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Lunes
29 de Noviembre 2004
Hiperactividad, también afecta a adultos
El
trastorno por déficit de atención interfiere en el desempeño
social en la madurez.
Durante
años se mantuvo la creencia entre los profesionales
de que niños y adolescentes superarían sus síntomas
al llegar a la adolescencia
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Aunque el trastorno por déficit de atención se ha reconocido
y tratado en los niños por casi un siglo, apenas en
décadas pasadas se llegó a la comprensión de que con
frecuencia persiste en la vida adulta. Muchas personas
crecieron en una época en la que médicos, educadores
y padres sabían muy poco acerca del trastorno de déficit
de atención con hiperactividad.
Es
más, durante años se mantuvo la creencia entre los profesionales
de que niños y adolescentes superarían sus síntomas
al llegar a la adolescencia o, seguramente, a la vida
adulta.
Sin
embargo, la investigación contemporánea ha demostrado
que hasta 67 por ciento de los niños diagnosticados
con el trastorno de déficit de atención con hiperactividad
continuará presentando los síntomas de este mal, que
interfiere significativamente con el desempeño académico,
vocacional o social, durante la adultez. Los síntomas
principales son falta de atención, impulsividad e hiperactividad,
aparecen en la niñez, usualmente antes de los siete
años.
En los adultos algunas veces es visto como un trastorno
escondido, porque los síntomas se ocultan con frecuencia
tras los problemas en las relaciones, la organización,
las alteraciones del estado de ánimo, el abuso de sustancias,
el empleo u otras dificultades sicológicas. Muchos adultos
permanecen sin ser identificados y sin recibir tratamiento.
La
investigación indica que este trastorno ocurre aproximadamente
en 2 por ciento a 4 por ciento de los adultos. Entre
los niños la proporción por género es de aproximadamente
tres hombres por una mujer.
Por
lo general el trastorno de déficit de atención va asociado
con hiperactividad, aunque las personas suelen tener
un énfasis más marcado en uno que en otro.
Causas
Hasta ahora no hay respuestas definitivas. Sin embargo,
la investigación ha demostrado que el trastorno de déficit
de atención con hiperactividad tiene una base biológica
muy fuerte.
A
pesar de que no se han identificado las causas precisas,
existe poca duda de que la herencia tiene una gran importancia
en la expresión del trastorno en la población.
En las instancias en que la herencia no parece ser un
factor, se ha encontrado que las dificultades durante
el embarazo, la exposición prenatal al alcohol y al
tabaco, el parto prematuro, el peso muy bajo al nacer,
los niveles excesivamente elevados de plomo en el cuerpo
y el trauma cerebral durante los partos complicados,
contribuyen en diferentes grados al riesgo de sufrir
el problema. -Cómo se manifiesta el trastorno en la
adultez? -Crecer con este problema sin diagnosticar
puede tener efectos devastadores: los adultos que lo
padecen con frecuencia desarrollan percepciones negativas
de sí mismos, como vagos, estúpidos y hasta locos.
El
diagnóstico apropiado y el tratamiento efectivo pueden
ayudar a mejorar la autoestima, la ejecución y las destrezas
en el trabajo, los logros académicos y las aptitudes
sociales.
Tratamiento
A pesar de que no hay una cura muchos tratamientos pueden
ayudar eficazmente a manejar sus síntomas. Lo principal
de estos tratamientos es la educación de los adultos
y los miembros de la familia acerca de la naturaleza
y el manejo del problema.
Sin
embargo, las investigaciones bien controladas que han
comparado diferentes tratamientos han concluido que
la mayor mejoría se obtiene en terapias con medicamentos
estimulantes combinados con consejería.
Para
algunos puede ser útil el simple hecho de ser diagnosticados
y de entender que había una razón para sus dificultades
pasadas. También pueden beneficiarse de consejería acerca
de la condición, de una evaluación vocacional y de asesoría
para encontrar el ambiente de trabajo más favorable;
de asistencia en el manejo del tiempo y en la organización
de adaptaciones académicas o laborales y de estrategias
de manejo de la conducta.
SIGNOS
DE ALERTA
Si la persona tiene la mayoría de los siguientes síntomas,
amerita la consulta con un profesional de salud mental,
o con especialización en esta área, para hacer diagnósticos
precisos: No logra fijar la atención en los detalles
o comete errores por descuido en el trabajo.
Mueve
continuamente las manos o los pies o se retuerce en
el asiento.
Tiene
dificultad para sostener la atención en las tareas o
en las actividades de entretenimiento (televisión, jugar
cartas).
Abandona
el asiento en situaciones en que es inapropiado hacerlo
(pararse antes de terminar de comer o en medio de una
misa u obra de teatro).
No
escucha cuando se le habla directamente.
Se siente intranquilo o inquieto.
No
sigue instrucciones de principio a fin, por lo que no
logra terminar el trabajo.
Tiene dificultad para involucrarse en actividades durante
el tiempo libre y organizar tareas.
Le cuesta descansar
Se siente como "empujado por un motor" (no pueden controlarse).
Evita
sentir disgusto, es decir complicarse la vida, por lo
que cambia de tema o de actividad.
Es
renuente a hacer trabajos que requieren esfuerzo mental
sostenido.
Hablan
excesivamente, aunque con sentido lógico. Esto la diferencia
de personas con manía.
Pierde
cosas necesarias para las tareas y las actividades.
Contesta abruptamente antes de que las preguntas se
hayan completado.
Se
distrae fácilmente
Es impaciente y olvidadizo con las tareas diarias.
Se entromete en lo que otros hacen.
Fuente:
José A. Posada Villa, siquiatra alcr
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