta
las superdotadas y sobresalientes de manera muy frecuente.
Parecen molestar a sus
compañeros adrede, simplemente no se pueden detener,
en vez de acercarse, chocan y en vez de pedir prestado
el lápiz, lo toman; Lo que provoca el enojo y la distancia
de sus mismos compañeros, que nunca han sabido nada
al respecto del déficit de atención con hiperactividad
o sin ella (TDA/TDAH) pero si saben que deben de respetar
y tratar con consideración a sordos, ciegos, mudos,
parapléjicos y limitados intelectuales e incluso mentales.
Las escuelas tienen para
ellos libros en braille, rampas de acceso, sillas de
ruedas y materiales especiales, incluso los sientan
cerca del maestro para ver mejor en caso de tener anteojos
o debilidad visual, así como reciben instrucciones dobles
para los que su capacidad motora implica esforzarse
el doble mientras atienden una instrucción.
Nada de esto sucede con
un niño o niña con trastorno por déficit de atención
e hiperactividad, si no atiende o se dispersa y distrae,
entonces es tonto porque no terminó la actividad, es
flojo porque olvidó su tarea sobre la mesa de la cocina,
misma que tardó el triple de tiempo en hacer perseguido
por su madre que a veces tampoco ha recibido orientación
escolar de lo que su hijo padece, sino llamadas del
colegio para reportar el pobre rendimiento del hijo
y la poca atención que como padres están poniendo al
proceso de aprendizaje de su hijo.
Como
si hiciera falta que además del malestar y dolor personal
de ver al hijo fracasar en lo social, académico y familiar,
necesitáramos que nos criticaran por una realidad de
la que tampoco somos responsables como padres?
Como si hiciera falta que además
del malestar y dolor personal de ver al hijo fracasar
en lo social, académico y familiar, necesitáramos que
nos criticaran por una realidad de la que tampoco somos
responsables como padres?
El tdah
tiene un fuerte componente genético y es un trastorno
neurobiológico que se manifiesta en la conducta y en
el aprendizaje así como la socialización.
No es nuevo ni es inventado,
es un trastorno que está definido hace mas de 100 años
y que si bien ha cambiado de nombre en el transcurrir
de los años simplemente lo ha hecho para precisarlo.
Increíblemente en México
aún se pone en duda su existencia.
El colegio interpreta
que las groserías del niño a cualquier llamada de atención,
es porque en casa le hablamos así, que su bravuconería
en el recreo cuando no le dejan participaren los juegos
otros compañeros, es el resultado de su personalidad
y que se lo merece, no de la impotencia de desear integrarse
al juego y simplemente no saber cómo seguir las reglas,
porque con frecuencia no las recuerda.
No se puede pedir a los
maestros que le miren a los ojos para que atienda a
la instrucción y después verifique que el la entendió
pidiéndole que la repita, entonces responden que tienen
20 o 30 o 40 niños y que no acabarían la clase de tenerlo
que hacer todo el día. Pero no es cierto. Con cualquier
otra discapacidad si lo harían y a veces suele tomar
más tiempo, pero es siempre mejor excusa que confrontar
la paciencia del maestro para una discapacidad invisible
porque no conocen ni siquiera como se manifiesta. Suelen
pensar que lo que necesita son nalgadas o más rigor
parental y familiar.
Nadie sacaría a un niño
en silla de ruedas del salón por no pararse al pizarrón.
Ni le reñiría por poner cosa en vez de casa si tiene
anteojos y no ve bien al pizarrón.
¿No
se puede detener esta discriminación?
Fernando se quebró la
nariz en una caída (cosa frecuente en los chicos hiperactivos,
son mas propensos a accidentes) Cuando el pediatra
ya había autorizado que podía ir a la escuela, ya que
se le había administrado un analgésico infantil, no
se quejaba ni lloraba, sólo platicó en la escuela lo
que le había sucedido en casa. La maestra llamó a la
directora de preescolar, la directora a la enfermera
y mandó llamar también a los padres del niño, a través
del director general, para que la alarma surtiera efecto
ya que los padres habían enviado al niño a la escuela
sabiendo que estaba mal.Y
la madre se preguntó: ¿No es mucho peor que el niño
llegue irritado y verdaderamente fuera de sí del enojo
y frustración cuando la maestra le dice delante de todos
los compañeros que no le hagan caso? Pretendiendo ignorar
una conducta que no puede controlar.
¿No es mucho peor que
se haga pipi en la cama a los 7 años de pura ansiedad
cuando le gritaron tanto que el mismo decía que sabía
que había hecho mal pero que no le tenían que gritar
tanto delante de los demás?
¿No es muchísimo peor
que suba 12 kilos en 6 meses como resultado de la ansiedad
generalizada que el niño desarrolló como trastorno asociado
al TDAH debido al agresivo y poco sensible manejo escolar?
¿No es absurdo que los
maestros cuando se enteran que hay medicamentos involucrados
en el tratamiento, pidan que se suban las dosis como
si fuera cuestión de desaparecer los síntomas?
No, el trastorno por
déficit de atención NO SE QUITA. NUNCA en la vida.
Muchos adultos actuales
crecieron así sin tratamiento y con grandes problemas
escolares y muchos de ellos con fracaso escolar, baja
autoestima y por supuesto sin siquiera saber que existía
una condición neuroquímica
responsable de ello. Pero por Dios…..eso fue hace 100
años, ¿no podemos detener esta discriminación?
El TDAH es un trastorno
perfectamente diagnosticable, tratable y con un buen
pronóstico y si lo anterior sucede. La escuela es un
factor decisivo para mejorar el pronóstico de los 1.65
millones de niños en edad escolar que lo padecen en
este país.
Adriana Pérez de Legaspi
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