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Persiste TDAH en la edad
adulta
Los adultos suelen responder
bien a los medicamentos y obtienen mayor control de
su vida, aunque no hayan recibido atención en la infancia

Por Ana Marín
Grupo Reforma
Cd de
México (7 agosto 2004).-
Confundir el celular con el control remoto de la TV o dejar a
su hijo en la escuela porque olvidó que salía temprano
son situaciones comunes en la vida de Adriana Pérez
de Legaspi, una mujer que
en su cuarta década de vida fue diagnosticada con Trastorno
por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).
Durante muchos años, Adriana tuvo
trabajos ejecutivos y con ayuda de asistentes y secretarias
logró salir airosa en el plano laboral, pero cuando
se retiró para dedicarse al hogar, todo cambió.
"El día que me quedé en mi
casa empezaron los sobregiros, mi hijo no tenía vacunas,
mi marido llegaba por mí para ir a una cena y yo estaba
en pijama", dice la fundadora de la Asociación
Mexicana por el Déficit de Atención, Hiperactividad
y Trastornos Asociados.
El TDAH es un trastorno neurológico
de origen genético que aparece en la infancia y afecta
a entre el 5 y el 10 por ciento de la población. De
ellos, la mitad continuará con el problema hasta la
edad adulta, de acuerdo con Joseph Biederman,
profesor de psiquiatría de la Universidad de Harvard.
"Lo que sabemos es que hay
tres factores que determinan la persistencia del trastorno:
uno es la existencia de la condición en la familia,
otro son los problemas de comorbilidad,
como depresión, y otro son problemas de adversidad psicosocial,
por ejemplo, divorcio de los padres. Los niños que tienen
este tipo de situación tienden a persistir", explica
el jefe del Programa de TDAH para Adultos, en el Hospital
General de Massachusetts.
Agrega que estas personas suelen
perder el control de su vida y tener muchos problemas
en sus relaciones familiares y de pareja; además, les
resulta difícil conseguir y
mantener un trabajo.
En un estudio realizado por Biederman
entre 500 adultos con TDAH, se encontró que el 40 por
ciento estaban divorciados, y el mismo porcentaje eran
desempleados, mientras que la mayoría de los que trabajaban
obtenían ingresos por debajo de la línea de pobreza.
Adriana reconoce que su vida social
ha sido difícil, tanto por su forma de decir las cosas,
muy directamente, como porque su hijo también presenta
el trastorno, lo que le ha generado hostilidades con
las autoridades de la escuela.
"La mitad de la humanidad
te detesta y a la otra mitad la detestas tú", comenta.
Diagnóstico tardío
El TDAH puede acarrear otros problemas
como depresión, ansiedad y adicciones, entre otros.
Los adultos que no fueron diagnosticados ni tratados
en su infancia suelen llegar a los consultorios por
dichos trastornos asociados, de acuerdo con Biederman.
El diagnóstico para niños está
basado en una lista de 18 preguntas; en el caso de las
personas mayores, lo primero que se hace es indagar
si tuvieron esos síntomas durante su niñez y cuáles
de ellos han persistido, señala Biederman.
Los adultos suelen responder bien
a los medicamentos y obtienen mayor control de su vida,
explica el experto, aunque no hayan recibido atención
en la infancia.
A pesar de su tratamiento, Adriana
sigue teniendo olvidos frecuentes y todo lo que no apunta
puede considerarse perdido; de hecho, su escritorio
está lleno de papelitos con mensajes que le recuerdan
lo que debe hacer y asegura que por lo menos ya no se
siente tan perdida.
"La verdad es que haces tonterías
todos los días, algunas con consecuencias importantes
(...) pero ahora estoy más a cargo de mi vida".
Además, si no hubiera sido por
el TDAH, ella nunca habría creado la asociación.
"Si no fuera por el trastorno
mi capacidad de logro se hubiera visto seriamente mermada,
mi impulsividad me ha ayudado a perseguir metas que
muy probablemente otros hubieran desechado".
Atento
Si sospechas que tienes TDAH,
puedes realizar un autodiagnóstico en la página www.deficitdeatencion.org.
Si resulta positivo, acude de inmediato a un especialista,
que te ayudará a mejorar tu calidad de vida.
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